El celo: Enemigo de la relación

El celo es el deseo de proteger lo que tenemos o lo que asumimos falsamente que es nuestro y que tememos vamos a perder. El problema con el celo es que es una emoción basada en miedo y nos pone paranoicos. Esto no quiere decir que no existan ocasiones en la que el celo no nos haya servido para salvar una relación. El celo es la hermana gemela del amor; es la guarda de la relación. Si se utiliza de forma saludable debe ser la chispa que nos motiva a reaccionar cuando vemos que nuestra relación está en peligro. Esta emoción tiene su lugar en nuestras  vidas pero es importante que como a las demás emociones le pongamos freno y no le demos rienda suelta. La persona emocionalmente inmadura no sabe manejar este componente del amor permitiendo que se convierta en el monstruo verde que destruye la felicidad entre dos personas.

El celo puede convertirse en ira cuando pensamos que vamos a perder algo que consideramos esencial para nuestro bienestar. La ironía de los deseos oscuros como son la envidia y el celo es que en vez de proteger en realidad terminan destruyendo lo que tanto deseamos.

El celoso siente miedo de ser re-emplazado. Para el abusador o el psicópata el celo es muchas veces imaginado. Esta persona entonces trata de controlar lo que imagina y hace lo posible para limitar el contacto social, los lugares que frecuenta, y el estado emocional de la otra persona.  En su núcleo entonces el celo irracional es un intento de controlar al otro. Por lo cual cuando existe violencia en una relación la razón no es el celo en si sino el deseo de control. Esta dinámica fuerte de control desestabiliza la relación.

Es importante que una mujer entienda que este tipo de control no es una forma legítima de expresar este sentimiento. Desde el principio aprende el papel del celo y no permitas que el otro tome control de tu vida. Aprende a establecer límites y a separar lo racional de lo irracional. Busca ayuda profesional si te encuentras en una situación precaria.

Reflexion_S5E21