Manten el equilibrio

Yo siempre he sido una gran propulsora del balance en la vida. Es por eso que me gustan las palabras del monje Thomas Merton, “La felicidad no es un asunto de intensidad sino de equilibrio, orden, ritmo y harmonía.” Una frase personal que repito casi todos los días es, “exceso con control”. Hay que encontrar balance en el simple hecho de amar y recibir amor, o trabajar duro para alcanzar las metas pero sin dejar de  disfrutar el trabajo y tener perspectiva de la jornada, o hacer las cosas que uno disfruta sin descuidar las cosas que son necesarias.

Esta es la mentalidad que debe asumir Felipe y todos los que como él están teniendo que enfrentar una situación difícil entre la familia y las metas personales. Descubrir como satisfacer nuestras responsabilidades familiares pero a la misma tener límites y no abandonar nuestras metas personales no es fácil pero si es posible. Si tú te encuentras en una encrucijada similar a la de Felipe entonces primero admite lo que te está ocurriendo. Toma el tiempo de decirte a ti mismo, “me estoy sintiendo estresado porque estoy tratando de ser todo en todo en este momento de mi vida”. No te sientas culpable porque no puedas hacerlo todo o serlo todo por un período de la única vida que se te ha dado. Eso solo es posible en las novelas y no tiene re- semblanza a la vida real. Después de admitir tu situación entonces puedes comenzar a reflexionar y a analizar las cosas para poder poner tu vida en mejor perspectiva y tomar las decisiones correctas.

La reflexión, la oración y la meditación son mucho más efectivas en momentos de crisis que el proceder de forma irracional como un pollo sin cabeza. No permitas que tu corazón se separe de tu cabeza porque esto solo desconecta al ser humano. El corazón y la cabeza siempre deben caminar juntos de forma íntegra sin pasiones desmedidas que dejan la cabeza atrás o la calculación extrema que deja atrás el corazón.  Sabrás que hacer en tu momento de incertidumbre si envuelves todo tu ser para resolver tu situación y buscas vivir tu vida de forma equilibrada.

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El Balance entre el “Si” y en “No”

La Doctora Alicia La Hoz, sabiamente, nos recuerda que puede que nuestros hijos tengan el síndrome de “I” (quiero un i-phone, un i-pad, etc.), pero también puede ser que nosotros, los padres, tengamos el síndrome de no. “No toques eso”, “No hagas eso”, “No vayas a eso,” “No digas eso”, etc. En vez de decir no constantemente, debemos aprender a re-dirigir. Después de todo, nuestro Padre Celestial no siempre nos anda diciendo que no. Santiago dice, “toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, del Padre de las luces.”

El que desea tener una relación saludable con sus hijos debe aprender a establecer límites. Los límites saludables ayudan a los hijos a tener buenas relaciones entre ellos y con los demás, a madurar y a mantenerse seguros. Sin embargo, también debemos reconocer que nuestro primer instinto es decir que no y hay que cablear al cerebro para aprender a encontrar la manera de decir que “sí” cuando es apto. Busca examinar tus Sí y tus No y tus hijos se darán cuenta que cuando dices “no”, no es por capricho y respetarán más tus decisiones.

Encontrar el balance de decir no y decir sí, evitará que tus hijos te desafíen para obtener lo que quieren. Este forcejeo entre tus hijos y tú no hace posible el aprendizaje, el sí de vez en cuando que proviene de tu boca, ayudará a  liberar a tus hijos para que se concentren en el aprendizaje y la madurez. Una vez más, recuerda el ejemplo del Padre Celestial, “porque todas las promesas de Dios son en él, Sí y en él Amén, por medio de nosotros.”

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