Los padres proveen a sus hijas beneficios únicos con su presencia activa.

“Estudios demuestran que una joven que tiene una relación positiva con su padre, tendrá menos posibilidades de embarazarse en su adolescencia y más posibilidades de casarse después de alcanzar sus metas educacionales.”

Un estudio realizado en la Universidad de Canterbury demostró que los padres proveen a sus hijas beneficios únicos con su presencia activa y positiva desde su nacimiento hasta que son adultas. La mayoría de los padres desconocen la importancia de su rol y los resultados de estudios como estos y terminan pasando mucho más tiempo con sus hijos que con sus hijas, especialmente, cuando sus hijas comienzan a convertirse en pre-adolescentes y adolescentes.

Pero es importante saber que el padre es el primer objeto de amor del sexo opuesto de su hija y este molda, consciente o inconscientemente, su percepción de lo que es aceptable o no en una relación. Además, el involucramiento directo de un padre en la vida de su hija la va a ayudar a minimizar sus inseguridades y aumentar su confianza en sus habilidades.

Nunca es tarde no importa la etapa en la que tu hija se encuentra para hacerte parte de su vida. He aquí algunas sugerencias que te pueden ser de beneficio.

  1. Busca reanudar una comunicación con tu hija
  2. Trata de afirmar sus decisiones mostrando apoyo en vez de criticar excesivamente
  3. Pide perdón si es necesario ya que esto muestra respeto y amor, pero también ayuda a sanar cualquier herida que haya sido causada entre los dos.
  4. Disfruta su compañía, aprecia quien es. Recuerda, ella nunca va a ser o actuar como tu hijo varón.

Aprende a establecer metas.

“Algunas relaciones amorosas de la juventud permanecen. Mientras su personalidad madura y tienen más experiencias en la vida, lo que es más importante para usted se clarifica. Toma decisiones basadas en tus metas y no resbales por la pasión pasajera.”

Aprende a establecer metas. Las metas ponen tu mirada en el futuro y te mantienen caminando hacia adelante. Cuando una persona no tiene metas comienza a sentirse atascada. Sentirse atascada es como empujar peñascos que no pueden ser movidos y esto trae frustración. Las metas te ayudan a aceptar las cosas que no puedes cambiar y a maniobrar cuando te sientes como un tronco atorado en el rio. Las metas te ayudarán a ganar tu enfoque mientras las aguas caudalosas del río vienen como avalancha en contra tuya. Las metas no son para competir con amigos o actuar de forma pedante; son solo para mantenerte enfocada. Son como tu canoa privada en el río. Algunas veces, para alcanzar tus metas vas a querer remar rápido en tu canoa, pero otras veces querrás ir despacio y otras veces, simplemente, dejarás que las corrientes te lleven río abajo. Habrá ocasiones en las que tendrás que desviarte para seguir el camino de un arroyo que te lleva a un manantial. Descansa ahí. Pero cuando estés lista para emprender el camino regrésate al río para seguir tus metas.

Cuando la Palabra de Dios habla de metas, usualmente, está haciendo referencia a la meta más importante de todas, “ser como Cristo.” Mientras perseguimos nuestras metas, es importante que busquemos, constantemente, ser transformados mediante la renovación de nuestra mente, para comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1). No es la intención de Dios que una persona se mantenga estancada. Él desea que olvidemos lo que queda atrás y nos extendamos a lo que está adelante prosiguiendo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:12-15).

(Si deseas leer más la importancia de establecer metas ordena el panfleto diseminado por Lazos de Familia: Entre Nosotras).

Es raro el joven que no se obsesiona.

“Si sus hijos se obsesionan con alguien o algo, explore la raíz que los impulsa a pensar tanto en eso. Una obsesión romántica puede cegarlos. Ayúdelos a encontrar y cultivar sus propios intereses, con los que puedan mantener sus mentes ocupadas.”

Es raro el joven que no se obsesiona. Casi todos los padres durante una temporada u otra terminan viendo a sus hijos obsesionándose por algo o por alguien. La obsesión puede ser inofensiva o extrema. Si ves que tu hijo ha desarrollado una obsesión no saludable asegúrate de hablarle sobre la diferencia entre la obsesión y el amor. Entre los puntos más importantes que debes enfatizar es cómo tanto el amor como la obsesión resultan ser emociones muy poderosas y por ello hay que tener cuidado en cuando y como se procede.

El problema es que los programas de televisión, las telenovelas y las revistas muestran incorrectamente a nuestros jóvenes que los síntomas de la obsesión son amor. Esto no es así y nosotros los padres somos los que tenemos que corregir esta mala información diseminada por los medios.  

El amor te permite ser genuino/a, pero la obsesión te hace ver perfecto/a. Nadie es perfecto y actuar de esta manera delante de alguien puede convertirse en algo agotador. El amor acepta las faltas de la otra persona sin permitir que estas faltas lastimen su persona. Mientras que la obsesión esconde las faltas de la otra persona aun cuando estas faltas son de detrimento para la relación. El amor es más que una atracción física, pero la obsesión usualmente es solamente una atracción física. El amor genera energía, pero la obsesión agota. El amor te hace feliz, pero la obsesión te trae celos. Puedes decir a tu hijo/a que en su obsesión es sabio darle tiempo al tiempo para así saber si lo que sienten es amor o una dañina obsesión.

Cuando los hijos desarrollan otros intereses pueden sentirse calmados en vez de agitados mientras descubren e interpretan sus sentimientos. Es importante que descubran los deportes, la fotografía, el arte, la música, etc. para así contrarrestar la agitación que trae una obsesión. Recuerde lo que dice el proverbio: “El alma del perezoso desea y nada alcanza; mas el alma de los diligentes es prosperada” (Proverbios 13:4).

Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.

“El costo de correr el chisme es difamar la integridad de otros, algo que puede ocasionar mucho daño. Por lo tanto, ¡cuide su lengua!”

La lengua tiene el poder de iniciar un terremoto devastador con tan solo decir unas pocas palabras agudas y sarcásticas. Repetir un chisme es como enviar 800 voltajes por cables de 100. La destrucción que esto causa lleva ramificaciones y termina siendo triplicada a lo largo de una vida.

Casi nunca nos proponemos a correr chismes para causar daño. Usualmente, es la cualidad de entretenimiento lo que tanto nos atrae al chisme. Pero también es porque pensamos que somos mejores que los demás pues el chisme es una forma sutil de exhibir nuestro orgullo porque “no somos como ellos” o “no hacemos lo que ellos hacen”. La tercera razón puede ser admiración y la cuarta envidia.

Qué puedes hacer para combatir el chisme:

  1. Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.
  2. Si tus hijos comienzan a hablar mal de sus maestros, amigos, etc.; en vez de continuar el chisme, enfatiza que es triste lo que a su amigo, maestro, etc. le está pasando y que puede ocurrirle a cualquiera.
  3. No compres revistas de chismes o mires programas de televisión que propaguen el chisme de los famosos (especialmente en frente de tus hijos).
  4. No condenes a los que chismean; simplemente no te unas a la conversación.
  5. No comiences chismes con tu pareja; mejor hablen de cómo pueden mejorar la relación entre ustedes dos.
  6. Si vas a repetir algo, nunca lo hagas con un espíritu vengativo.

Proponte en tu corazón mantener tu integridad rehusándote a ser parte del grupo que busca difamar la integridad del otro.

Adán y Eva disfrutaban de la creación de Dios y el paraíso donde Él los había puesto. Sus vidas estaban llenas de amor y tenían intimidad con Dios. No les faltaba nada. Estaban completos. Dios les había dicho que todo era para ellos. Que podían disfrutar y regocijarse en tanta belleza, pero del árbol del bien y del mal no debía comer.

Escuchar a Dios y obedecerle no necesita ser seguido por una discusión. Pero Satanás hizo, exactamente, eso: estableció una discusión con la mujer: ¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? y ella en vez de huir, le siguió la corriente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer más del fruto del árbol que está en medio del huerto Dios dijo no deben comer, ni lo debemos tocar pues si lo hacemos moriremos. Como Eva no huyó de la serpiente, sino que se puso a conversar con ella, la serpiente, que era la más astuta de entre todos los animales del huerto, la convenció de que si comían del árbol no morirían, sino que ella y su esposo serían iguales a Dios. Ella comió y el mal entró al mundo. Claro que no murieron, instantáneamente, pero hubo una muerte espiritual entre el hombre y Dios donde ya no podían tener más intimidad. Su desobediencia causó todo el dolor que la raza humana ha vivido. Nosotros sus descendientes hemos heredado su naturaleza pecaminosa. ¡Gracias le damos a Dios por enviar a su hijo para comprar nuestra salvación! ¡De otra manera, hubiésemos estado perdidos para siempre!

Pocas conversaciones tienen tanta consecuencia como la conversación entre la serpiente y Eva. La serpiente buscó el momento más apropiado y estableció una mala conversación con la primera mujer. Ella en vez de cortar la comunicación, decidió continuarla y se dejó engañar de la serpiente. Ahora, recuerda este versículo, cuando entablamos malas conversaciones erramos y se corrompe nuestra fe. Mejor huye a Dios y pídele que te ayude a mantener tu boca intacta, libre de conversaciones dañinas.

Tapar el sol con un dedo

“Para muchos padres, es difícil aceptar los errores de los hijos. Investigue bien las acusaciones antes de negarlas, para así evitar el ciclo dañino.”

Un familiar cercano una vez me hizo una advertencia sobre un mal comportamiento que él vio en mi hijo. Mi primera reacción fue la de enojarme con él porque, según mi criterio, él estaba inventando y reflejando en mi hijo lo que él era o había vivido en su niñez. Después de que mi ira inicial pasó, me puse a pensar en cómo el futuro podría terminar si yo, por lo menos, no consideraba la advertencia que me estaba dando. Así que me revestí de humildad y entablé una serie de conversaciones y acciones preventivas con mi hijo. Mi familiar y yo nunca nos pusimos de acuerdo en los detalles de lo ocurrido, pero sí sé que gracias a su advertencia, mi hijo ha recibido más entrenamiento y enseñanza en un área de su desarrollo que yo había descuidado.

Es difícil y hasta casi imposible para un padre aceptar acusaciones de los demás hacia sus hijos sin primero estallar. Pero es importante de no “tapar el sol con un dedo”. Trate de ponerse neutral e investigar bien lo ocurrido, no para que se vuelva vindicativo hacia su hijo, sino para ayudarlo a corregir su camino con amonestación sabia.

¡Cuántas veces me he sentido deficiente ante la tarea de corregir y disciplinar a mis hijos! Problemas y situaciones enigmáticas se presentan y no sé cómo confrontarlas.  Pero he descubierto estos últimos 19 años que la clave está en la oración. Si en vez de alborotarme y perder mis estribos, me pongo de rodillas y busco dirección de mi Padre Celestial termino recibiendo una sabiduría para encarar la situación que de otra forma nunca hubiera encontrado. Los padres tenemos un llamado y un privilegio muy grande de parte de nuestro Señor para criar a nuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). Pero también somos humanos y tenemos recursos muy limitados. Esta falta de recursos es parte de la voluntad de Dios, pues debido a estas limitaciones nos vemos obligados a depender de El para todo.

Al que le gusta ser independiente y liberado no le va a gustar ser un padre o una madre cristiana ya que para criar a hijos en la disciplina y amonestación del Señor necesitamos ser absolutamente dependientes del que en contraste con nosotros, tiene recursos ilimitados. Así que la próxima vez que te sientas deficiente, incapaz, torpe, confundido ante las acciones de tus hijos, da gracias a Dios que te tiene, exactamente, donde te quiere: dependiendo de él en una actitud de fe.

No te des por vencida

Una mujer educada tiene conocimiento, confidencia propia, y la información para ser una mejor madre cuando el tiempo llegue, una mejor empleada, y una mejor ciudadana. Puede que dudes de ti misma ahora, pero si continúas aprendiendo y educándote, mejorarás tu perspectiva propia. Te sorprenderás de ver cómo la educación te hace sentir en control de tu vida. Mientras más educación obtienes, más productiva serás en el trabajo y mejor será tu salario.  La mayoría de las personas descubren que la productividad, apreciación y remuneración trae satisfacción. Una educación tendrá efectos duraderos en la calidad de tu vida.

La educación también te ayudará a desarrollar tu habilidad de pensar crítica y lógicamente. Esto es importante para tener éxito en el clima económico y político de nuestro tiempo. Vale la pena mencionar que una mujer educada puede convertirse en un agente de cambio para otros mejorando así nuestra sociedad.

Descubrirás un profundo sentido de identidad y orgullo mientras progresas en tus estudios. No tengas miedo de aprovecharte de todas las oportunidades que la educación te ofrece y verás cuán ingeniosa eres cuando combinas tus talentos con tus estudios. Tus estudios te ayudarán a desarrollar la capacidad de apreciar la belleza de tu medio ambiente, aprender empatía, y entender a tu comunidad.

Cuando no te sientas motivada o cuando los obstáculos se amontonan en tu contra, descansa si deseas, pero no te rindas. No permitas que las desilusiones te destruyan. Luchar contra libros, tareas, tiempo y otros obstáculos te parecerá extraño al principio, pero verás que tu esfuerzo será recompensado.

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Una buena educación

Es importante que nuestros hijos reciban una buena educación pero es aún más importante es buscar estar libre de deudas y vivir en paz como pareja. El dinero es una de las causas más comunes de fricción en un matrimonio y la razón primordial de muchos divorcios. No permitamos que el dinero se convierta en el dueño y señor y el “destructor” de nuestros matrimonios. Aprendamos a perdonar y a movernos juntos hacia adelante como pareja. Su matrimonio es más preciado que todo el oro del mundo y juntos pueden conquistar muchos si no todos los obstáculos que se les presenten. No permitan que el dinero les robe la paz y la devoción que se sienten el uno al otro. Guarden su corazón del poder que el dinero buscar tener sobre ustedes; háganlo su esclavo, no su jefe.

La forma en la que manejamos nuestro dinero es el mayor legado que podemos dejar a nuestros hijos, no el dinero en sí como muchos piensan. Si aprenden a manejar bien el dinero están enseñando a sus hijos la importancia del control propio en el frenesí de esta sociedad y la paz que viene cuando vivimos bajo un presupuesto. El entendimiento y los sentimientos que un niño tiene sobre el dinero tendrán un gran impacto para su futuro. Tomar decisiones sabias financieras es tan importante como escoger un buen candidato matrimonial o la carrera ideal. Pero si ustedes no les enseñan (con palabras y hechos), nadie lo hará.

Hagamos lo más difícil que se puede hacer en esta sociedad, liberémonos de la esclavitud del dinero y la división que toda esta polémica trae a nuestra relación más sagrada. Hagamos sacrificios, aprendamos a ejercitar el control propio, perdonemos a nuestras parejas y a nosotros mismo por errores cometidos y marchemos hacia adelante. Que tu resolución este nuevo año sea la de alcanzar harmonía financiera con tu pareja.