La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos.

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo. Más en la multitud de consejeros se afirman” (Proverbios 11:14). Busquen un consejo cuando se sientan abrumados por los desafíos que se le presentan.”

La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos. Pero es importante que busques consejo solo de personas sabias, pues es claro que existen personas insensatas cuyas opiniones resultan ser más dañinas que beneficiosas. Escucha a personas que has visto tener éxito en el área que deseas lograr éxito. Este es el caso cuando buscamos amistad, consejo y ánimo en nuestros entrenadores, mentores, amigos profesionales y personas templadas.

Muchas personas temen buscar consejo porque no desean parecer incompetentes. Pero este temor no tiene base segura. Se ha demostrado que las personas que buscan consejo y escuchan con discernimiento son más competentes que las personas que toman decisiones sin recibir asesoramiento o escuchar las experiencias de otros. Así que pongamos nuestro orgullo a un lado y busquemos hacer lo mejor para nuestros hijos. Si no conoces a alguien con este tipo de cualificaciones, compra libros de expertos y saca provecho de sus experiencias. Entendiendo, claro está, que cada hijo es diferente y la misma fórmula no siempre funciona en cada situación.

Todo abandono sabe a traición.

“Desarrolle una relación positiva con sus hijos. Hable, juegue, ría y llore con ellos. En momentos difíciles, tendrán la confianza de hablar honestamente con usted, en vez de ocultar la verdad o mentirle.”

La presencia emocional de los padres en la vida de sus hijos crea cimientos fuertes para su desarrollo social. Estudios han demostrado que cuando un padre desarrolla una conexión emocional con sus hijos y les muestra amor incondicional le está haciendo bien a sus hijos, pero también se está haciendo bien a sí mismo. De manera que todos ganamos cuando caminamos con nuestros hijos guiándolos para facilitar sus ansiedades y responder a sus preguntas.

Durante el tiempo que pasamos juntos con nuestros hijos podemos infundirlos con propósito, ayudarlos a identificar las áreas fuertes de su personalidad y darles esa interacción positiva que han estado buscando durante todo el día. Ellos necesitan saber que los amemos y que nos importan. Muchos padres no hablan con sus hijos porque no saben qué decirles o cuando tratan de darles consejos, ellos responden de forma negativa. Pero esto es un error, todo lo que un padre o una madre necesitan hacer es escuchar tranquilamente. Su presencia es suficiente. A pesar de todo el consejo que podemos dar, nuestra presencia hace que nuestros hijos se sientan conectados. Si no estás físicamente presente se van a sentir abandonados. Todo abandono sabe a traición. Nuestros hijos pueden lidiar con su estrés cuando no se sienten abandonados.

Los padres pueden crear una coraza alrededor de sus hijos cuando les dejan saber que están allí para ellos.  Nuestro Padre Celestial siempre está con nosotros: “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Salmo 118:6). Su presencia es nuestro consuelo, no importa cuán desalentadoras sean las circunstancias. Existen cristianos alrededor de todo el mundo que aunque estén atrapados en una prisión o un calabozo nunca dejan de glorificar a Dios y esto es simplemente porque la presencia de Dios es suficiente.

 

Relación entre Padres e Hijos

“Cuando los hijos cometen graves errores y se avergüenzan de sus malas decisiones, es importante que hablen con sus padres. Fomente una relación de confianza para que lo busquen en momentos decisivos.”
Desarrollar una relación de confianza con los hijos comienza desde la cuna cuando los vínculos de apego comienzan a formarse. Es aquí que el niño primero aprende que puede depender de sus padres cuando está angustiado. A medida que van creciendo, la disciplina apropiada y los límites que se establecen continúan fortaleciendo esos vínculos, pues el jovencito se da cuenta que la disciplina y los límites han sido establecidos para su protección.
El niño, que ahora se ha convertido en adolescente, debe siempre sentir la presencia de sus padres. Saber que están ahí para amarlo, aceptarlo y guiarlo aun cuando las cosas no van bien, disminuye la depresión y la inseguridad. Mientras más tiempo un adulto pasa con su hijo más apto está el hijo a tomar riesgos. Es importante que tus hijos sepan que estás siempre disponible por si te necesita.
Cuando un hijo está en un aprieto, lo que más necesita es el apoyo de sus padres. Si se ha sentido apoyado en situaciones menos emergentes, entonces, tendrá la valentía de buscarlos en sus momentos decisivos. Nunca es tarde para comenzar a ser un padre más efectivo. Una vez los años de entrenamiento hayan pasado, los padres deben esforzarse en amar y escuchar más que disciplinar y advertir para que la relación entre ellos no se estanque, sino que pueda seguir creciendo.
Cuando estamos en aprietos, Dios quiere que corramos hacia él, pues él es nuestro padre celestial. Él es el padre perfecto y solo él puede rescatarnos. Si queremos ser buenos padres terrenales debemos estar en contacto directo con nuestro padre celestial, de otra forma el trabajo se nos hace agobiante e iremos de fracaso en fracaso. En Malaquías 3:17 Dios nos dice, “Y serán para mí especial Tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actué; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.” Procura ser el tipo de padre terrenal que recuerde a sus hijos el amor y la misericordia del padre celestial.