El amor piensa.

“Una estrategia inteligente de amar toma su tiempo. Primero existe la atracción con límites de intimidad; luego viene la etapa de conocerse mejor y tomar decisiones. Aproveche la oportunidad ahora de hablar a sus hijos sobre estas etapas.”

Al principio en una relación entre adolescentes, uno de los dos va a ser presionado por el otro para progresar rápidamente en la relación y hasta iniciar una intimidad sexual sin primero pensar.  Es bueno hablar con nuestros hijos aun cuando todavía no han iniciado la adolescencia y explicarles la importancia de la progresión saludable y natural en una relación. Debemos también enfatizar que el amor piensa.  

Las relaciones de adolescentes muchas veces van motivadas por percepciones irrealistas, hormonas y necesidades personales. A ninguna de estas tres cosas le gusta armonizar con el cerebro. Sin embargo, cuando las motivaciones no van acompañadas de un poco de cordura y materia gris, terminan desilusionando y confundiendo. Enseña a tu hijo que las mejores relaciones se desarrollan con el tiempo porque es el tiempo lo que permite que dos individuos se conozcan en diferentes dimensiones y situaciones. La mayoría de los atributos negativos de una persona no se hacen evidentes hasta después de 9 o 10 meses de comenzar a conocerse. Mientras mejor se conocen, mejor posibilidad tiene la relación de perdurar.

Para no terminar lamentando una decisión inmadura, enseña a tus hijos a delinear límites claros que separen sus comportamientos y sus emociones.

De por sí somos sordos y ciegos. No podemos ver, y a veces, simplemente, nos rehusamos a ver lo que está en nuestras narices. San Pablo dijo: “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Efesios 4:18). Es solamente el poder transformador del evangelio que puede abrir nuestros ojos y activar nuestro cerebro a pensar con claridad. No se canse de orar para que Dios transforme su mente y la de sus hijos y abra los ojos de su entendimiento en todas las áreas de su vida (Efesios 1:18).

Es raro el joven que no se obsesiona.

“Si sus hijos se obsesionan con alguien o algo, explore la raíz que los impulsa a pensar tanto en eso. Una obsesión romántica puede cegarlos. Ayúdelos a encontrar y cultivar sus propios intereses, con los que puedan mantener sus mentes ocupadas.”

Es raro el joven que no se obsesiona. Casi todos los padres durante una temporada u otra terminan viendo a sus hijos obsesionándose por algo o por alguien. La obsesión puede ser inofensiva o extrema. Si ves que tu hijo ha desarrollado una obsesión no saludable asegúrate de hablarle sobre la diferencia entre la obsesión y el amor. Entre los puntos más importantes que debes enfatizar es cómo tanto el amor como la obsesión resultan ser emociones muy poderosas y por ello hay que tener cuidado en cuando y como se procede.

El problema es que los programas de televisión, las telenovelas y las revistas muestran incorrectamente a nuestros jóvenes que los síntomas de la obsesión son amor. Esto no es así y nosotros los padres somos los que tenemos que corregir esta mala información diseminada por los medios.  

El amor te permite ser genuino/a, pero la obsesión te hace ver perfecto/a. Nadie es perfecto y actuar de esta manera delante de alguien puede convertirse en algo agotador. El amor acepta las faltas de la otra persona sin permitir que estas faltas lastimen su persona. Mientras que la obsesión esconde las faltas de la otra persona aun cuando estas faltas son de detrimento para la relación. El amor es más que una atracción física, pero la obsesión usualmente es solamente una atracción física. El amor genera energía, pero la obsesión agota. El amor te hace feliz, pero la obsesión te trae celos. Puedes decir a tu hijo/a que en su obsesión es sabio darle tiempo al tiempo para así saber si lo que sienten es amor o una dañina obsesión.

Cuando los hijos desarrollan otros intereses pueden sentirse calmados en vez de agitados mientras descubren e interpretan sus sentimientos. Es importante que descubran los deportes, la fotografía, el arte, la música, etc. para así contrarrestar la agitación que trae una obsesión. Recuerde lo que dice el proverbio: “El alma del perezoso desea y nada alcanza; mas el alma de los diligentes es prosperada” (Proverbios 13:4).

Las tácticas manipuladoras para conquistar a alguien son deshonestas.

“Pregúntele a su hijo si, genuinamente, le gusta la personalidad de alguien. Motíveles a escribir una lista de cosas que admiran de él o ella, además de cosas que les preocupa. Hábleles de las consecuencias de apoyarse en tácticas de juego para conquistar a alguien.”

Hay un dicho que se está pasando por el internet en estos días que dice: “Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces y en otoño no supo qué hacer.” La relación que se basa en una mentira corre el riesgo de no crear raíces. Se está cometiendo suicidio de relación cuando uno no es genuino desde el principio. Pretender es algo que puedes hacer cuando comienzas un nuevo trabajo o cuando estás aprendiendo algo nuevo, pero no cuando estás comenzando a entablar una relación.  El cerebro humano es capaz de procesar una increíble cantidad de información, especialmente, cuando está interaccionando con otro ser humano. Esto significa que la mentira no va a prevalecer y la otra persona va a ver la verdad y, eventualmente, se sentirá defraudado cuando vea que ha sido engañado.

A los hijos hay que hablarles de las consecuencias negativas que causa a una relación apoyarse en tácticas de juego cuando se busca conquistar a alguien. Una forma fácil de hablar sobre estas tácticas es sentarse a ver una telenovela por una media hora con los hijos y luego tener una pequeña discusión sobre la forma en que los personajes manipularon, mintieron, y se representaron para obtener lo que querían. Los escritores de las telenovelas tienen gran facilidad para crear personajes que son manipuladores y usan tácticas dañinas para conquistar. Puedes mirar un episodio por media hora para mostrar a tu hijo/a como él/ella también está actuando de forma deshonesta cuando no actúa de forma genuina desde el principio y cuáles van a ser las posibles consecuencias de su falta de honestidad.

Las tácticas manipuladoras para conquistar a alguien son deshonestas. Dios está en contra de los que usan su lengua para mal: “el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios de hablar engaño; apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen mal” (I Pedro 3:10-12). A veces pensamos que hacer el mal es una acción malévola deliberada. Pero este versículo cataloga las acciones de una persona en dos: los justos y los que hacen el mal; no existe una tercera categoría para las acciones menos drásticas como son las mentiras “blancas” y la decepción hecha “sin mala intención”. Debemos tener cuidado de no crear esta tercera categoría pues esta no existe ante los ojos de Dios. Si buscas que los ojos del Señor estén sobre ti y sus oídos atentos a tus oraciones, busca andar honestamente delante de Él en todas las áreas de tu vida, incluyendo tus intereses románticos.  

Nuestra tendencia es la de ser seres adictivos.

“Si sus pensamientos y sentimientos por alguien le consumen, y dicha obsesión le motiva a tomar decisiones inmaduras, deténgase. Es posible que la química y el sentimiento le hagan deslizar en apegos románticos antes de que sepa que no es sabio.”

Para los jóvenes es fácil desarrollar una obsesión que luego les hace tomar decisiones inmaduras que terminan lamentando. Parte de la razón por la cual debemos observarlos cuidadosamente y ayudarlos cuando toman sus decisiones es porque la parte del cerebro de una persona que mide las consecuencias del comportamiento no está completamente desarrollada hasta después de haber cumplido los 25 años. Una chica, por ejemplo, que se envuelve en actividades sexuales produce una hormona que la une a la persona con la que está envuelta de forma emocional. Así que, lo que comenzó casualmente y sin compromiso, terminará causando heridas profundas y permanentes. Debido a esta hormona si su novio es abusivo o ha mostrado atributos negativos en su personalidad, a la chica se le hará difícil dejarlo. No porque le falte fuerza de voluntad, pero porque querer a un patán se ha convertido en un problema fisiológico, debido a que esta hormona los ha unido químicamente.

Si nota que su hijo o hija está obsesionado/a, mantén las vías de la comunicación abierta. Este no es el momento para desconectarse de su hijo. Escúchelo y aconséjelo impartiendo su sabiduría cada vez que tenga la oportunidad sin causar peleas que los desconecten.

La vida del creyente es una de sacrificio personal que requiere que este “muera al yo” (Gálatas 5:24). Nuestra tendencia es la de ser seres adictivos. Tenemos una necesidad fuerte y dañina de tener o hacer algo regularmente que nos causa daño o lo va a causar en el futuro. Esta adicción se manifiesta en forma de capricho y es, raramente, saludable. Si hablamos regularmente a nuestros hijos de las cosas que causan dependencia en nuestras vidas, le ayudaremos a poner a muerte esta parte egoísta y obstinada que desea algo de forma excesiva, aunque esto signifique la destrucción propia. La verdadera libertad no está en buscar hacer lo que uno quiere, sino lo que es beneficioso.

Debemos ejercer límites en nuestras relaciones.

“Pregúntele a sus hijos si al entrar en una relación se sienten oprimidos, inseguros, o manipulados; esto es una indicación de que la relación no es saludable. Mejor que se distancian de dichas influencias antes de dejarse llevar por estas.”

Debemos ejercer límites en nuestras relaciones. Es importante que enseñemos a nuestros hijos a cuidarse de relaciones inmersas. En este tipo de relación la pareja depende una de la otra para sentirse bien, sacrificando su bienestar psicológico en el proceso. Su concepto personal está definido por la otra persona.

Si usted ve que su hijo o hija no está atendiendo a sus otras relaciones porque siente culpa cuando hace algo con sus otros amigos; su estima propia y felicidad depende de esta otra persona y deja de ser un individuo distintivo tiene causa para interferir.

Para tomar el pulso de la relación de su hijo/a pregunte: ¿Hay algo que te está molestando? ¿Tu novio/a respeta tu opinión y tus sentimientos? ¿Te trata tu pareja como su posesión, con humillación o con control? Recuerda que mereces una relación segura donde te sientes aceptada/o, seguro y feliz.

Nuestra relación con Dios es la única relación que debe ser inmersa. De El dependemos y en el existimos. Si él no va primero nosotros no vamos. Como dice el himno escrito por Benjamín Simpson: “Cristo solo, Cristo Siempre; nuestro todo en todo Él es.”  No permita que ningún ser humano tome el lugar de Dios.

Diferentes Personalidades, pero Unidos en Propósito

“Las parejas exitosas tienen algunas cosas en común, pero también algunas diferencias de personalidad, trasfondo y estilo de vida. Busque en su pareja idónea una persona cuyas diferencias pueden ayudarle a ser mejor persona, quien comparta sus valores y metas de vida, y que sea compatible.”

Los conflictos causados por la diferencia entre una pareja pueden estimular el desarrollo de la unidad o llevar al aislamiento. La clave es admitir que no existe competencia entre los dos, sino que se buscan complementar para completar. Buscar armonía en la diferencia requiere un espíritu enseñable.

El Dr. Van Epp en una de sus conferencias explica como la meta de una pareja es unirse para juntos ser más de lo que se puede ser separado. Él dice que la razón por la cual existen diferencias entre los dos en la pareja es para que se beneficien el uno del otro, no para competir o trabajar en contra del otro ya que las áreas fuertes de nuestra pareja sirven para complementar nuestras debilidades.

No importa cuán grandes sean las diferencias entre usted y su pareja en el área de la personalidad, el trasfondo y estilo de vida, lo más importante es estar unidos en propósito. El propósito de un matrimonio cristiano debe estar centrado en La Gran Comisión. Esta unión no debe, únicamente, ir en busca de placeres egoístas, sino en el engrandecimiento del evangelio de Cristo. Si al final de la carrera, nuestro matrimonio sirvió para glorificar a Dios habremos de recibir la recompensa.

Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas.

“Cuando un joven se encapricha, las químicas soltadas por el cerebro producen energía, euforia y felicidad. Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas, las cuales pueden confundir y anímelos a amar no solo con el corazón, pero con su mente también.” La parte del cerebro de una persona que mide las consecuencias de su comportamiento no está completamente desarrollada hasta después de haber cumplido los 25 años.

Por eso un joven debe abstenerse de relaciones sexuales, especialmente, temprano en la relación ya que estas producen una hormona que lo unen a la persona con la que está envuelto emocionalmente.  Esta hormona, junto a la falta del desarrollo completo del cerebro, forman una combinación peligrosa. Este químico crea un comportamiento adictivo. Es el tipo de químico que mantiene a una persona adicta a la heroína o la cocaína por lo que los dos adolescentes envueltos dejan de considerar el riesgo que corren de adquirir enfermedades transmitidas sexualmente, embarazos no deseados o el peligro de una relación abusiva.

Cuando enseñamos a nuestros hijos a amar con la mente, no solo con el corazón los estamos ayudando en este periodo en el cual su cerebro necesita ser guiado.  La Biblia dice que, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso ¿Quién lo conocerá?” Jeremías 17:9. Dios no desea que nuestras emociones lleven las riendas de nuestras vidas por una razón en particular: Nuestro corazón es engañoso. Todos tenemos un corazón engañoso que juega trucos con nuestros pensamientos. Por eso Dios nos ha dado su palabra para que midamos nuestros deseos con sus mandamientos. Si nuestros deseos van en contra de los mandamientos de Dios, entonces, la decisión se hace difícil. Nuestro deseo es ir por un camino, pero el de Dios es que vayamos por otro.  El Espíritu Santo nos ayuda a obedecer a Dios y morir al yo.

El Espíritu Santo actúa en nosotros de la forma opuesta a nuestro corazón. Mientras que el corazón es engañoso, el Espíritu Santo es verdadero (Juan 14:17). Él es nuestro consejero, consolador, el maestro que nos enseña todas las cosas y nos recuerda lo que Dios ha dicho en su palabra.

No tenemos que depender de nuestra condición natural de humanos. Pues mejor es dejarse guiar por el Espíritu Santo. La Biblia dice que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la Promesa. Esto quiere decir que él está a nuestro lado a todo tiempo para guiar nuestros pasos y traernos la convicción que necesitamos.  El Espíritu Santo nos guía hacia toda verdad y agiliza en nosotros su Palabra. Pero también nos ayuda en nuestras debilidades (Romanos 8). Así que no dejes que tu corazón lleve las riendas de tu vida. Mejor dáselas a quien puede guiarte sin engaño.

El matrimonio es algo hermoso.

“¿Tiene como misión encontrar su media naranja? Enfóquese en crecer como persona y encamine sus pasos hacia la ruta que le llevara a alcanzar sus metas vocacionales primero. Así cuando llegue al matrimonio se sentirá más realizado y más tranquilo consigo mismo.”

Decir que el matrimonio es lo que nos completa, es decir que nosotros como individuos no estamos operando a un 100% porque nos falta un pedazo, que somos deficientes y nos falta algo que solo otra persona puede llenar. Esto me parece sospechoso.

Un compañero te complementa y que contribuye a tu persona. Esas áreas en tu vida en la que eres débil, esa otra persona es fuerte y abundante. Son tus voceros, tu roca, – te ayudan a ser una mejor persona. Pero para contribuir a una relación es mejor primero buscar crecer personalmente y alcanzar nuestras metas vocacionales y educativas. El matrimonio es algo hermoso. Pero no tienes que estar casado para ser feliz o sentirte completo. Puedes sentirte seguro de quién eres. No te metas en una relación para llenar un vacío, complacer a tus parientes o llenar una expectativa, porque esto solo te llevará a sentirte descontento.

Aunque el matrimonio sí hace completa a una familia, este no es el caso con un individuo. Lo que completa a un individuo es Cristo. Hay que llevar una relación íntima con su Dios para sentirse completo.  Como dice el himno: “Cristo es mi pasión, él es mi recompensa; no hay nadie como él; nada satisfice más; Él es mi porción, el gozo de mi alma; mi esperanza está en él. Así que antes de buscar una relación amorosa, busca desarrollar tu relación con quien debe ser tu todo en todo.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.

“Procure conocer a la persona por lo menos 3 meses antes de comprometerte a un noviazgo más duradero. Conózcale en todos los contextos: la iglesia, la familia, el trabajo y la comunidad. Entre en una relación con los ojos bien abiertos”.

Cuando primero conocemos a alguien es imposible saber quién es en realidad por lo que, naturalmente, basamos nuestra primera impresión en su apariencia física.  Esta primera impresión con el tiempo y la variedad de contextos en las que nos encontramos va madurando gracias a la revelación personal que ocurre entre los dos. Una relación que se desarrolla naturalmente, resulta ser mucho más fuerte que las que se desarrollan bajo la presión sexual con sus percepciones irrealistas manejadas por hormonas o por necesidades personales.

Es por esta razón que debemos establecer límites claros y mantener los ojos bien abiertos cuando conocemos a alguien y deseamos comenzar una relación romántica con él/ella. Es difícil separar el corazón de la cabeza cuando nos enamoramos, pero el verdadero amor piensa.

Proverbios 4:23 dice “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida.” Del corazón emana la vida por lo que debemos guardarlo como un soldado guarda el tesoro que le ha sido encomendado. Como guardas de este tesoro, procedemos con cautela y si este está bajo ataque, lo cubrimos pues tenemos que rendir cuentas al que nos lo ha encomendado.

Eviten echarse la culpa

“Eviten echarse la culpa. Apóyense el uno al otro. Trabajen como equipo al enfrentar las crisis que los hijos les puedan ocasionar.”

Las parejas de hoy en día tienden a ser hijos-centrados. Ponen mucho énfasis en las acciones y reacciones de sus hijos. Entonces, cuando el hijo comete un error se echan la culpa el uno al otro y se sienten agraviados directamente. Lo correcto es poner retaguardias en la relación de pareja para cuando la crisis llegue puedan sobre pasarla juntos. Estudios sociales han confirmado que un vínculo fuerte entre los padres es la base de una familia feliz. Esto es porque una relación fuerte de pareja provee seguridad para los hijos. Así que en vez de sucumbir al tipo de crianza que busca la felicidad del hijo más que la de la pareja, disminuya el estrés que está poniendo sobre sus hijos y busque trabajar como equipo con su pareja, especialmente, ante las crisis que se presentan.

Otros estudios también muestran que existe una correlación directa entre la relación de una pareja y el bienestar de los hijos. Si los hijos no ven la conexión entre sus padres, estos tienden a mostrar depresión y ansiedad.  Los hijos de padres que saben trabajar en equipo y tienen una relación fuerte, también tienden a ser menos manipulativos y egoístas. Cuando los padres trabajan en equipo, los hijos aprenden a respetar a otros y a respetarse a sí mismo.

Como si todo esto fuera poco, otros estudios han comprobado que padres que pelean, excesivamente, en frente de sus hijos crean a hijos con traumas que son difíciles de sobrepasar una vez estos se convierten en adultos. Así que trabajen en equipo; pónganse de acuerdo detrás de puertas cerradas y cuando se enfrenten a sus hijos salgan con un frente unido.

La historia más famosa de padres divididos la encontramos en Génesis 25 con la familia del segundo patriarca, Isaac y su esposa Rebecca.   La división entre los padres abre lugar a un conflicto entre los hijos gemelos, inigualado, en toda la Biblia. Hubo un punto en el cual Rebeca se vio forzada a separar a sus dos hijos de forma drástica para que uno no le quitara la vida al otro, ayudando al menor a escapar de la ira de su hermano enviándolo en un largo viaje. El significado de este conflicto es demasiado profundo para ser explicado en un párrafo, pero sí me pregunto: Cuál hubiera sido el resultado si Isaac y Rebeca hubiesen tenido el versículo de I Pedro 3:8 exhortándolos: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” O la exhortación de Pablo en Filipenses 2:2 “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” Estos versículos deben ser memorizados y practicados por parejas de casados para que juntos enfrenten sus tareas de padre y madre dando así a sus hijos una gran ventaja sobre otros y bendiciones que alcanzarán hasta la generación mil.

El niño que más necesita amor es el más indeseable

“Imponga consecuencias firmes y razonables si sus hijos ocasionan un daño. Si la intención fue maliciosa o desafiante, procure explorar la raíz del desafío.”
Seguramente, ha escuchado el dicho de que “el niño que más necesita amor es el más indeseable.” Mientras más desafiante se pone un hijo; más amor, comprensión y firmeza necesita. La firmeza está relaciona a las consecuencias que usted imponga a sus hijos por los daños que haya ocasionado.
Desafortunadamente, un padre puede empeorar las cosas en una de dos maneras. Primeramente. con el estilo de su personalidad y segundo, con la estrategia que escoge cuando disciplina. Un padre, por ejemplo, con una personalidad controladora, le quita las opciones a sus hijos cuando comienza a ser demandas constantes de su tiempo y a “ladrar” órdenes quitándole así su independencia. Este tipo de crianza tan estricta hace que su hijo ejerza su deseo de independencia de forma negativa y comience a exhibir señales de rebelión. Por el otro lado, un padre permisivo puede darse, fácilmente, por vencido cuando su hijo se queja o resiste corrección. En este caso el hijo comienza a convertirse en un manipulador por excelencia. La buena noticia es que si el padre reconoce que su personalidad exhibe características de que es, excesivamente, estricto o, excesivamente, permisivo puede superarse si se esfuerza por el bien de los hijos.
La segunda forma de empeorar las cosas es cuando el padre escoge un tipo de disciplina que no es igual a la infracción que ha sido cometida. Por ejemplo, quitar a su hijo el privilegio de su teléfono por el fin de semana puede ser un castigo demasiado extremo si la infracción fue que se le olvidó colgar la toalla después del baño. Así que imponga consecuencias razonables cuando sus hijos ocasionan daño o exhiben comportamientos no deseables. Cuidándose de que lo que está haciendo lo está haciendo con amor, compresión y firmeza.
La raíz de la palabra disciplina es discipulado. La razón por la cual disciplinamos a nuestros hijos es porque deseamos que se conviertan en discípulos de Cristo: “El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida” (Proverbios 6:23). El que no disciplina con amor, comprensión y firmeza, no está haciendo discípulos. El que disciplina con ira y manipulación está contribuyendo así a la muerte espiritual de sus hijos. Así que discipline a sus hijos como nuestro Padre celestial nos disciplina a nosotros.

¿Tiene Futuro tu Relación?

Las relaciones saludables son esenciales y en varios artículos previos hemos hablado sobre como evitar caer en la trampa de un sin vergüenza. Pero en esta ocasión, vamos a explorar más la idea de la compatibilidad en una relación donde existe potencial para un futuro juntos y donde ya se ha establecido que la persona que estamos considerando es emocionalmente saludable.

En una relación donde existe potencial, muchas diferencias pueden remediarse, pero existen tres puntos que deben permanecer firmes:  El compromiso mutuo, la visión que tienen de su futuro, y los valores espirituales que compartirán.  Para evaluar estos tres puntos hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Deseas casarte y comprometerte a una sola persona por el resto de tu vida? ¿Y tu pareja desea lo mismo?
  • ¿Deseas tener hijos? ¿Y tu pareja desea lo mismo?
  • ¿Tienen compatibilidad espiritual?

Primero, tanto tu como tu pareja deben estar seguros de que los dos están listos para la exclusividad y el compromiso. Si uno desea exclusividad y el otro no, probablente es que el otro está explorando otras opciones. Donde no hay compromiso, no va a haber éxito. El compromiso es un ingrediente esencial en una relación. Cualquiera que se entrena para un maratón sabe que el entusiasmo inicial mengua y es el compromiso y la dedicación lo que mantendrá al atleta dedicado a llegar a la meta. Sin compromiso mutuo, una confianza genuina nunca va a desarrollarse y la intimidad no podrá surgir.

El segundo punto, tiene que ver con la visión que los dos tienen de la vida y del futuro. Cuando uno de los dos renuncia a su sueño de tener una familia para satisfacer al otro, el final es inevitablemente catastrófico. Uno de los dos va a terminar infeliz e insatisfecho con su decisión.  Los niños necesitan el apoyo y el amor de ambos padres para desarrollarse de forma saludable. Los dos deben estar dispuestos a asumir esta responsabilidad. Si está claro que la persona con la que estás no desea hijos, pero tú sí, es mejor hacer como hizo Robert en nuestra historia y terminar la relación.

Tercero, tanto tu como tu pareja deben tener compatibilidad espiritual para tener un matrimonio exitoso.  La compatibilidad espiritual va a influenciar la calidad de tu matrimonio más que ningún otro factor. El matrimonio en su esencia es una relación espiritual, por lo que la compatibilidad espiritual es esencial para que haya éxito. Cuando los valores espirituales difieren tienen metas y expectativas conflictivas, no se ponen de acuerdo sobre los valores que van a enseñar a sus hijos, tienen un círculo de amigos diferentes, y tienen dificultad comunicándose y resolviendo conflictos

Si tu relación no va a ninguna parte, entonces termínala ahora. De otra forma, terminarás viviendo en una relación sin compromiso, y por ende sin intimidad, ni confianza para compartir su visión para el futuro, ni armonía espiritual.  Esta es una receta de desastre.  Pero si en cambio, ambos están de acuerdo en estos tres puntos, juntos podrán enfrentar al futuro con expectativa y esperanza.

QGMG_Reflections_Season8_Ep07

Amigos con Beneficios

Si viste la película Amigos con Beneficios con Justin Timberlake y Mila Kunis sabrás que este tipo de arreglo no es posible. En la película como en la vida real llevar la relación al próximo nivel sin primero ser una pareja exclusiva solo trae complicaciones. La idea de este tipo de relación es involucrarse sexualmente con alguien que uno ya conoce sin apegarse de forma emocional.  Pero el que inventó este estilo de relación de “amigovios” no entiende la ramificación científica de nuestros cuerpos y nuestras almas.  Dos personas que dicen ser solo amigos pero tienen relaciones sexuales, van a crear un apego el uno al otro. La razón tiene nombre y se llama oxitocina. La oxitocina es la reacción química que el cuerpo libera cuando una persona se apega a otra. Las madres las liberan por toneladas cuando dan a luz a su bebé y a medida que crece su relación con el/ella. Pero esta también se produce cuando dos personas se besan y tienen cercanía física, así culmine o no en relaciones sexuales.  Pero para ser claro, el acto sexual es lo que sella el contrato. Una vez sostengan relaciones sexuales, las personas están atrapadas el uno con el otro como un pececito en el anzuelo de un pescador.

Somos seres sociales, psicológicos, biológicos y espirituales. Nuestra biología demanda que lo que sucede en la mente y la vida social tenga un efecto químico y neurológico en el cuerpo. Como la oxitocina acelera el apego y la confianza que uno desarrolla con otro, entonces es mejor no invoucrarse sexualmente con una persona descarada como lo es Tony en nuestra historia.

Estudios demuestran que, en promedio, las mujeres tienen un sistema más robusto de apego que los hombres. Por lo que son las que más sufren cuando sus “amigovios” comienzan a mostrar su lado feo.

La mejor forma de evitar salir lastimada por el engaño de un hombre descarado, es alejarse a la primera señal de su mala intención. Si alguien se te acerca para ser amigos con beneficios, mejor dile lo que decía mi abuela a los que no eran bienvenidos, “¡Aléjate, San Alejo!”

QGMG_Reflections_Season8_Ep04

Un consejo: Piensa

Crecí escuchando una canción que ahora hasta considero jocosa. La cantante Rocio Jurado se oía con una voz mal humorada enunciando las siguientes líricas: “Ese hombre que tú ves ahí, es un gran necio, un estúpido, engreído, egoísta, y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso, malo, rencoroso que no tiene corazón. Lleno de celos ni razones ni motivos, como el viento impetuoso, pocas veces cariñoso, inseguro de sí mismo, insoportable como amigo, insufrible como amor.”

¿Les parece que este hombre era un necio, un patán, un sin vergüenza?

Conozco varias personas que terminan con un corazón destrozado después de haberse enamorado de alguien que luego resultó ser un patán. ¿Te ha pasado? ¿Alguna vez le has entregado tu corazón a alguien que luego lo pisoteó y lo menosprecio haciéndote sentir ridícula y enojada como está claro se siente la artista que interpreta esta canción?

Nada puede evitar que terminemos con el corazón destrozado después de una relación tal pero si podemos tomar algunos pasos para evitar ser víctimas responsables de hombres jactanciosos como estos.

Lo primero es establecer límites claros y mantener los ojos bien abiertos cuando conocemos a alguien y deseamos comenzar una relación romántica. Es difícil separar el corazón de la cabeza cuando nos enamoramos pero el verdadero amor piensa. Antes de dar tu corazón y tu cuerpo, piensa. Recuerda que del corazón emana la vida por lo que debes guardarlo.

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No hay prisa

Cuando primero conocemos a alguien es imposible saber quién es en realidad por lo que naturalmente basamos nuestra primera impresión en su apariencia física.  Esta primera impresión con el tiempo y la variedad de contextos en las que nos encontramos va madurando gracias a la revelación personal que ocurre entre los dos.  Es por ello que una relación que se desarrolla de forma natural resulta ser mucho más fuerte que las que se desarrollan bajo la presión sexual con sus percepciones irrealistas manejadas por hormonas o por necesidades personales.

El Dr. Van Epp nos aconseja a “quitar el pie del acelerador” cuando estamos ante el prospecto de una relación romántica.  En vez de brincar de una relación a otra debemos levantar el estándar. Yo nunca he visto a una persona con estándar bajo en una relación saludable. A veces nos sentimos desesperados por entrar en una relación pero la desesperación no es una cualidad atractiva. Es mejor tomarse su tiempo que actuar con desesperación y terminar siendo explotado por el chico equivocado.

Reconoce que aunque tengas maripositas en el estómago todavía puedes usar tu cerebro y evaluar las cosas para no terminar en una relación abusiva o infeliz y para no terminar ignorada. Siempre busca darte el  respeto propio que te mereces, afianzándote siempre a tu dignidad.

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