Padres que Facilitan las Adicciones de Menores

Aproximadamente, 1.3 millones de menores, entre las edades de 13 a 17 años, son adictos a alguna substancia ilegal y solamente unos 150,000 reciben la ayuda necesaria para luchar en contra de su adicción. Este problema se extiende una vez estos jóvenes se convierten en adultos, por lo que un 10% de personas de 12 años en adelante son adictos a alguna droga. Esto es, en su totalidad, unos 23.5 millones de personas en los Estados Unidos. El trabajo de los padres debe ser el de ayudar a los hijos a escapar estas cifras deprimentes, no facilitar.

El Centro de OceanFront Recovery da las siguientes sugerencias para que los padres no se involucren en comportamientos que facilitan la drogadicción de sus hijos:

  1. No ignores el comportamiento arriesgado que tus hijos exhiben.
  2. Si tus hijos son mayores de edad, no los dejes vivir en tu casa sin tener que pagar renta.
  3. Si sospechas que tu hijo está consumiendo drogas, asegúrate de que hayas delineado las consecuencias y que estas les queden bien claras.
  4. Si tus hijos luchan con las drogas, no los dejes solos en la casa.
  5. No lleves a tus hijos y a sus amigos a fiestas u otros lugares cuestionables.
  6. No mientas para cubrir a tus hijos.
  7. Si sabes que tu hijo ha consumido alcohol o droga no lo niegues.
  8. No cubras sus errores o problemas.
  9. No ofrezcan un exceso de confianza inmerecida.
  10. No tengas miedo de ser estricto, si es necesario.
  11. No ignores las señales o rehúses hablar de ella.
  12. No culpes a otros por la adicción.
  13. No des dinero a tus hijos para cubrir sus deudas.
  14. No pagues sus multas o fianzas para que salgan de la cárcel.
  15. No limpies el desastre que dejan.
  16. No trates de convencer a sus parejas que se queden con ellos.

Ten presente que tus hijos adictos pueden convertir ese amor que tienes por ellos en miedo para controlarte. Se fuerte con ellos y busca ayuda profesional, si es necesario.

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Cuando tus Hijos están Fueras de Sí

Vivo en la Florida, donde la temporada de huracán dura desde el primero de junio hasta noviembre 30. Para sobrevivir estos seis meses todo hogar debe tener un plan de contingencia: ¿Qué vamos a hacer en caso de un huracán? ¿Dónde vamos a ir si la tormenta es categoría 4 o 5? ¿Cuáles son los materiales necesarios para quedarse en casa (agua, velas, medicina, baterías, botellas de agua, agua para los baños, generadores, etc.) ¿Cuándo se van a poner las contraventanas? Si es necesario evacuar, ¿qué necesita cada miembro de la familia llevar consigo? ¿Qué vamos a hacer con nuestra mascota? etc. Es necesario planear cómo mantener a la familia segura y cómo minimizar daño a la casa, a las posesiones, etc.

Imagínate la relación entre adolescentes y sus padres como una temporada de tormenta y para esta temporada los adultos deben estar bien preparados con un plan claro de contingencia, a mano, ya que puede que entren en una etapa de inseguridad que va a remover hasta los mismos cimientos de su relación. Peleas y conflictos surgen que nunca habían ocurrido antes, falta de comunicación y desvíos en la forma en la que con tanto trabajo crió al que ahora es su adolescente.

Existen varios factores que determinan la intensidad de la tormenta que se aproxima entre padres e hijos adolescentes (especialmente, entre madres e hijas como vimos en la actuación entre Mari y Shakira).  Entre ellas está el temperamento de los dos: si los dos son volátiles está claro que las peleas serán más intensas que si uno de los dos o los dos son personas mas calmadas. Segundo, ¿cuáles son las situaciones externas que causan estrés? (piensa en la estabilidad de la relación entre los padres del adolescente; la situación financiera del hogar y el estrés que este pueda estar causando en la familia; las calificaciones del hijo o hija o alguna enfermedad en la familia, etc.). Tercero, existen límites firmes entre padres e hijos (¿sabe cada uno cuál es su lugar y se respetan el uno al otro?). Cuarto, ¿existe algo en la familia de origen de los padres que esté sirviendo de detonante?, como la pérdida de un padre o una experiencia traumática en la vida del adulto.

Debido a que muchos factores vienen a colación durante este periodo de incertidumbre, es mejor que cuando estemos en un estado de alta sensibilidad emocional sigamos protocolos, como esos que seguimos en caso de tormenta. Los policías, bomberos y pilotos también siguen protocolo en caso de emergencia en vez de dejarse llevar por sus emociones.  Por lo que, cuando tus hijos exhiben un nivel alto emocional en vez de seguir la emoción, es más apto seguir el protocolo que tienes preparado para cuando ciertas cosas ocurren. Si no tienes uno y eres padre de adolescentes, es hora de que lo hagas. Vale la pena pasar unas horas con tu pareja haciendo un plan para cuando tus hijos hagan cosas inexplicables que luego actuar alarmados cuando la emergencia ocurra.

Nuestros hijos responden con mucha más positividad a nuestros pedidos cuando no estamos siendo reactivos. Peleando sobre el estilo de pelo es contraproducente. Cuando tus hijos estén fuera de sí, hazte las siguientes preguntas: ¿Es malo para su salud? ¿Va a afectar sus calificaciones? ¿Va a destruir o afectar su futuro? Si tu respuesta es no a estas tres preguntas, lo mejor es dejar de pelear o argumentar sobre el asunto y seguir calmadamente el protocolo que de antemano ya haz planeado.

Me Debe Importar lo que Mis Padres Piensan de mi Novio/a

¿Te imaginas si te sientas con tus padres un día y les preguntas, sinceramente, si están de acuerdo con tu relación romántica? ¿Si les cae bien o no tu novio/a?  ¿Y le das seguimiento a la pregunta, con un por qué o por qué no?  ¿Y lo haces determinado a que no importa lo que te digan, no vas a tomar las cosas a pecho o te vas a poner a la defensiva? ¿Y te prometes a ti mismo aceptar sus respuestas con respeto y, por lo menos, considerar sus opiniones?

Cuando nuestros padres no están de acuerdo con nuestra relación, de inmediato pensamos que son ignorantes o estúpidos o anticuados. Pero el hecho de que no estés de acuerdo con tus padres no significa que ellos sean ignorantes. Si bien es cierto que nuestros padres no son perfectos, tienen muchos años de experiencia y vivencias que nosotros no tenemos. Debido a que tienen la ventaja de lo que es la perspectiva puede que estén viendo algo que tú no ves. Los padres, aunque a veces son sobre protectores, muchas veces tienen razones válidas al preocuparse cuando nos ven formar parte de una relación con el potencial de tener consecuencias negativas.

Es cierto que los padres, a veces, tienen expectativas muy altas, pero si somos honestos podemos, al menos, admitir que nosotros a veces tenemos expectativas muy bajas. Aun así, la mayoría de los padres solo desean que sus hijos estén con alguien que los trate con respeto y que trate con responsabilidad sus tareas diarias.

Honrar a los padres puede ser una bendición para la relación. Los que ya no somos niños tenemos la tendencia de ignorar, tolerar, criticar y resistir a nuestros padres por lo que la actitud positiva de sentarse con ellos en busca de una conversación honesta sobre nuestras decisiones románticas puede traer ligereza a tu espíritu y alivio en momentos de estrés cuando más lo necesitas.

Si consideras a tus padres ser personas equilibradas y racionales, trátalo y cuéntanos tu experiencia.

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Estableciendo Metas

“Felipe tiene un plan fijo para su vida el cual le ayuda a seguir un orden de prioridades. Si los jóvenes fijan un plan al igual que Felipe tendrán mayor salud, bienestar familiar y estabilidad financiera. Apoyemos a nuestros hijos a buscar un rumbo y propósito para su vida.”

Lo que un padre no desea es que sus hijos, a pesar de tener gran potencial de éxito, se queden “atascados” en el limbo de la adolescencia cuando se gradúen de la escuela superior. Por eso, desde pequeños es bueno enseñarles cómo las metas les pueden ayudar a moverse hacia adelante.   Podemos enseñar a nuestros hijos a establecer metas que los ayuden a enfocarse en su futuro siendo nosotros mismos ejemplos de personas que tienen y siguen sus metas. Motivar a tu hijo no significa que vas a fastidiar, persuadir, empujar, rogar, gritar o pelear para que haga lo correcto. Esto solo causa resistencia. Enséñale mejor a motivarse a sí mismo siendo tú una persona inspiradora.

Desde pequeña yo sabía que quería ir a la Universidad, graduarme con honores, enseñar por varios años, comenzar a escribir e implementar currículo y entrenar a otros a invertir sus vidas en el futuro.  Mi madre siempre ha sido mi más grande alentadora y seguidora. Ella me enseñó que las metas nos dan límites mentales y la motivación necesaria para continuar el camino trazado, aunque el camino se ponga cuesta arriba. Esta perseverancia es lo que da paso al éxito. Así que tú también apoya a tus hijos a buscar rumbo y propósito para su vida ayudándolos a delinear lo que ellos desean hacer con su futuro y animándolos a moverse en la dirección correcta, dándoles siempre un buen ejemplo.

Las palabras de Dios a Judá por medio del profeta Jeremías son especialmente aptas para esta ocasión: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes- afirma el Señor- planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). Este versículo no es una fórmula de prosperidad personal para que alcancemos nuestras metas egoístas. Es una declaración de parte del Dios Todopoderoso de que fuimos creados para Su gloria y que él dirigirá nuestros pasos para que Su voluntad sea hecha en nuestras vidas. Diga estas palabras a sus hijos y recuérdeles desde pequeños que él tiene una esperanza y un futuro para ellos.

 

Los padres proveen a sus hijas beneficios únicos con su presencia activa.

“Estudios demuestran que una joven que tiene una relación positiva con su padre, tendrá menos posibilidades de embarazarse en su adolescencia y más posibilidades de casarse después de alcanzar sus metas educacionales.”

Un estudio realizado en la Universidad de Canterbury demostró que los padres proveen a sus hijas beneficios únicos con su presencia activa y positiva desde su nacimiento hasta que son adultas. La mayoría de los padres desconocen la importancia de su rol y los resultados de estudios como estos y terminan pasando mucho más tiempo con sus hijos que con sus hijas, especialmente, cuando sus hijas comienzan a convertirse en pre-adolescentes y adolescentes.

Pero es importante saber que el padre es el primer objeto de amor del sexo opuesto de su hija y este molda, consciente o inconscientemente, su percepción de lo que es aceptable o no en una relación. Además, el involucramiento directo de un padre en la vida de su hija la va a ayudar a minimizar sus inseguridades y aumentar su confianza en sus habilidades.

Nunca es tarde no importa la etapa en la que tu hija se encuentra para hacerte parte de su vida. He aquí algunas sugerencias que te pueden ser de beneficio.

  1. Busca reanudar una comunicación con tu hija
  2. Trata de afirmar sus decisiones mostrando apoyo en vez de criticar excesivamente
  3. Pide perdón si es necesario ya que esto muestra respeto y amor, pero también ayuda a sanar cualquier herida que haya sido causada entre los dos.
  4. Disfruta su compañía, aprecia quien es. Recuerda, ella nunca va a ser o actuar como tu hijo varón.

Es importante actuar honradamente.

 

“Porque yo digo y punto no es la respuesta ideal cuando usted desea que sus hijos se aparten de relaciones que podrían ser problemáticas. Tomar tiempo y explicar las razones para que no se involucren, es algo que ellos aprecian.”

Una vez mencioné a una amiga cuánto admiraba a sus hijos y la forma en la que se trataban el uno al otro en su familia. Ella me confesó que la clave era enseñar honor a los hijos desde muy pequeños. Mi amiga inculco en la mente de sus hijos que las familias están compuestas de personas imperfectas y que casi todos tienen la tendencia de tomar decisiones egoístas. Pero antes de tomar esa postura egoísta pensarán en dar honor al otro.  El honor piensa en lo que agrada a la otra persona y da más de lo que se espera. Es poner la necesidad del otro sobre la tuya. Ella aun así me advertía que la disciplina es importante y toma esfuerzo y trabajo, pero cuando nos enfocamos en desarrollar honor las peleas se hacen menos estresantes.

Cuando un hijo quiere tomar su propio camino, en vez de gritar “porque yo digo y punto,” sería más conveniente hablar sobre la mejor forma de rendirse honor a sí mismo, a los padres y a la otra persona que pueda verse envuelta en esta situación.  Debemos tener cuidado de que en el calor del momento no tomemos decisiones que nos traigan deshonra a nosotros mismos y a los demás. Este tipo de decisión hiere nuestra dignidad bajando nuestra estima. La razón es, usualmente, porque esta deshonra propia va acompañada con una deshonra a los padres y a los demás y somos una unidad. Un individuo no es una isla en sí mismo. En una familia somos interdependientes el uno del otro y lo que hacemos tiene consecuencias para nuestra comunidad familiar. Por eso el apóstol escribió: “amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, refiriéndonos los unos a los otros” (Romanos 12:10).

Vivimos en un mundo imperfecto e injusto.

“Sea compresivo, tenga compasión, sea bondadoso, sea humilde. Reconozca sus errores y hágase responsables por la consecuencia de estos.”

Cuando yo era niña, mi familia estaba lista para sentarse a la mesa a comer una sopa caliente, nutritiva y deliciosa que mi madre había preparado un día lluvioso. Una de mis hermanas se sirvió la sopa y decidió que era una buena idea usar la silla de mesa. Ella puso su plato sobre la silla y estaba escondida debajo de la mesa comiendo su sopa. Mientras ella y yo nos reíamos de la situación, mi hermana mayor no viendo a una persona en la silla se sentó en ella sin darse cuenta que aunque nadie estaba sentado en esa silla, allí había un plato de sopa caliente. Como podrás imaginar, inmediatamente después de sentarse se levantó gritando pues se quemó al sentarse y la sopa en la silla terminó esparcida por todo el piso. La conmoción perturbó a mi padre quien, inmediatamente, sin entender lo ocurrido envió a mi hermana mayor (la que se había quemado con la sopa) a su cuarto. La pobrecita, sintió la fuerza de la injusticia de la vida caer fuerte sobre sus hombros en ese momento. No fue su culpa que ella se haya sentado en una silla donde había una sopa caliente. Después de que las cosas se calmaron y mi padre pudo re-examinar lo sucedido se sintió tan mal de haber castigado a la persona inocente. El reconoció su error y fue al cuarto de mi hermana mayor inmediatamente. Con lágrimas en sus ojos le pidió perdón y le ofreció el cuidado necesario.

Vivimos en un mundo imperfecto e injusto. Lo importante no es arreglar el mundo para que sea justo, sino ajustar nuestras actitudes para cuando actuamos injustamente podamos reconocer nuestros errores y actuar con humildad para corregirlos.  

Jesús sabía que en este mundo nunca iríamos a alcanzar justicia perfecta por lo que nos advierte: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Ten cuidado de que tú no seas el que esté imponiendo aflicción en los demás. Busquemos discernimiento para saber la diferencia.

No sea cómplice con su hijo o hija.

“No sea cómplice con su hijo o hija. Más bien, busque la verdad y sea un ejemplo de honestidad para ellos.”

Una cosa es pretender que nuestros hijos son perfectos y no querer aceptar sus faltas y otra muy diferente es saber que han cometido una falta y en vez de corregirlos convertirnos en sus cómplices. Cuando nos hacemos sus cómplices estamos lanzando a nuestros hijos a un patrón sutil de engaño habitual. Esto quiere decir que les estamos enseñando a desarrollar un carácter deshonesto a propósito. Es mejor corregir al hijo, en vez de convertirse en su cómplice. Una vida de integridad es la base más efectiva para desarrollar carácter en la vida de otra persona. El trabajo de un padre no consiste en entretener a sus hijos y hacerlos felices, sino en desarrollar carácter en la vida de sus hijos, una tarea muy difícil en un mundo donde mientras más una persona miente, más parece prosperar.

Tengamos estas dos cosas en mente: 1. Es la naturaleza de cada persona desde que nace ser encubridora, ocultar sus errores y culpar al otro por sus fallas. Para contrarrestar este aspecto de la naturaleza humana 2. Debemos ser ejemplos de integridad para nuestros hijos.  

Dios no encubre, el expone. Expone nuestras faltas a la luz de su santidad. Su luz es tan fuerte que no podemos escondernos.  I Juan 1:7 dice: “Si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Y en I Tesalonicenses 5:5: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.” Si nuestro padre celestial nos llama a ser hijos de luz; nosotros como padres terrenales, debemos dejar de encubrir las faltas de nuestros hijos para que ellos también se conviertan en hijos de luz.  

Lo hecho, hecho está

“Cuando los hijos defraudan a los padres, la situación pueda dar un giro destructivo. Una conversación abierta le permitirá obtener los detalles necesarios para resolverla.”

La culpabilidad que sienten los padres modernos se hace muy evidente cuando los hijos defraudan a los padres. Los padres, de inmediato, asumen que fallaron en su crianza. Comienzan a cuestionar si han sido demasiado estrictos o demasiado permisivos. Este sentimiento de culpabilidad no es fructífero. Si no aprendemos a usarlo a nuestra ventaja, termina siendo un sentimiento destructivo para nosotros y para nuestros hijos.

Algunas veces tenemos que admitir: “Lo hecho, hecho está.” No estamos sugiriendo que los padres desarrollen una actitud indiferente hacia las acciones de sus hijos, pero sí sugerimos que tomen el sentimiento ingrato de culpabilidad y lo usen como un arma para reactivar la relación con los hijos. Podemos permitir que estos sentimientos de culpa actúen como la guía que nos ayuda a pedir perdón y ser sincero con nuestros hijos. La culpabilidad nos puede convertir en seres más sensibles y la sensibilidad abre la puerta a una relación que había sido cerrada anteriormente. Es esta sensibilidad lo que ahora puede ayudarnos a obtener los detalles de lo ocurrido en una atmósfera más liviana para resolverla.

Lo que estamos sugiriendo es contraproducente a lo que la mayoría de nosotros aprendimos de niños. Pues es muy posible que nuestros padres nos hayan cerrado la puerta cuando nosotros una vez los defraudamos. Pero cerrar la puerta solo confirma el sentimiento de culpabilidad que sentimos y no resuelve nada. Este es el momento crucial de dejar de hablar para comenzar a escuchar. Pero debemos convertirnos en personas que escuchan con humildad. Esta humildad que emana de la sensibilidad que hemos adquirido debido al enfoque correcto de nuestro sentido de culpabilidad, cautiva el corazón de nuestros hijos y conduce a una verdadera reconciliación.  

Todos somos culpables de hacer mal o de fallar una que otra vez, aunque nos esforzamos por hacer el bien. Pero la Biblia dice: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). Este verso es impactante porque sugiere que no importa cuáles sean nuestras imperfecciones, Dios no nos cierra la puerta o nos condena por ser imperfectos, él usa nuestra culpabilidad e imperfección para que haya reconciliación entre nosotros y Dios. Caminemos entonces en el Espíritu y busquemos ser la clase de padres que no cierran la puerta a sus hijos, sino que emulan la bondad del Padre Celestial extiendo justicia y misericordia sin importa cuáles sean sus infracciones.

El Psicópata Encantador

Los seres humanos tenemos la tendencia de confiar en extraños y desconfiar de amigos y familiares. Por eso es que los padres hacen tanto énfasis advertir a sus hijos pequeños sobre los peligros que un extraño puede presentar. Un adolescente, por ejemplo, sale del cine y se mete al carro con un extraño que acaba de conocer en el teatro por primera vez, pero no confía en las advertencias de su madre de no salir con extraños que conoce solo por internet.

Es posible que la indiferencia a las advertencias de los padres pongan al individuo en manos de un psicópata. Los psicópatas existen en toda raza, cultura, y estilos de vida.  Su meta es manipular y engañar a las personas, como parte de su estilo de vida. Son difíciles de identificar porque son como camaleones. Quien no los reconoce se convierte en su víctima. Los psicópatas son tan difíciles de identificar que dejan varias victimas a su paso.

Para el ojo bien entrenado, las coberturas del camaleón se hacen visibles cuando este comienza a mostrar anormalidad social. Este de naturaleza es impulsivo, irresponsable, superficial, egoísta, grandioso, no muestra empatía o arrepentimiento verdadero por sus decisiones impulsivas y dañinas, es manipulador, y sus emociones son superficiales.  Pero para el ingenuo estas señales no se hacen obvias y cualquiera puede caer en su trampa por eso un psicólogo los ha nombrado el “psicópata encantador”.

Toma tiempo para incluir en tus conversaciones diarias con tus hijos las anécdotas de experiencias personales o de amistades y familiares que han sido enredados por las palabras de uno de esos “psicópatas encantadores”. Explícales cuál es su juego y cómo pueden escapar de sus encantos. Enséñales a establecer límites y a hacerse respetar. Sobre todo, muéstrale con tu ejemplo cuales son las características de una relación saludable y como deben ser tratados por la persona que aman.

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 La Desaparición de un Niño

Cuando yo tenía 7 años, mis hermanas y mi prima decidieron escaparse en una aventura que las llevaría al otro lado de la ciudad sin la aprobación de ningún adulto. Mi mamá pensaba que las chicas se habían quedado en casa de mis tíos, y mis tíos pensaban que ellas estaban en mi casa. Esa noche cuando los adultos se juntaron en la iglesia, se dieron cuenta de que las chicas no estaban ni en su casa ni en la nuestra. Inmediatamente notificaron a la policía y se organizó un grupo de búsqueda. Los que tenían autos fueron a todos los lugares donde pensaban que podían estar. Los demás, hicieron llamadas telefónicas a todos los conocidos y amigos. Justo cuando estaban a punto de llamar a la guardia nacional, las chicas aparecieron en el lugar más inesperado. Esas horas nocturnas de búsqueda fueron horas espantosas para mi madre y mi tía. Gracias a Dios, esta aventura insensata terminó bien para mis hermanas y mi prima, pero este no siempre es el caso para miles de chicas que desaparecen diariamente sin dejar rastros.

Es espeluznante para los padres ver noticias sobre la desaparición de un menor.  De los desaparecidos, existe la posibilidad de que hayan sido secuestrados. La mayoría de los niños secuestrados han sido tomados por un familiar o una persona asociada con ese niño. Solo un 25% de los secuestros son perpetrados por extraños. La mayoría de esos secuestros son perpetrados por hombres y la mayoría de sus víctimas son chicas adolescentes. Desafortunadamente, la mayoría de esas niñas terminan como víctimas del tráfico humano.

El problema es grave. Solo en el Bronx de New York, más de una docena de chicas han sido reportadas desaparecidas en los últimos dos años y se sospecha que muchas hayan terminado en el cartel de la prostitución.

Como padres existen varias pautas que podemos seguir para procurar la seguridad de nuestros hijos.

  1. Haz prioridad las medidas de seguridad “en línea” que tu adolescente o niño usa. Esto incluye el uso de la computadora, el teléfono celular, el acceso a los video juegos que son en vivo, las redes sociales etc.
  2. Limita los lugares que tus hijos pueden visitar sin supervisión. Provee supervisión en lugares públicos como el mall, cines, parques, baños públicos, y las actividades como vender algún producto de puerta a puerta.
  3. Investiga los antecedentes de niñeras o vecinos que van a cuidar a tus hijos.
  4. Como los niños tienden a confiar en las personas que conocen sus nombres, no pongas sus nombres en su ropa, mochila, o loncheras.
  5. Enseña a tus hijos a defenderse o inscríbelos en una clase de defensa personal. Las clases de defensa personal enseñan a los chicos, y tambien a los adultos, a defenderse y cuidarse en una variedad de situaciones.

Siempre hay peligro al acecho, pero esta realidad no debe abrumarnos; busca ser prudente y enseña a tus hijos a serlo también y no te olvides de ponerlos en las manos de Dios para que su gracia y protección los acompañen todos los días de su vida.

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Escucha a tus hijos, te necesitan

Nuestros hijos adolescentes y jóvenes adultos necesitan que estemos presentes en sus vidas no importa cuanto lo denuncien. Pero el rol que debemos tomar no es uno de sermoneo. Nuestros hijos desean que estemos alertas y conscientes mientras los escuchamos. Si tu hijo te provee poca información escucha lo poquito que te ofrece con tus ojos, tus oídos, y tu corazón y trata de ponerte en su lugar. Escuchar involucradamente es escuchar al nivel más alto. Esta manera de escuchar tiene el potencial de inspirarlos a seguir hablando y le da la oportunidad de descubrir sus propias resoluciones permitiendo que sus ideas se desarrollen.

Cuando tratamos de interrogar a nuestros hijos como si fueran delincuentes en vez de tomar un tono más tierno como, “Mi hija, me preocupa…” cerramos las puertas de la comunicación. Entendemos que es difícil tomar un tono más civil cuando nuestros hijos nos han decepcionado pero si realmente deseamos llegar al fondo del asunto debemos tomar una actitud diferente.

Recomendamos que cuando hables con tu adolescente NO repitas las siguientes frases para no frustrar el proceso:

  • “Entiendo exactamente lo que estás diciendo o sintiendo.” (No compares dos experiencias).
  • “Oh sí, eso es algo que pasa todo el tiempo…” (No generalices.)
  • “No entendí ni una palabra de lo que dijiste.” (No ignores o descartes lo que se ha comunicado.)
  • “¿Estás seguro?” (No dudes la palabra del que habla.)
  • “No es gran cosa.” (No trivialices el asunto.)
  • “No juzgues.” (No analices lo dicho pasándolo como si fuera juzgar.)
  • “Descansa; mañana veras las cosas diferentes.” (No minimices la forma en la que la otra persona se siente.)
  • “¿Cómo puedes pensar eso?” (No te pongas a la defensiva.)

Hablar con nuestros jóvenes, especialmente cuando están perturbados, es una tarea difícil pero vale la pena aprender a hacerlo porque en su desesperación es lo que más necesitan.

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Somos un equipo

Los expertos están de acuerdo que el padre y la madre desempeñan diferentes roles en las vidas de sus hijos y una relación sólida entre los dos es el mejor regalo que pueden dar a sus hijos. Si este es el caso, entonces, ¿porque convertir la crianza de los hijos en una competencia en vez de trabajar juntos hacia una misma meta?

Es importante que los padres definan sus papeles, para que las reglas puedan ser aplicadas de forma firme y consistente. Los padres deben proveer un nivel de autoridad en el hogar para que se desate un espíritu de paz y seguridad. Pero esto requiere que el padre y la madre estén en el mismo nivel, buscando mejorar su comunicación continuamente para minimizar culparse el uno al otro. Mientras más se comunican, más harmonía habrá en el hogar beneficiando así a los hijos. La Doctora La Hoz ha argumentado que los padres cargan con ellos un electromagnetismo que es negativo o positivo. Si sus pensamientos son negativos, llenos de ira o temor está traspasando esto a sus hijos creando un medio ambiente toxico. Pero lo opuesto es cierto, cuando ama, y muestra cargas positivas sus hijos serán remunerados.

Tengan siempre presente que los dos aportan al hogar por lo que deben organizarse y aprender a apreciarse el uno al otro para así poder decir presente a las actividades de sus hijos. No se olviden que sus hijos dependen de los dos.

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Déjeles saber a sus hijos que está a su lado

Uno de los problemas más prominentes en los hogares latinos es la inhabilidad que tenemos de conectar con nuestros hijos una vez llegamos del trabajo. Un 42%  de todos los padres en América piensan que no son buenos padres.  Pero muchos expertos han descubierto que si un padre quiere conectarse con sus hijos solo tiene que desconectarse de su tecnología por 15 minutos al día. Dándole tiempo suficiente para escuchar lo que hicieron durante su día, darle una palabra de aliento, y guiarlos si se sienten perdidos en algún área de su vida. Pero además podemos utilizar el tiempo que pasamos en el carro llevándolos a la escuela o cualquier otra actividad conectándonos con ellos.

Esta conexión es importante especialmente en el caso de Paola quien es una chica que está lidiando con problemas emocionales. Su mejor  chance para sobrevivir su situación y escapar esa relación abusiva es conectarse con su madre. La interacción de una madre con su hija es la interacción que tendrá más impacto en ella a lo largo de su vida. Lo que su madre  le diga tendrá efectos prolongados en su desarrollo. Pero la interacción con el padre es importante también. La presencia emocional de los padres en la vida de sus hijos crea cimientos fuertes para su desarrollo social. Estudios han demostrado que cuando un padre desarrolla una conexión emocional con sus hijos y les muestra amor incondicional le está haciendo bien a sus hijos pero también se está haciendo bien a sí mismo. De manera que todos ganamos cuando caminamos con nuestros hijos guiándolos para facilitar sus ansiedades y responder a sus preguntas.

Durante el tiempo que pasamos juntos con nuestros hijos podemos infundirlos con propósito, ayudarlos a identificar las áreas fuertes de su personalidad, y darles esa interacción positiva que han estado buscando durante todo el día. Ellos necesitan saber que los amemos y que nos importan. Muchos padres no hablan con sus hijos porque no saben que decirles o cuando tratan de darles consejos ellos responden de forma negativa. Pero esto es un error, todo lo que un padre o una madre necesitan hacer es escuchar tranquilamente. Su presencia es suficiente. A pesar de todo el consejo que podemos dar, nuestra presencia hace que nuestros hijos se sientan conectados. Si no estás físicamente presente se van a sentir abandonados. Todo abandono sabe a traición. Nuestros hijos pueden lidiar con su estrés cuando no se sienten abandonados. Así que creamos alrededor de nuestros hijos una coraza dejándoles saber que estamos allí para ellos.

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Los adolescentes tienen un deseo intenso de vivir

El cerebro de un adolescente necesita propósito. Esto es debido a que la adolescencia es el periodo en donde el individuo explota con valentía y creatividad. Los adolescentes tienen un deseo intenso de vivir la vida a su máximo y buscar tener más interacción con los demás. El problema es que el extremo énfasis en estas actividades excitantes los hace menos conscientes de los riesgos que llevan ciertos comportamientos. La impulsividad convierte una idea en una acción y ellos, en su exuberancia, no consideran las consecuencias que estas acciones conllevan.

Pero ese deseo de vivir intensamente tiene también una parte positiva, pues están abiertos al cambio y a lo novedoso. Esta pasión por la vida y deseo de aventura puede ser pulida para que sea usada para bien y para abrir sus horizontes. Un padre efectivo puede influenciar a su adolescente a enfocar sus energías en asuntos positivos. La efectividad de un padre se mide por la cantidad de influencia que este tiene sobre él. Mientras más fuerte el apego que tienes con tus hijos, más influencia tendrás sobre ellos.

Así que, acércate a tu adolescente dándole tu tiempo, tu amor y tu respeto y ayúdalo a descubrir las habilidades, talentos e intereses que ellos pueden ofrecerle al mundo. Envuélvelos en actividades comunitarias y vayan juntos en aventuras excitantes. Las aventuras familiares o supervisadas con amigos saludables podrán, a cierto nivel, calmar su ansiedad proveyendo el estímulo que ellos tanto desean, pero sin los riesgos; mientras a la misma vez, también los ayudas a encontrar algo significativo en lo que puedan enfocarse con el propósito de desarrollar una mentalidad saludable hacia la vida. Y de bonificación, el apego que se desarrollara entre ustedes mientras disfrutan estas aventuras, servicio o pasatiempos juntos, disminuirán la fuerza que tiene la influencia de los amigos en sus vidas y fortalecerá la tuya.