No sea cómplice con su hijo o hija.

“No sea cómplice con su hijo o hija. Más bien, busque la verdad y sea un ejemplo de honestidad para ellos.”

Una cosa es pretender que nuestros hijos son perfectos y no querer aceptar sus faltas y otra muy diferente es saber que han cometido una falta y en vez de corregirlos convertirnos en sus cómplices. Cuando nos hacemos sus cómplices estamos lanzando a nuestros hijos a un patrón sutil de engaño habitual. Esto quiere decir que les estamos enseñando a desarrollar un carácter deshonesto a propósito. Es mejor corregir al hijo, en vez de convertirse en su cómplice. Una vida de integridad es la base más efectiva para desarrollar carácter en la vida de otra persona. El trabajo de un padre no consiste en entretener a sus hijos y hacerlos felices, sino en desarrollar carácter en la vida de sus hijos, una tarea muy difícil en un mundo donde mientras más una persona miente, más parece prosperar.

Tengamos estas dos cosas en mente: 1. Es la naturaleza de cada persona desde que nace ser encubridora, ocultar sus errores y culpar al otro por sus fallas. Para contrarrestar este aspecto de la naturaleza humana 2. Debemos ser ejemplos de integridad para nuestros hijos.  

Dios no encubre, el expone. Expone nuestras faltas a la luz de su santidad. Su luz es tan fuerte que no podemos escondernos.  I Juan 1:7 dice: “Si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Y en I Tesalonicenses 5:5: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.” Si nuestro padre celestial nos llama a ser hijos de luz; nosotros como padres terrenales, debemos dejar de encubrir las faltas de nuestros hijos para que ellos también se conviertan en hijos de luz.  

La Actitud Negativa

“A veces suceden cosas con la que no estamos de acuerdo. En vez de ser pesimistas, démosle una oportunidad a las personas. Podemos influenciar a otros para bien o para mal”.

Sea honesto consigo mismo/a. ¿Cuál fue la última vez que descartó una idea o desechó la opinión de alguien en su vida debido a su pesimismo? ¿Por qué es el pesimismo una fuerza tan negativa en medio de su familia? ¿Cómo podría mejorar su actitud y su disposición ante circunstancias y opiniones con las que difiere?

Nuestra disposición negativa se hace visible en nuestro lenguaje verbal, corporal y facial y puede ser contagioso. Si su familia deriva mucho negativismo de parte de su lenguaje verbal, corporal o facial, ellos no van a enfrentar la vida con optimismo.

Pida a un amigo que le ayude a evaluar su actitud. Escriban juntos algunas palabras que lo describan y lo qué puede hacer para mejorarla.

Satanás trata de pintarnos una escena sombría cuando las cosas no suceden como esperábamos. Pero Dios está presente en cada detalle de nuestras vidas, por lo que reaccionar negativamente no es beneficioso en nuestro crecimiento espiritual. Cuando las circunstancias lo desanimen lleve sus inquietudes al Señor en oración. Ese tiempo de oración le ayudará a corregir su actitud y a reemplazar la negatividad por agradecimiento. Ore junto al salmista cuando se entenebrezcan sus pensamientos y diga: “¿Por qué te abates, oh alma mía y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aun he de alabarle, Salvación mía y Dios mío” (Salmo 42:5).  La clave es, entonces, no mirar hacia los lados y mucho menos mirar dentro de nosotros; sino hacia arriba. Mantengamos nuestros ojos en Cristo, el autor y consumador de la fe y encontraremos significado en la situación más sombría.