La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos.

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo. Más en la multitud de consejeros se afirman” (Proverbios 11:14). Busquen un consejo cuando se sientan abrumados por los desafíos que se le presentan.”

La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos. Pero es importante que busques consejo solo de personas sabias, pues es claro que existen personas insensatas cuyas opiniones resultan ser más dañinas que beneficiosas. Escucha a personas que has visto tener éxito en el área que deseas lograr éxito. Este es el caso cuando buscamos amistad, consejo y ánimo en nuestros entrenadores, mentores, amigos profesionales y personas templadas.

Muchas personas temen buscar consejo porque no desean parecer incompetentes. Pero este temor no tiene base segura. Se ha demostrado que las personas que buscan consejo y escuchan con discernimiento son más competentes que las personas que toman decisiones sin recibir asesoramiento o escuchar las experiencias de otros. Así que pongamos nuestro orgullo a un lado y busquemos hacer lo mejor para nuestros hijos. Si no conoces a alguien con este tipo de cualificaciones, compra libros de expertos y saca provecho de sus experiencias. Entendiendo, claro está, que cada hijo es diferente y la misma fórmula no siempre funciona en cada situación.

Dime con Quien Andas y te Diré Quién Eres

No existe en la era antigua una persona que haya heredado mayores riquezas, prestigio y poder como Roboam, el hijo heredero del Rey Salomón. Salomón y su padre David, reyes de Judá, pasaron los últimos ochenta años fortaleciendo el reino de Israel y convirtiéndolo en un poder militar envidiado por todas las naciones que los rodeaban.

Cuando Roboam ascendió al trono, el pueblo le hizo un solo pedido: “Tu padre hizo pesado nuestro yugo; ahora pues, aligera la dura servidumbre de tu padre y el peso que puso sobre nosotros y te serviremos” (II Crónicas 10:4).

Roboam, nuevo en su trabajo y deseando ganarse la admiración del pueblo, buscó consejo entre los consejeros de su padre. Los cuales a una lo instaron a que le diera al pueblo lo pedido. Pero el joven desechó el consejo de los ancianos y buscó en vez consejo entre sus compañeros, los cuales lo incitaron no solo a no menguar el yugo del pueblo, sino a incrementarlo.

Esta conversación entre jóvenes avariciosos e inexpertos destruyó el futuro del reino unido de Israel que tanto le había costado al Rey David y a su hijo Salomón. La gente se ensanchó en contra de Roboam y diez de entre las doce tribus se rebelaron contra Judá y buscaron a su propio rey. Las diez tribus vivieron en rebelión hasta el año 722 BC cuando fueron llevados cautivos por el rey de Asiria para nunca regresar a su tierra. Desafortunadamente la ambición y la mala compañía de Roboam terminó siendo espiritualmente fatal para la casa de Israel, la cual dejó de subir al templo a adorar a Dios en el templo que Salomón habían construido en Jerusalén.

Pero hubo uno que fue completamente diferente a Roboam, pues no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en caminos de pecadores, ni se sentó en sillas de escarnecedores (Salmo 1:1). Su nombre es Jesús y él es la sabiduría de los siglos sempiternos. En tu conversación, busca la sabiduría de los que desean ser como el hombre perfecto, Jesucristo. Estas personas sabias son un regalo de Dios para ti y déjate de juntar con lenguas chismosas y burlonas.

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