Escuchando Consejos Sabios

“A veces nuestros hijos se empeñan en ir por un camino erróneo y esto nos decepciona. En vez de regañarlos, procure entender lo que les impulsa a llenar su inquietud con un romance o una adicción.”

Es prácticamente imposible obligar a un hijo a hacer lo correcto después que tiene cierta edad. Mi padre recitaba un poema que decía: “Tú no fuerzas a una flor a que se abra, la flor la abre Dios, tú no fuerzas a un amigo a que te ame; el amor lo da Dios. Tu no fuerzas a un alma a que crea; la fe la da Dios. Tu trabajas, oras y amas; lo demás lo hace Dios.” Este concepto de que uno no puede obligar a otro a hacer lo correcto es cierto.  Lo importante cuando nuestros hijos se empeñan en tomar su propio camino es continuar trabajando con ellos, amándolos y ejerciendo nuestra fe en Dios de que se recuperarán. Pero las peleas casi nunca mejoran las cosas.

Proponte en tu corazón permanecer presente en sus vidas, dándole consejos sabios con una actitud positiva y resiste la tendencia de permitir que el altercado arruine la relación entre ustedes. Porque este es el tiempo en el que más te necesitan. Aunque resulte difícil, habla con tus hijos con amor y paciencia procurando entender lo que los impulsa y practicando una presencia positiva y como dice el poema “lo demás lo hará Dios”.  

La individualidad no es Coincidencia

“Dialogue con sus hijos sobre las cualidades que ellos quisieran que su futuro esposo o esposa admire, reconozca y respete en ellos. Un amor inteligente no trata de cambiar solo para conquistar el amor de otra persona.”

La conformidad es lo opuesto a la valentía. Nuestros jóvenes buscan conformarse pensando que así pueden ser más compatibles entre pareja. La conformidad va guiada por el miedo. Nos conformamos porque tenemos miedo al castigo que sigue cuando nos rehusamos a seguir ciertas normas. Entre el castigo que nuestros hijos reciben cuando buscan ser individuales está el de ser ridiculizado, ignorado, aislado o rechazado. Algunos jóvenes no pueden soportar este tipo de castigo de parte de sus compañeros o de su pareja. Cada persona es diferente y como padres no siempre podemos evitar que nuestros hijos reaccionan de la forma en la que reaccionan. Pero sí podemos, desde que son pequeños, enseñarlos a tomar decisiones propulsadas por el amor y no por el miedo. Podemos inculcarles cuando juegan con sus amigos desde pequeños que lo que hacemos debe conllevar amor y respeto propio.  

Podemos hablarles sobre la importancia de la individualidad de sus ideas, esperanzas y sueños y animarlos a no dejarse suprimir por miedo a ser quienes son. Podemos también relucir su individualidad y enseñarlos a desarrollar una piel fuerte. Un amor inteligente no trata de conformarse o cambiar para conquistar a la otra persona; al contrario, hace relucir su individualidad para destacarse del montón.

El llamado del profeta Jeremías muestra, claramente, cómo Dios nos hizo especial y únicos con un llamado específico para nuestras vidas. Dios dice al profeta, “Antes que te formase en el vientre te conocí y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5). Jeremías no tuvo que convertirse en un noble o un fuerte, etc. para cumplir su llamado. Dios llamó a este hombre sensible conocido como el profeta llorón para que hablara en las cortes del templo, en el palacio real y en las puertas de la ciudad con el propósito de advertir al pueblo de la cautividad inminente y la destrucción del Templo. Dios, sabiendo que era un hombre sensible, no lo obligó a convertirse en quien no era para darle su comisión, sino que lo usó grandemente y lo escogió para esta tarea aun antes de formarlo en el vientre.

Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.

“El costo de correr el chisme es difamar la integridad de otros, algo que puede ocasionar mucho daño. Por lo tanto, ¡cuide su lengua!”

La lengua tiene el poder de iniciar un terremoto devastador con tan solo decir unas pocas palabras agudas y sarcásticas. Repetir un chisme es como enviar 800 voltajes por cables de 100. La destrucción que esto causa lleva ramificaciones y termina siendo triplicada a lo largo de una vida.

Casi nunca nos proponemos a correr chismes para causar daño. Usualmente, es la cualidad de entretenimiento lo que tanto nos atrae al chisme. Pero también es porque pensamos que somos mejores que los demás pues el chisme es una forma sutil de exhibir nuestro orgullo porque “no somos como ellos” o “no hacemos lo que ellos hacen”. La tercera razón puede ser admiración y la cuarta envidia.

Qué puedes hacer para combatir el chisme:

  1. Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.
  2. Si tus hijos comienzan a hablar mal de sus maestros, amigos, etc.; en vez de continuar el chisme, enfatiza que es triste lo que a su amigo, maestro, etc. le está pasando y que puede ocurrirle a cualquiera.
  3. No compres revistas de chismes o mires programas de televisión que propaguen el chisme de los famosos (especialmente en frente de tus hijos).
  4. No condenes a los que chismean; simplemente no te unas a la conversación.
  5. No comiences chismes con tu pareja; mejor hablen de cómo pueden mejorar la relación entre ustedes dos.
  6. Si vas a repetir algo, nunca lo hagas con un espíritu vengativo.

Proponte en tu corazón mantener tu integridad rehusándote a ser parte del grupo que busca difamar la integridad del otro.

Adán y Eva disfrutaban de la creación de Dios y el paraíso donde Él los había puesto. Sus vidas estaban llenas de amor y tenían intimidad con Dios. No les faltaba nada. Estaban completos. Dios les había dicho que todo era para ellos. Que podían disfrutar y regocijarse en tanta belleza, pero del árbol del bien y del mal no debía comer.

Escuchar a Dios y obedecerle no necesita ser seguido por una discusión. Pero Satanás hizo, exactamente, eso: estableció una discusión con la mujer: ¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? y ella en vez de huir, le siguió la corriente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer más del fruto del árbol que está en medio del huerto Dios dijo no deben comer, ni lo debemos tocar pues si lo hacemos moriremos. Como Eva no huyó de la serpiente, sino que se puso a conversar con ella, la serpiente, que era la más astuta de entre todos los animales del huerto, la convenció de que si comían del árbol no morirían, sino que ella y su esposo serían iguales a Dios. Ella comió y el mal entró al mundo. Claro que no murieron, instantáneamente, pero hubo una muerte espiritual entre el hombre y Dios donde ya no podían tener más intimidad. Su desobediencia causó todo el dolor que la raza humana ha vivido. Nosotros sus descendientes hemos heredado su naturaleza pecaminosa. ¡Gracias le damos a Dios por enviar a su hijo para comprar nuestra salvación! ¡De otra manera, hubiésemos estado perdidos para siempre!

Pocas conversaciones tienen tanta consecuencia como la conversación entre la serpiente y Eva. La serpiente buscó el momento más apropiado y estableció una mala conversación con la primera mujer. Ella en vez de cortar la comunicación, decidió continuarla y se dejó engañar de la serpiente. Ahora, recuerda este versículo, cuando entablamos malas conversaciones erramos y se corrompe nuestra fe. Mejor huye a Dios y pídele que te ayude a mantener tu boca intacta, libre de conversaciones dañinas.

¡Cuán importante es actuar con buen juicio!

“¡Cuán importante es actuar con buen juicio! Un consejo oportuno puede evitar heridas o situaciones lamentables.”

Solo tiene que sentarse a escuchar las noticias por dos minutos para darse cuenta que el mundo está lleno de personas que actúan con falta de juicio. La raíz de tanta calamidad, usualmente, es el ego que no se controla. Un ego sin control fomenta un tipo de orgullo que destruye carreras y vidas. Por lo que debemos ir en busca de humildad. La humildad nos hace ver que no lo sabemos todo.

La arrogancia nos hace ciegos a nuestras propias faltas e imposibles de enseñar. Esta crece y se convierte en una barrera defensiva que nos hace sordos a la verdad. Este orgullo nos convence de que estamos en lo correcto cuando muchas veces no es así.  El exceso de orgullo se convierte en una arrogancia que ignora los consejos oportunos; hace a un lado la verdad y acepta la mentira que genera la importancia propia. Así que la próxima vez que su cónyuge o ser querido le esté diciendo algo, proponga escuchar con humildad para así poder examinar la situación y lograr tomar una decisión juiciosa que en el futuro podrá evitarle heridas o situaciones lamentables.

Es muy triste cuando una persona se pierde por no revestirse de la humildad requerida para aceptar consejos. La Biblia compara al que atiende corrección a uno que encuentra la vida misma: “El que atiende la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde” (Proverbios 10:17). Así que si desea vivir una vida abundante revístase de humildad y escuche los consejos oportunos. Dios nos ha dado la experiencia y el conocimiento de otros como una bendición disfrazada para ayudarnos a trazar una ruta buena para esta jornada. Los que la rechazan se pierden de la gracia y el amor de Dios manifestado en palabras de personas escogidas de Dios, santas y amadas.

El chisme entretiene, pero hace daño

“El chisme entretiene, pero hace daño a los involucrados. No importa cómo usted llegue a saber algo de otra persona, no se lo cuente a los demás. Sea un ejemplo de integridad para sus hijos”.
Esta mañana tuve la oportunidad de ir a la biblioteca de la escuela de mis dos hijos porque uno de ellos iba a recibir un reconocimiento por su carácter de cooperación y buena ciudadanía. Entre los padres que estaban presentes había un padre con una actitud negativa que se quejaba de la bibliotecaria. Cuando quiso entablar su conversación conmigo yo le dije, muy calmadamente, que a mí me pareció muy simpática y no observé que se haya portado groseramente como él dice. Después de esto, el señor del cual les hablo, se quedó muy tranquilo y no volvió a dirigirme la palabra. Seguramente porque él quería entablar una conversación hablando mal de la bibliotecaria y yo no le seguí la corriente.
El chisme es una fuente de inseguridad para nuestros hijos. Cuando los chismes llegan a ser parte de su vida diaria no pueden crecer con integridad. La integridad es hacer lo correcto, por las razones correctas, del modo correcto. Una persona íntegra es congruente y en sus acciones no existen divisiones. Esto es lo opuesto al chisme que requiere que una persona sea de una forma en una situación y luego critique y se torne negativa en otro contexto. Este tipo de comportamiento confunde al hijo, lo convierte en una persona insegura. En nuestro mundo de inseguridades es importante que criemos mujeres y hombres de carácter. Refrenarnos del chisme es una de las formas más efectivas para construir ese carácter en ellos.
Hemos recibido amonestación de que ninguna palabra corrompida debe salir de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4:20). Es nuestro deber promover conversación sana como creyentes para dar gracia a los oyentes ya sea por medio de información, consejo, o amonestación. Busquemos no ofender con nuestros labios, no provocar disensión entre el cuerpo de Cristo y no condenar a nuestros hermanos con el chisme porque este nunca edifica.

Tapar el sol con un dedo

“Para muchos padres, es difícil aceptar los errores de los hijos. Investigue bien las acusaciones antes de negarlas, para así evitar el ciclo dañino.”

Un familiar cercano una vez me hizo una advertencia sobre un mal comportamiento que él vio en mi hijo. Mi primera reacción fue la de enojarme con él porque, según mi criterio, él estaba inventando y reflejando en mi hijo lo que él era o había vivido en su niñez. Después de que mi ira inicial pasó, me puse a pensar en cómo el futuro podría terminar si yo, por lo menos, no consideraba la advertencia que me estaba dando. Así que me revestí de humildad y entablé una serie de conversaciones y acciones preventivas con mi hijo. Mi familiar y yo nunca nos pusimos de acuerdo en los detalles de lo ocurrido, pero sí sé que gracias a su advertencia, mi hijo ha recibido más entrenamiento y enseñanza en un área de su desarrollo que yo había descuidado.

Es difícil y hasta casi imposible para un padre aceptar acusaciones de los demás hacia sus hijos sin primero estallar. Pero es importante de no “tapar el sol con un dedo”. Trate de ponerse neutral e investigar bien lo ocurrido, no para que se vuelva vindicativo hacia su hijo, sino para ayudarlo a corregir su camino con amonestación sabia.

¡Cuántas veces me he sentido deficiente ante la tarea de corregir y disciplinar a mis hijos! Problemas y situaciones enigmáticas se presentan y no sé cómo confrontarlas.  Pero he descubierto estos últimos 19 años que la clave está en la oración. Si en vez de alborotarme y perder mis estribos, me pongo de rodillas y busco dirección de mi Padre Celestial termino recibiendo una sabiduría para encarar la situación que de otra forma nunca hubiera encontrado. Los padres tenemos un llamado y un privilegio muy grande de parte de nuestro Señor para criar a nuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). Pero también somos humanos y tenemos recursos muy limitados. Esta falta de recursos es parte de la voluntad de Dios, pues debido a estas limitaciones nos vemos obligados a depender de El para todo.

Al que le gusta ser independiente y liberado no le va a gustar ser un padre o una madre cristiana ya que para criar a hijos en la disciplina y amonestación del Señor necesitamos ser absolutamente dependientes del que en contraste con nosotros, tiene recursos ilimitados. Así que la próxima vez que te sientas deficiente, incapaz, torpe, confundido ante las acciones de tus hijos, da gracias a Dios que te tiene, exactamente, donde te quiere: dependiendo de él en una actitud de fe.

¿Cómo enfrenta usted los conflictos?

“¿Cómo enfrenta usted los conflictos? ¿Los evita o se paraliza por estos? Sus emociones a veces pueden intensificarse y hacer que usted se comporte de manera irracional. Procure calmarse antes de actuar”.

Los conflictos que no se enfrentan correctamente terminan creando amargura. Algunas personas huyen del conflicto, rehusándose a enfrentarlo. Otros permiten que sus emociones se intensifiquen y se comportan de manera irracional. Las dos formas son incorrectas. Los problemas deben ser enfrentados racionalmente.  La Doctora Alicia La Hoz, en su libro Romance Perpetuo, nos da cinco recomendaciones como reglas de la comunicación que nos pueden ayudar a enfrentar los conflictos y resolverlos con éxito. Primero, ella dice que debemos perseverar y enfocarnos a exponer solo una queja. Cuando se está tratando un problema es sabio no traer otros asuntos a la conversación. Comenzar a nombrar todas las quejas que uno tiene sobre una persona quita el enfoque del problema presente y “ensucia las aguas”. Esto quiere decir que el problema ya no es el enfoque, sino la persona y al final no se resolverá nada.

Segundo, ella nos sugiere que hable por usted en el presente. Nunca se debe asumir lo que la otra persona está pensando o se debe hablar por el otro no importa cuánto crea que usted conozca a esa otra persona. Tercero, considere lo que la otra persona le está diciendo. Hay que tener cuidado de que no estamos tratando de forma obstinada de probar que tenemos la razón. Cuarto, regale el compromiso. Cuando uno gana la batalla el 100%, ha dejado a su paso a la persona que “perdió” maltratada y avergonzada. Esto no deja un buen resultado. Una persona nunca debe ser desvalorada de esa manera. Quinto, “para poder ganar, hay que perder.” La relación es más importante que el conflicto y uno debe tratar de enfrentar el conflicto sin destruir la relación.     

El Apóstol Pablo tiene una alta opinión sobre nuestra vocación y nos exhorta a que vivamos de una manera digna de la vocación con la que hemos sido llamados. Tenemos que andar de una forma digna aun cuando estamos en medio de un conflicto amargo. Resulta difícil no darse a los deseos de la carne cuando estamos siendo inundados por emociones intensas. Sabiendo esto, el apóstol nos dio las siguientes pautas: “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por perseverar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3)”. Memoricemos estos versículos y repitámoslos una y otra vez en nuestras mentes para que agrademos a Dios aun en medio de nuestras peleas o desacuerdos más intensos.

Si desea aprender más sobre cómo enfrentar los conflictos y las discusiones lea el tercer capítulo de Romance Perpetuo por la Doctora Alicia La Hoz.

Eviten echarse la culpa

“Eviten echarse la culpa. Apóyense el uno al otro. Trabajen como equipo al enfrentar las crisis que los hijos les puedan ocasionar.”

Las parejas de hoy en día tienden a ser hijos-centrados. Ponen mucho énfasis en las acciones y reacciones de sus hijos. Entonces, cuando el hijo comete un error se echan la culpa el uno al otro y se sienten agraviados directamente. Lo correcto es poner retaguardias en la relación de pareja para cuando la crisis llegue puedan sobre pasarla juntos. Estudios sociales han confirmado que un vínculo fuerte entre los padres es la base de una familia feliz. Esto es porque una relación fuerte de pareja provee seguridad para los hijos. Así que en vez de sucumbir al tipo de crianza que busca la felicidad del hijo más que la de la pareja, disminuya el estrés que está poniendo sobre sus hijos y busque trabajar como equipo con su pareja, especialmente, ante las crisis que se presentan.

Otros estudios también muestran que existe una correlación directa entre la relación de una pareja y el bienestar de los hijos. Si los hijos no ven la conexión entre sus padres, estos tienden a mostrar depresión y ansiedad.  Los hijos de padres que saben trabajar en equipo y tienen una relación fuerte, también tienden a ser menos manipulativos y egoístas. Cuando los padres trabajan en equipo, los hijos aprenden a respetar a otros y a respetarse a sí mismo.

Como si todo esto fuera poco, otros estudios han comprobado que padres que pelean, excesivamente, en frente de sus hijos crean a hijos con traumas que son difíciles de sobrepasar una vez estos se convierten en adultos. Así que trabajen en equipo; pónganse de acuerdo detrás de puertas cerradas y cuando se enfrenten a sus hijos salgan con un frente unido.

La historia más famosa de padres divididos la encontramos en Génesis 25 con la familia del segundo patriarca, Isaac y su esposa Rebecca.   La división entre los padres abre lugar a un conflicto entre los hijos gemelos, inigualado, en toda la Biblia. Hubo un punto en el cual Rebeca se vio forzada a separar a sus dos hijos de forma drástica para que uno no le quitara la vida al otro, ayudando al menor a escapar de la ira de su hermano enviándolo en un largo viaje. El significado de este conflicto es demasiado profundo para ser explicado en un párrafo, pero sí me pregunto: Cuál hubiera sido el resultado si Isaac y Rebeca hubiesen tenido el versículo de I Pedro 3:8 exhortándolos: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” O la exhortación de Pablo en Filipenses 2:2 “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” Estos versículos deben ser memorizados y practicados por parejas de casados para que juntos enfrenten sus tareas de padre y madre dando así a sus hijos una gran ventaja sobre otros y bendiciones que alcanzarán hasta la generación mil.

Escucha a tus hijos, te necesitan

Nuestros hijos adolescentes y jóvenes adultos necesitan que estemos presentes en sus vidas no importa cuanto lo denuncien. Pero el rol que debemos tomar no es uno de sermoneo. Nuestros hijos desean que estemos alertas y conscientes mientras los escuchamos. Si tu hijo te provee poca información escucha lo poquito que te ofrece con tus ojos, tus oídos, y tu corazón y trata de ponerte en su lugar. Escuchar involucradamente es escuchar al nivel más alto. Esta manera de escuchar tiene el potencial de inspirarlos a seguir hablando y le da la oportunidad de descubrir sus propias resoluciones permitiendo que sus ideas se desarrollen.

Cuando tratamos de interrogar a nuestros hijos como si fueran delincuentes en vez de tomar un tono más tierno como, “Mi hija, me preocupa…” cerramos las puertas de la comunicación. Entendemos que es difícil tomar un tono más civil cuando nuestros hijos nos han decepcionado pero si realmente deseamos llegar al fondo del asunto debemos tomar una actitud diferente.

Recomendamos que cuando hables con tu adolescente NO repitas las siguientes frases para no frustrar el proceso:

  • “Entiendo exactamente lo que estás diciendo o sintiendo.” (No compares dos experiencias).
  • “Oh sí, eso es algo que pasa todo el tiempo…” (No generalices.)
  • “No entendí ni una palabra de lo que dijiste.” (No ignores o descartes lo que se ha comunicado.)
  • “¿Estás seguro?” (No dudes la palabra del que habla.)
  • “No es gran cosa.” (No trivialices el asunto.)
  • “No juzgues.” (No analices lo dicho pasándolo como si fuera juzgar.)
  • “Descansa; mañana veras las cosas diferentes.” (No minimices la forma en la que la otra persona se siente.)
  • “¿Cómo puedes pensar eso?” (No te pongas a la defensiva.)

Hablar con nuestros jóvenes, especialmente cuando están perturbados, es una tarea difícil pero vale la pena aprender a hacerlo porque en su desesperación es lo que más necesitan.

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Escuchar es un reto

La mayoría de las habilidades que desarrollamos en la vida requieren ser perfeccionadas con práctica. No importa cuán talentosos seamos si no practicamos lo que estamos aprendiendo nunca vamos a sobresalir. Lo mismo es cierto para el que aprende a escuchar. Escuchar correctamente incluye diferentes técnicas y reacciones que demandan conocimiento y práctica.

La concentración y la atención son dos elementos esenciales para los que buscan escuchar involucradamente. Esto es un reto en una sociedad donde estamos tan distraídos con nuestros teléfonos celulares, tabletas, juegos electrónicos, televisión, y redes sociales. Aun con todo esto tenemos que buscar crear un espacio donde todas estas distracciones sean removidas, incluyendo nuestras voces internas y preocupaciones personales. Poniendo a un lado todas nuestras preocupaciones es como liberamos nuestras mentes de agitación. La falta de agitación interna nos convierte en personas que escuchan involucradamente.

Los próximos elementos esenciales en el proceso de escuchar que debemos tener presente si nos vamos a convertir en personas que escuchan involucradamente son la combinación de nuestro lenguaje corporal y el contacto visual. Cuando te pido que relajes tu cuerpo de seguro piensas que quiero que hagas una contorsión de yoga. Pero no te preocupes; no tienes que ir a tal extremo. Simplemente allegándote a tu hijo a la distancia del brazo extendido, sin cruzar tus brazos y manteniendo contacto visual para amablemente dejarle saber que estas escuchando es un buen paso para comenzar a conquistar esta estrategia.

Luego, debemos aprender el balance delicado entre repetir y animar, repitiendo y resumiendo lo que la otra persona dice sin actuar de forma condescendiente y sin interponer tu propia opinión o dar tus sugerencias y hacer preguntas importantes sin que tus preguntas se conviertan en un interrogatorio que ponen a la otra persona a la defensiva. Esto es más difícil de lograr de lo que parece pero vale la pena tratar de perfeccionar.

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Aprende a Escuchar

La mayoría de los seres humanos tenemos la tendencia de ignorar los sonidos que percibimos por medio del oído. Pero algunos de nosotros logramos entender que el oír puede ser desarrollado para que se convierta en un instrumento poderoso que puede ayudarnos en el mejoramiento de nuestras relaciones. Esto es escuchar. Una persona que ha aprendido a escuchar demuestra madurez.  En Psicología, la madurez es la habilidad de responder al medio ambiente de forma apropiada. La madurez es importante en la relación entre dos personas. Estudios hechos por científicos sociales demuestran que la falta de madurez es un precursor del divorcio. En su artículo, Las Marcas de la Madurez publicado en la revista Psicología Hoy, el Dr. Tim Elmore dice que una persona madura sabe dar prioridad a la persona que ama antes de buscar lo suyo. Escuchar es una evidencia tangible de que finalmente hemos madurado. Escuchar es una señal de que existe amor verdadero. Un amor que da y bendice al ser amado.

El amor se demuestra con actos de la voluntad. Escuchar es uno de los actos más preciados de la voluntad. Es un acto que no cuesta dinero pero sí cuesta sacrificio. Es difícil silenciar toda conversación interna para escuchar el corazón del ser amado, pero lo hacemos porque deseamos conexión. La conexión es preferible al dolor que causamos cuando decidimos desconectarnos. La conexión es la experiencia que disfruta una persona cuando se le hace evidente de que otra persona está invistiendo en ella. Pero la conexión solo puede ocurrir cuando existe un verdadero interés emocional por la otra persona. Si la otra persona entiende que tú entiendes entonces una conexión inexplicable se ha formado. Toda esta conexión emocional y acto de madurez comienza cuando los receptores de los nervios auditivos se excitan y comenzamos a poner en práctica los principios de escuchar.

Escuchar es una de las habilidades más difíciles de aprender ya que para alcanzar un nivel decente de competencia en esta área debemos primero descubrir y destruir barreras dentro de nosotros mismos que no sabíamos que existían.  Cada persona tiene su forma específica de escuchar. Algunas veces sus métodos son eficientes pero muchas otras veces sus métodos son ilógicos e inefectivos.

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Aprendiendo a escuchar

Desde pequeña tenía que repetir el nombre de mi hija varias veces antes de que ella me respondiera, su maestra tenía que tocar su hombro para que pusiera atención en la escuela y durante el día teníamos que ayudarla a enfocarse varias veces para que terminara su tarea. La llevé al doctor y este declaró que su sistema auditivo estaba intacto. Resultó que el doctor estaba en lo correcto: sus oídos son tan buenos que hasta se ha convertido en la cantante primordial de un grupo coral local y su talentosa pianista. Resulta que oír y escuchar son dos cosas diferentes. La mayoría de nosotros no tenemos que esforzarnos para oír, a menos que tengamos una deficiencia auditiva. Escuchar, sin embargo, requiere concentración y esfuerzo. Pero oír y escuchar son acciones que están conectadas porque para escuchar primero hay que oír.

Usted, seguro tiene una historia similar a la mía y la de mi hija, con alguien en su vida que no le escucha o que le hace sentir como si estuvieras pintado/a en la pared. O, tal vez, usted es quien no escucha ¿Cuántas veces ha escuchado a alguien decirle lo siguiente? “¡Tú no me estás escuchando!”  “Porque no dejas que termine lo que te estoy diciendo” … “¡Si solo me dejaras te diría!” ¡Es como si estuviera hablando con la pared!” “¡Es que no me entiendes! “¡Eso no fue lo que dije!”

Es que tenemos la tendencia de ignorar los sonidos que percibimos por medio del oído. Pero algunos de nosotros logramos entender que el oír puede ser desarrollado para que se convierta en un instrumento poderoso que puede ayudarnos en el mejoramiento de nuestras relaciones. Esto es escuchar.

Una persona que ha aprendido a escuchar demuestra madurez.  En Psicología, la madurez es la habilidad de responder al medio ambiente de forma apropiada. La madurez es importante en la relación entre dos personas. Estudios hechos por científicos sociales demuestran que la falta de madurez es un precursor del divorcio. Una persona madura sabe dar prioridad a la persona que ama antes de buscar lo suyo. Escuchar es una evidencia tangible de que finalmente hemos madurado. Escuchar es una señal de que existe amor verdadero. Un amor que da y bendice al ser amado. Si tu matrimonio está sufriendo porque uno de los dos no sabe escuchar busquen, la ayuda de un profesional inmediatamente ya que, aunque el escuchar resulta ser difícil para algunos, es solo una deficiencia que con la ayuda apropiada puede llegar a ser superada.

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