Juicio vs. realidad

Cuando todavía no estábamos casados, mi esposo y yo nos íbamos de excursión a un cañón en Georgia que se llama Tallulah Gorge. Después de la larga caminata bajando y subiendo y brincando por las quebradas nos sentábamos sobre una piedra a admirar el hermoso paisaje y a leer libros en voz alta. Uno de los libros que él me leía eran las aventuras de Sherlock Holmes, el famoso detective ficticio con habilidades excepcionales. Holmes tratando de enseñar al Dr. Watson a usar su lógica le insistía que nunca se debían ignorar los detalles de lo ocurrido pues esto solo conducía al grave error de brincar directo a una conclusión.

En una ocasión mientras escuchaba la teoría de la policía inglesa interrumpió al oficial y se le oyó gritando: “¡Data, data, data!” ¡No puedo hacer ladrillos sin barro!” Esta declaración exclamatoria de Holmes nos apunta a una tendencia que todos tenemos de crear algo, en este caso una teoría sin hechos; solo basados en especulación.

Cuando uno llega a conclusiones sin investigar o conocer los hechos esta simplemente evadiendo responsabilidad y destruyendo el carácter de una persona. Es una tendencia natural humana contra la que se debe luchar. Pues lo que uno percibe no es siempre lo que está ocurriendo; es importante dar a los demás el beneficio de la duda (por lo menos hasta que todos los hechos se hayan revelado).  Por esto la Biblia dice: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).

Así que no dependas de estereotípicos, no te apresure a juicio; mejor busca entender y conocer a alguien sin hacer asunciones o generalizaciones.

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La verdad siempre sale a la luz

Puede intentar ignorar u ocultar las cosas por un tiempo. Pero la verdad siempre sale a luz.

Leí un artículo en la revista Psicología Hoy en el cual el autor comparaba el guardar la verdad al acto de ingerir veneno pausadamente. Ingerido así no mata, instantáneamente, pero pudre gradualmente lo intestinos. Es que los secretos dividen a una persona interiormente. Una persona íntegra es una persona que no tiene divisiones internas o que posee todas sus partes intactas. La persona íntegra vive y es quien es privada y públicamente, sin división de interés o secretos.

Neurólogos han descubierto que los secretos estresan el cerebro confundiendo sus diferentes partes. Cada vez que uno piensa en el secreto, hormonas de estrés surgen impactando la memoria, la presión, el sistema gastrointestinal, bajando las defensas y afectando el metabolismo. La hormona que afecta la parte del cerebro donde la atención y las reacciones son controladas también es afectada. Al final es más doloroso guardar el secreto que confesarlo.

Esto no quiere decir que vamos a convertir el secreto en un chisme hasta que todos sepan lo sucedido menos el que tiene que saber; o que vamos a anunciar de antemano la fiesta de sorpresa que estábamos planeando. Pero si debemos ser muy juiciosos cuando aceptamos mantener un secreto. Ten en cuenta que los secretos destruyen una relación aun cuando no los dice, causan sospecha y resentimiento, crean un sentido falso de la realidad y como hemos determinado anteriormente causan enfermedades y malestares físicos. Así que mejor es escuchar las palabras de Jesús que aprendimos de pequeños: “Y Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.”

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Rehúsate a Montar el Tren del Chisme

La habilidad que tiene un ser humano de adquirir 13,000 palabras cuando alcanza la edad de seis años y comenzar a añadir más y más a su vocabulario hasta acumular un promedio de 60,000 palabras a la hora de convertirse en un adulto es, en sí, un milagro lingüístico. Cuando este arsenal de palabras se une a nuestra capacidad de leer señales no verbales que indican motivos y emociones, terminamos convirtiéndonos en narradores expertos con poco que envidiarle al famoso Miguel de Cervantes.

A esta habilidad lingüística añadimos el elemento de placer (aunque “culpable”) que se siente cuando se habla detrás de las espaldas del otro y no debe, entonces, sorprendernos cuando pasamos horas interminables en el “cooler” de la oficina o en el café con las amigas, chismorreando.

El chismorreo es como un tren que nos lleva sin frenos a un destino incógnito. Digo incógnito porque el chisme tiene dos lados. Por un lado nos conecta con nuestros amigos y por el otro nos hiere y destruye cuando nosotros somos su blanco.

En este nuevo año date a la tarea de no hablar sin pensar y de no correr chismes. Rehúsate a montar el tren.  Esta es una disciplina que requiere tanto sacrificio como ir al gimnasio todos los días a ponerte en forma o ahorrar tu dinero y usarlo de forma sabia. Las disciplinas no son fáciles de desarrollar y domar la lengua no es una excepción.   Pero si lo piensas bien, te darás cuenta que vale la pena ya que el chisme es  un acto que requiere decepción personal. Creemos con toda certeza que somos seres superiores y tenemos el derecho de mirar con desdén a la víctima que se ahoga.  Cambiar esa perspectiva para desarrollar valores eternos que construyen y no destruyen es una verdadera hazaña. Pero, este es un nuevo año, y yo no sé tú, pero yo estoy deseosa de emprender un buen reto.

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El Drama Entre Amigos

El drama entre amigas puede ser una de las fuentes más estresantes en la vida de una joven. Usualmente, las cosas comienzan con rumores, conflicto entre amigas que te ponen en el medio, burla dirigida a otra chica para mantenerla en línea y la falta de habilidad que tenemos de aceptar crítica o corrección. Todas estas cosas pueden ser manejadas con madurez, pero se requiere mucha disciplina personal para dejar de atender lo insignificante y concentrarse en lo importante. No te dejes abrumar por el drama entre amigas. Propón en tu corazón no contaminarte con las vanidades de esta vida.

Si alguien comienza un rumor en contra tuya, admítelo o desmiéntelo con autoridad y luego desconéctate del drama. En 5 años nadie va a recordarse de ese rumor insignificante. Cuando admites algo, silencias los labios de los que te atacan porque muestras que tienes seguridad en ti misma y cuando lo desmientes y lo ignoras, no le das la importancia que tus acusadores deseaban que le dieras y con eso los callas.

Si alguien te critica o te corrige, examina si lo amerita, retén lo bueno y desecha lo malo, pero no permitas que todos tus sentidos se desbalanceen debido a la crítica de una persona ignorante.

Nunca tomes parte en un grupo que se burla de otro. La burla debilita el sentido de ser del otro y no fortalece el tuyo. Muchas veces nos burlamos de otros porque nos sentimos insignificantes y buscamos hacer al otro pequeño para vernos grandes. Pero esta estrategia tiene el efecto opuesto. Si consistentemente resistes la urgencia de burlarte de otros, estás siendo un buen ejemplo para tus amigas y transformando tu mundo de la mejor forma. Aunque no lo admitan, saben que pueden contar contigo porque has puesto límites y no harás con ellas lo que ellas hacen con otras.

Ten la valentía de hacer frente al drama insignificante y te convertirás en una persona bella y admirada por todos.

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El Poder de las Palabras

El proverbio dice, “El charlatán hiere con la lengua como  con una espada, pero la lengua del sabio brinda alivio.” Está claro que usar la lengua para lanzar palabras desmedidas es de personas insensatas.

El poder que tienen las palabras es tan fuerte que si la usamos para bien podemos transformar el día y hasta la vida de una persona. Vi en una actuación de Internet a un ciego que tenía un frasco para mendigar con las palabras, “soy ciego”. De vez en cuando pasaba alguien que le ponía unos centavitos en su frasco. Hasta que vino una mujer y con un marcador cambio el letrero para que dijera, “Es un día hermoso y yo no puedo verlo”. Fue entonces que la gente comenzó a verter muchas monedas en su frasco. La única diferencia fue el mensaje de su letrero. Es que ya se ha comprobado que el significado de las palabras tiene el poder de influenciar el comportamiento de los seres humanos.

Piensa, por ejemplo, como se describirían los sobrevivientes de la reciente masacre que ocurrió en el club nocturno de Orlando donde un fanático extremista abrió fuego y mato a 49 personas. Si decimos que son víctimas, ¿Qué estamos diciendo? Y si decimos que son sobrevivientes, ¿Qué estamos diciendo? Aunque estamos diciendo casi lo mismo, la palabra víctima lleva consigo una connotación negativa como que la persona nunca podrá rehacer su vida. Mientras que la palabra sobreviviente lleva la connotación de que la persona va a poder rehacer su vida de una forma u otra. Si oramos por los sobrevivientes y le damos apoyo, estamos usando nuestras palabras para bien. Si le pasamos por el lado y simplemente nos lamentamos sin acción, entonces nuestras palabras no tienen ningún peso.

Y tú, ¿Qué harás con el poder que brota de tus palabras? ¿Lo usarás para conversación vana que no edifica o para brindar alivio al que más lo necesita?

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