Hay situaciones en las que es difícil mantener la calma.

“Antes de hablar con sus emociones, tome un momento para calmarse, considerar la situación y contemplar los consejos y punto de referencia de las otras personas involucradas.”

Hay situaciones en las que es difícil mantener la calma. Debemos aprender a asumir control personal de nuestras acciones y reacciones ante situaciones estresantes. El ejercicio diario, consumir comidas saludables y aprender algunos ejercicios de relajamiento, nos ayudarán a reducir la tensión, lo cual a su vez nos ayuda a aclarar nuestros pensamientos para responder de forma apropiada cuando nos encontramos en situaciones que nos alteran.

Cuando no consideramos el punto de referencia de las otras personas involucradas terminamos llegando a conclusiones basadas en la imaginación y no necesariamente en la realidad. Así que evalúa cuidadosamente las circunstancias a ver si estas ameritan tu enojo y busca clarificación sin perder tus estribos. El comportamiento inapropiado de nuestros hijos NO justifica nuestras reacciones inapropiadas. Cuando ellos actúan de forma irracional, nosotros somos los que debemos actuar racionalmente. La ira no aclara los pensamientos, sino que los enloda y si los dos estamos actuando de manera irracional entonces no habrá resolución.

Nuestras órdenes de marcha son claras: “quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia”. En vez somos llamados a ser benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros como Dios también nos perdonó en Cristo (Efesios 4:31,32). Estas órdenes no son para los domingos cuando vamos a la iglesia, son para que la apliquemos y vivamos día a día en el razonamiento diario de la vida.

 

El amor piensa.

“Una estrategia inteligente de amar toma su tiempo. Primero existe la atracción con límites de intimidad; luego viene la etapa de conocerse mejor y tomar decisiones. Aproveche la oportunidad ahora de hablar a sus hijos sobre estas etapas.”

Al principio en una relación entre adolescentes, uno de los dos va a ser presionado por el otro para progresar rápidamente en la relación y hasta iniciar una intimidad sexual sin primero pensar.  Es bueno hablar con nuestros hijos aun cuando todavía no han iniciado la adolescencia y explicarles la importancia de la progresión saludable y natural en una relación. Debemos también enfatizar que el amor piensa.  

Las relaciones de adolescentes muchas veces van motivadas por percepciones irrealistas, hormonas y necesidades personales. A ninguna de estas tres cosas le gusta armonizar con el cerebro. Sin embargo, cuando las motivaciones no van acompañadas de un poco de cordura y materia gris, terminan desilusionando y confundiendo. Enseña a tu hijo que las mejores relaciones se desarrollan con el tiempo porque es el tiempo lo que permite que dos individuos se conozcan en diferentes dimensiones y situaciones. La mayoría de los atributos negativos de una persona no se hacen evidentes hasta después de 9 o 10 meses de comenzar a conocerse. Mientras mejor se conocen, mejor posibilidad tiene la relación de perdurar.

Para no terminar lamentando una decisión inmadura, enseña a tus hijos a delinear límites claros que separen sus comportamientos y sus emociones.

De por sí somos sordos y ciegos. No podemos ver, y a veces, simplemente, nos rehusamos a ver lo que está en nuestras narices. San Pablo dijo: “teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” (Efesios 4:18). Es solamente el poder transformador del evangelio que puede abrir nuestros ojos y activar nuestro cerebro a pensar con claridad. No se canse de orar para que Dios transforme su mente y la de sus hijos y abra los ojos de su entendimiento en todas las áreas de su vida (Efesios 1:18).

Escoge Bien.

Aproveche los problemas como una oportunidad para enseñar y hablarle a los hijos sobre cómo reducir los riegos de tomar malas decisiones románticas y de la estrategia inteligente del amor.”

Durante los dos años que trabajé como maestra de un prescolar, me acostumbré a decir una y otra vez, “¡Escoge bien!”. Siempre daba opciones a los niños para que escogieran entre merienda, juegos, actividades, amigos y hasta comportamiento. Ellos sabían que una vez escogían una merienda o un amigo para hacer un proyecto no había forma de volverse para atrás y cambiar de parecer. Se lo decía también cuando se peleaban entre sí, porque si yo los tenía que separar porque uno empujó al otro, etc., entonces iban a tener que hacer sus proyectos solos (una tortura para un niño de 3 o 4 años).  Por eso siempre les decía: “¡Escoge bien!”

Estas mismas palabras se las repito a mis tres hijos que hace tiempo dejaron atrás su etapa prescolar. Porque durante toda la vida tenemos que tomar decisiones comenzando con lo que vamos a comer, si nos vamos a ejercitar, si vamos o no a seguir las sugerencias de amigos insensatos, si vamos a gastar nuestro dinero en ‘chucherías’ o lo vamos a ahorrar para algo especial, si vamos a hacer la tarea con ahínco para sacar buenas calificaciones o vamos a actuar con negligencia y la lista continúa…

En la vida tenemos que tomar muchas decisiones y mientras más decisiones inteligentes tomamos más felices somos. Si estamos acostumbrados a tomar decisiones inteligentes cuando tengamos que escoger entre una encrucijada romántica estaremos más aptos a formular una estrategia inteligente. Esto no es una garantía, pero sí es una buena guía para seguir.

Jesús nos advirtió en el Sermón del Monte cuán difícil escoger bien puede ser para un cristiano cuando dijo: “entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). El camino estrecho no es muy popular, pero al final lleva a la vida. Enseñemos a nuestros hijos a escoger bien para que cuando sean adultos no se empeñen en entrar por la puerta ancha.

Las tácticas manipuladoras para conquistar a alguien son deshonestas.

“Pregúntele a su hijo si, genuinamente, le gusta la personalidad de alguien. Motíveles a escribir una lista de cosas que admiran de él o ella, además de cosas que les preocupa. Hábleles de las consecuencias de apoyarse en tácticas de juego para conquistar a alguien.”

Hay un dicho que se está pasando por el internet en estos días que dice: “Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces y en otoño no supo qué hacer.” La relación que se basa en una mentira corre el riesgo de no crear raíces. Se está cometiendo suicidio de relación cuando uno no es genuino desde el principio. Pretender es algo que puedes hacer cuando comienzas un nuevo trabajo o cuando estás aprendiendo algo nuevo, pero no cuando estás comenzando a entablar una relación.  El cerebro humano es capaz de procesar una increíble cantidad de información, especialmente, cuando está interaccionando con otro ser humano. Esto significa que la mentira no va a prevalecer y la otra persona va a ver la verdad y, eventualmente, se sentirá defraudado cuando vea que ha sido engañado.

A los hijos hay que hablarles de las consecuencias negativas que causa a una relación apoyarse en tácticas de juego cuando se busca conquistar a alguien. Una forma fácil de hablar sobre estas tácticas es sentarse a ver una telenovela por una media hora con los hijos y luego tener una pequeña discusión sobre la forma en que los personajes manipularon, mintieron, y se representaron para obtener lo que querían. Los escritores de las telenovelas tienen gran facilidad para crear personajes que son manipuladores y usan tácticas dañinas para conquistar. Puedes mirar un episodio por media hora para mostrar a tu hijo/a como él/ella también está actuando de forma deshonesta cuando no actúa de forma genuina desde el principio y cuáles van a ser las posibles consecuencias de su falta de honestidad.

Las tácticas manipuladoras para conquistar a alguien son deshonestas. Dios está en contra de los que usan su lengua para mal: “el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios de hablar engaño; apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen mal” (I Pedro 3:10-12). A veces pensamos que hacer el mal es una acción malévola deliberada. Pero este versículo cataloga las acciones de una persona en dos: los justos y los que hacen el mal; no existe una tercera categoría para las acciones menos drásticas como son las mentiras “blancas” y la decepción hecha “sin mala intención”. Debemos tener cuidado de no crear esta tercera categoría pues esta no existe ante los ojos de Dios. Si buscas que los ojos del Señor estén sobre ti y sus oídos atentos a tus oraciones, busca andar honestamente delante de Él en todas las áreas de tu vida, incluyendo tus intereses románticos.  

Nuestra tendencia es la de ser seres adictivos.

“Si sus pensamientos y sentimientos por alguien le consumen, y dicha obsesión le motiva a tomar decisiones inmaduras, deténgase. Es posible que la química y el sentimiento le hagan deslizar en apegos románticos antes de que sepa que no es sabio.”

Para los jóvenes es fácil desarrollar una obsesión que luego les hace tomar decisiones inmaduras que terminan lamentando. Parte de la razón por la cual debemos observarlos cuidadosamente y ayudarlos cuando toman sus decisiones es porque la parte del cerebro de una persona que mide las consecuencias del comportamiento no está completamente desarrollada hasta después de haber cumplido los 25 años. Una chica, por ejemplo, que se envuelve en actividades sexuales produce una hormona que la une a la persona con la que está envuelta de forma emocional. Así que, lo que comenzó casualmente y sin compromiso, terminará causando heridas profundas y permanentes. Debido a esta hormona si su novio es abusivo o ha mostrado atributos negativos en su personalidad, a la chica se le hará difícil dejarlo. No porque le falte fuerza de voluntad, pero porque querer a un patán se ha convertido en un problema fisiológico, debido a que esta hormona los ha unido químicamente.

Si nota que su hijo o hija está obsesionado/a, mantén las vías de la comunicación abierta. Este no es el momento para desconectarse de su hijo. Escúchelo y aconséjelo impartiendo su sabiduría cada vez que tenga la oportunidad sin causar peleas que los desconecten.

La vida del creyente es una de sacrificio personal que requiere que este “muera al yo” (Gálatas 5:24). Nuestra tendencia es la de ser seres adictivos. Tenemos una necesidad fuerte y dañina de tener o hacer algo regularmente que nos causa daño o lo va a causar en el futuro. Esta adicción se manifiesta en forma de capricho y es, raramente, saludable. Si hablamos regularmente a nuestros hijos de las cosas que causan dependencia en nuestras vidas, le ayudaremos a poner a muerte esta parte egoísta y obstinada que desea algo de forma excesiva, aunque esto signifique la destrucción propia. La verdadera libertad no está en buscar hacer lo que uno quiere, sino lo que es beneficioso.

Debemos ejercer límites en nuestras relaciones.

“Pregúntele a sus hijos si al entrar en una relación se sienten oprimidos, inseguros, o manipulados; esto es una indicación de que la relación no es saludable. Mejor que se distancian de dichas influencias antes de dejarse llevar por estas.”

Debemos ejercer límites en nuestras relaciones. Es importante que enseñemos a nuestros hijos a cuidarse de relaciones inmersas. En este tipo de relación la pareja depende una de la otra para sentirse bien, sacrificando su bienestar psicológico en el proceso. Su concepto personal está definido por la otra persona.

Si usted ve que su hijo o hija no está atendiendo a sus otras relaciones porque siente culpa cuando hace algo con sus otros amigos; su estima propia y felicidad depende de esta otra persona y deja de ser un individuo distintivo tiene causa para interferir.

Para tomar el pulso de la relación de su hijo/a pregunte: ¿Hay algo que te está molestando? ¿Tu novio/a respeta tu opinión y tus sentimientos? ¿Te trata tu pareja como su posesión, con humillación o con control? Recuerda que mereces una relación segura donde te sientes aceptada/o, seguro y feliz.

Nuestra relación con Dios es la única relación que debe ser inmersa. De El dependemos y en el existimos. Si él no va primero nosotros no vamos. Como dice el himno escrito por Benjamín Simpson: “Cristo solo, Cristo Siempre; nuestro todo en todo Él es.”  No permita que ningún ser humano tome el lugar de Dios.

Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas.

“Cuando un joven se encapricha, las químicas soltadas por el cerebro producen energía, euforia y felicidad. Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas, las cuales pueden confundir y anímelos a amar no solo con el corazón, pero con su mente también.” La parte del cerebro de una persona que mide las consecuencias de su comportamiento no está completamente desarrollada hasta después de haber cumplido los 25 años.

Por eso un joven debe abstenerse de relaciones sexuales, especialmente, temprano en la relación ya que estas producen una hormona que lo unen a la persona con la que está envuelto emocionalmente.  Esta hormona, junto a la falta del desarrollo completo del cerebro, forman una combinación peligrosa. Este químico crea un comportamiento adictivo. Es el tipo de químico que mantiene a una persona adicta a la heroína o la cocaína por lo que los dos adolescentes envueltos dejan de considerar el riesgo que corren de adquirir enfermedades transmitidas sexualmente, embarazos no deseados o el peligro de una relación abusiva.

Cuando enseñamos a nuestros hijos a amar con la mente, no solo con el corazón los estamos ayudando en este periodo en el cual su cerebro necesita ser guiado.  La Biblia dice que, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso ¿Quién lo conocerá?” Jeremías 17:9. Dios no desea que nuestras emociones lleven las riendas de nuestras vidas por una razón en particular: Nuestro corazón es engañoso. Todos tenemos un corazón engañoso que juega trucos con nuestros pensamientos. Por eso Dios nos ha dado su palabra para que midamos nuestros deseos con sus mandamientos. Si nuestros deseos van en contra de los mandamientos de Dios, entonces, la decisión se hace difícil. Nuestro deseo es ir por un camino, pero el de Dios es que vayamos por otro.  El Espíritu Santo nos ayuda a obedecer a Dios y morir al yo.

El Espíritu Santo actúa en nosotros de la forma opuesta a nuestro corazón. Mientras que el corazón es engañoso, el Espíritu Santo es verdadero (Juan 14:17). Él es nuestro consejero, consolador, el maestro que nos enseña todas las cosas y nos recuerda lo que Dios ha dicho en su palabra.

No tenemos que depender de nuestra condición natural de humanos. Pues mejor es dejarse guiar por el Espíritu Santo. La Biblia dice que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la Promesa. Esto quiere decir que él está a nuestro lado a todo tiempo para guiar nuestros pasos y traernos la convicción que necesitamos.  El Espíritu Santo nos guía hacia toda verdad y agiliza en nosotros su Palabra. Pero también nos ayuda en nuestras debilidades (Romanos 8). Así que no dejes que tu corazón lleve las riendas de tu vida. Mejor dáselas a quien puede guiarte sin engaño.

El matrimonio es algo hermoso.

“¿Tiene como misión encontrar su media naranja? Enfóquese en crecer como persona y encamine sus pasos hacia la ruta que le llevara a alcanzar sus metas vocacionales primero. Así cuando llegue al matrimonio se sentirá más realizado y más tranquilo consigo mismo.”

Decir que el matrimonio es lo que nos completa, es decir que nosotros como individuos no estamos operando a un 100% porque nos falta un pedazo, que somos deficientes y nos falta algo que solo otra persona puede llenar. Esto me parece sospechoso.

Un compañero te complementa y que contribuye a tu persona. Esas áreas en tu vida en la que eres débil, esa otra persona es fuerte y abundante. Son tus voceros, tu roca, – te ayudan a ser una mejor persona. Pero para contribuir a una relación es mejor primero buscar crecer personalmente y alcanzar nuestras metas vocacionales y educativas. El matrimonio es algo hermoso. Pero no tienes que estar casado para ser feliz o sentirte completo. Puedes sentirte seguro de quién eres. No te metas en una relación para llenar un vacío, complacer a tus parientes o llenar una expectativa, porque esto solo te llevará a sentirte descontento.

Aunque el matrimonio sí hace completa a una familia, este no es el caso con un individuo. Lo que completa a un individuo es Cristo. Hay que llevar una relación íntima con su Dios para sentirse completo.  Como dice el himno: “Cristo es mi pasión, él es mi recompensa; no hay nadie como él; nada satisfice más; Él es mi porción, el gozo de mi alma; mi esperanza está en él. Así que antes de buscar una relación amorosa, busca desarrollar tu relación con quien debe ser tu todo en todo.

Muchas chicas piensan que un hijo puede salvar una relación.

“Los bebes nos llenan de alegría y gozo. ¿Será por ello el mito de que en ellos encontraremos la salvación para alcanzar una reconciliación entre pareja o llenar un vacío personal? La verdad es que los niños son más felices al nacer en hogares establecidos.”

Muchas chicas piensan que un hijo puede salvar una relación que va decayendo o que puede llenar un vacío personal. Esto es un mito, pues las estadísticas muestran que la mayoría de estos padres se desaparecen de sus vidas y estos niños terminan creciendo sin padre. Cada año un millón más de niños nacen en familias sin padres. Estadísticamente, los hombres jóvenes tienden a estar menos envueltos con sus hijos. Es importante tener en cuenta que el apoyo de la pareja cuando se está criando a un hijo es un elemento esencial para la felicidad.
Además de no tener padre, los hijos nacidos en estas circunstancias también terminarán siendo víctimas de un elenco rotativo de cuidadores de niños. Desafortunadamente, los efectos colaterales emocionales, sociales y financieros asociados con la inestabilidad de la familia y los padres solteros, son profundos.

Como padres debemos hablar con nuestros hijos y destruir estos conceptos místicos que están llenando sus cabezas contrarrestando esos pensamientos con la verdad que nos muestran las ciencias sociales de que el mejor contexto para un hijo es nacer en una familia donde existe el compromiso del matrimonio.
La Biblia dice que, “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). En el contexto de la familia, los dos son necesarios si vamos a hacer nuestro hogar un centro de discipulado. Es el conjunto de la madre y el padre lo que muestra a los hijos la naturaleza completa de Dios. Donde uno falla, el otro se levanta y viceversa. Entre los dos se complementan y no permiten que en el hogar falte la ternura, la protección, las carcajadas, la firmeza y la lista continúa. Un género tiene características que al otro le falta y Dios lo quiso así para que hubiese interdependencia mutua entre padre y madre. Cuando las cosas las hacemos como Dios las diseñó, existe mucha más posibilidad de éxito, aunque la realidad presente nos engaña. No confíes en tus circunstancias o trates de manipular a alguien, esta no es la voluntad soberana de Dios para tus hijos futuros.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.

“Procure conocer a la persona por lo menos 3 meses antes de comprometerte a un noviazgo más duradero. Conózcale en todos los contextos: la iglesia, la familia, el trabajo y la comunidad. Entre en una relación con los ojos bien abiertos”.

Cuando primero conocemos a alguien es imposible saber quién es en realidad por lo que, naturalmente, basamos nuestra primera impresión en su apariencia física.  Esta primera impresión con el tiempo y la variedad de contextos en las que nos encontramos va madurando gracias a la revelación personal que ocurre entre los dos. Una relación que se desarrolla naturalmente, resulta ser mucho más fuerte que las que se desarrollan bajo la presión sexual con sus percepciones irrealistas manejadas por hormonas o por necesidades personales.

Es por esta razón que debemos establecer límites claros y mantener los ojos bien abiertos cuando conocemos a alguien y deseamos comenzar una relación romántica con él/ella. Es difícil separar el corazón de la cabeza cuando nos enamoramos, pero el verdadero amor piensa.

Proverbios 4:23 dice “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida.” Del corazón emana la vida por lo que debemos guardarlo como un soldado guarda el tesoro que le ha sido encomendado. Como guardas de este tesoro, procedemos con cautela y si este está bajo ataque, lo cubrimos pues tenemos que rendir cuentas al que nos lo ha encomendado.

Eviten echarse la culpa

“Eviten echarse la culpa. Apóyense el uno al otro. Trabajen como equipo al enfrentar las crisis que los hijos les puedan ocasionar.”

Las parejas de hoy en día tienden a ser hijos-centrados. Ponen mucho énfasis en las acciones y reacciones de sus hijos. Entonces, cuando el hijo comete un error se echan la culpa el uno al otro y se sienten agraviados directamente. Lo correcto es poner retaguardias en la relación de pareja para cuando la crisis llegue puedan sobre pasarla juntos. Estudios sociales han confirmado que un vínculo fuerte entre los padres es la base de una familia feliz. Esto es porque una relación fuerte de pareja provee seguridad para los hijos. Así que en vez de sucumbir al tipo de crianza que busca la felicidad del hijo más que la de la pareja, disminuya el estrés que está poniendo sobre sus hijos y busque trabajar como equipo con su pareja, especialmente, ante las crisis que se presentan.

Otros estudios también muestran que existe una correlación directa entre la relación de una pareja y el bienestar de los hijos. Si los hijos no ven la conexión entre sus padres, estos tienden a mostrar depresión y ansiedad.  Los hijos de padres que saben trabajar en equipo y tienen una relación fuerte, también tienden a ser menos manipulativos y egoístas. Cuando los padres trabajan en equipo, los hijos aprenden a respetar a otros y a respetarse a sí mismo.

Como si todo esto fuera poco, otros estudios han comprobado que padres que pelean, excesivamente, en frente de sus hijos crean a hijos con traumas que son difíciles de sobrepasar una vez estos se convierten en adultos. Así que trabajen en equipo; pónganse de acuerdo detrás de puertas cerradas y cuando se enfrenten a sus hijos salgan con un frente unido.

La historia más famosa de padres divididos la encontramos en Génesis 25 con la familia del segundo patriarca, Isaac y su esposa Rebecca.   La división entre los padres abre lugar a un conflicto entre los hijos gemelos, inigualado, en toda la Biblia. Hubo un punto en el cual Rebeca se vio forzada a separar a sus dos hijos de forma drástica para que uno no le quitara la vida al otro, ayudando al menor a escapar de la ira de su hermano enviándolo en un largo viaje. El significado de este conflicto es demasiado profundo para ser explicado en un párrafo, pero sí me pregunto: Cuál hubiera sido el resultado si Isaac y Rebeca hubiesen tenido el versículo de I Pedro 3:8 exhortándolos: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” O la exhortación de Pablo en Filipenses 2:2 “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” Estos versículos deben ser memorizados y practicados por parejas de casados para que juntos enfrenten sus tareas de padre y madre dando así a sus hijos una gran ventaja sobre otros y bendiciones que alcanzarán hasta la generación mil.

¿Tiene Futuro tu Relación?

Las relaciones saludables son esenciales y en varios artículos previos hemos hablado sobre como evitar caer en la trampa de un sin vergüenza. Pero en esta ocasión, vamos a explorar más la idea de la compatibilidad en una relación donde existe potencial para un futuro juntos y donde ya se ha establecido que la persona que estamos considerando es emocionalmente saludable.

En una relación donde existe potencial, muchas diferencias pueden remediarse, pero existen tres puntos que deben permanecer firmes:  El compromiso mutuo, la visión que tienen de su futuro, y los valores espirituales que compartirán.  Para evaluar estos tres puntos hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Deseas casarte y comprometerte a una sola persona por el resto de tu vida? ¿Y tu pareja desea lo mismo?
  • ¿Deseas tener hijos? ¿Y tu pareja desea lo mismo?
  • ¿Tienen compatibilidad espiritual?

Primero, tanto tu como tu pareja deben estar seguros de que los dos están listos para la exclusividad y el compromiso. Si uno desea exclusividad y el otro no, probablente es que el otro está explorando otras opciones. Donde no hay compromiso, no va a haber éxito. El compromiso es un ingrediente esencial en una relación. Cualquiera que se entrena para un maratón sabe que el entusiasmo inicial mengua y es el compromiso y la dedicación lo que mantendrá al atleta dedicado a llegar a la meta. Sin compromiso mutuo, una confianza genuina nunca va a desarrollarse y la intimidad no podrá surgir.

El segundo punto, tiene que ver con la visión que los dos tienen de la vida y del futuro. Cuando uno de los dos renuncia a su sueño de tener una familia para satisfacer al otro, el final es inevitablemente catastrófico. Uno de los dos va a terminar infeliz e insatisfecho con su decisión.  Los niños necesitan el apoyo y el amor de ambos padres para desarrollarse de forma saludable. Los dos deben estar dispuestos a asumir esta responsabilidad. Si está claro que la persona con la que estás no desea hijos, pero tú sí, es mejor hacer como hizo Robert en nuestra historia y terminar la relación.

Tercero, tanto tu como tu pareja deben tener compatibilidad espiritual para tener un matrimonio exitoso.  La compatibilidad espiritual va a influenciar la calidad de tu matrimonio más que ningún otro factor. El matrimonio en su esencia es una relación espiritual, por lo que la compatibilidad espiritual es esencial para que haya éxito. Cuando los valores espirituales difieren tienen metas y expectativas conflictivas, no se ponen de acuerdo sobre los valores que van a enseñar a sus hijos, tienen un círculo de amigos diferentes, y tienen dificultad comunicándose y resolviendo conflictos

Si tu relación no va a ninguna parte, entonces termínala ahora. De otra forma, terminarás viviendo en una relación sin compromiso, y por ende sin intimidad, ni confianza para compartir su visión para el futuro, ni armonía espiritual.  Esta es una receta de desastre.  Pero si en cambio, ambos están de acuerdo en estos tres puntos, juntos podrán enfrentar al futuro con expectativa y esperanza.

QGMG_Reflections_Season8_Ep07

La armonía financiera puede tomarnos toda una vida

Las conversaciones sobre dinero fácilmente pueden convertirse en un campo de batalla. Y es que en asuntos de dinero, casi nunca nos ponemos de acuerdo. Esto se debe mayormente a nuestras diferencias en personalidad, valores financieros traspasados, hábitos, y experiencias. Se puede decir que vivimos en mundos diferentes marcados por creencias opuestas.  Resulta que establecer una comunicación saludable y desarrollar un plan financiero que funcione a pesar de nuestras diferencias no es tan fácil como suena. Hay a quienes les toma una vida entera juntos antes de superar sus diferencias, pues lo que funciona para uno no siempre funciona para el otro.

Para la mayoria, nuestros padres no nos enseñaron a hablar de dinero abiertamente, lo que hace esta montaña aún más difícil de escalar. ¿Quién desea hablar con su pareja sobre sus malos hábitos financieros? No muchos. La falta de honestidad sobre este tema puede ser como una coraza para cubrir sentimientos de vergüenza, culpabilidad, y ansiedad que nos provoca nuestra manera de manejar el dinero.

Si te encuentras en medio de una guerra similar recuerda que es más importante para una persona sentirse escuchada y comprendida que lograr un acuerdo entre los dos.

El dinero puede convertirse en un vehículo de crecimiento personal y emocional. No importa cuál sea el tema, toda pareja desea: un lugar seguro donde pueda conversar con su pareja y que puedan profundizar sus vínculos emocionales. El tema del dinero no es una excepción. Si nuestra pareja nos acepta y está dispuesta a ayudarnos de forma empática con nuestras deficiencias, podemos tomar más riegos con nuestras emociones y al final alcanzar más intimidad.

Cuando veas a tu pareja en un estado destructivo financiero tienes que tomar una decisión. ¿Vas a convertir tu hogar en una zona de guerra donde se hieren verbal y emocionalmente hasta llegar a la corte para una separación permanente o vas a amar en las buenas y en las malas y buscar la ayuda necesaria apoyandose mutuamente para mejorar su manejo de dinero, y por ende, su relación?

Recuerden que su relación es más importante que todo el oro del mundo.

QGMG_Reflections_Season8_Ep03

Aprende a Escuchar

La mayoría de los seres humanos tenemos la tendencia de ignorar los sonidos que percibimos por medio del oído. Pero algunos de nosotros logramos entender que el oír puede ser desarrollado para que se convierta en un instrumento poderoso que puede ayudarnos en el mejoramiento de nuestras relaciones. Esto es escuchar. Una persona que ha aprendido a escuchar demuestra madurez.  En Psicología, la madurez es la habilidad de responder al medio ambiente de forma apropiada. La madurez es importante en la relación entre dos personas. Estudios hechos por científicos sociales demuestran que la falta de madurez es un precursor del divorcio. En su artículo, Las Marcas de la Madurez publicado en la revista Psicología Hoy, el Dr. Tim Elmore dice que una persona madura sabe dar prioridad a la persona que ama antes de buscar lo suyo. Escuchar es una evidencia tangible de que finalmente hemos madurado. Escuchar es una señal de que existe amor verdadero. Un amor que da y bendice al ser amado.

El amor se demuestra con actos de la voluntad. Escuchar es uno de los actos más preciados de la voluntad. Es un acto que no cuesta dinero pero sí cuesta sacrificio. Es difícil silenciar toda conversación interna para escuchar el corazón del ser amado, pero lo hacemos porque deseamos conexión. La conexión es preferible al dolor que causamos cuando decidimos desconectarnos. La conexión es la experiencia que disfruta una persona cuando se le hace evidente de que otra persona está invistiendo en ella. Pero la conexión solo puede ocurrir cuando existe un verdadero interés emocional por la otra persona. Si la otra persona entiende que tú entiendes entonces una conexión inexplicable se ha formado. Toda esta conexión emocional y acto de madurez comienza cuando los receptores de los nervios auditivos se excitan y comenzamos a poner en práctica los principios de escuchar.

Escuchar es una de las habilidades más difíciles de aprender ya que para alcanzar un nivel decente de competencia en esta área debemos primero descubrir y destruir barreras dentro de nosotros mismos que no sabíamos que existían.  Cada persona tiene su forma específica de escuchar. Algunas veces sus métodos son eficientes pero muchas otras veces sus métodos son ilógicos e inefectivos.

Reflexion_T5E38

El celo: Enemigo de la relación

El celo es el deseo de proteger lo que tenemos o lo que asumimos falsamente que es nuestro y que tememos vamos a perder. El problema con el celo es que es una emoción basada en miedo y nos pone paranoicos. Esto no quiere decir que no existan ocasiones en la que el celo no nos haya servido para salvar una relación. El celo es la hermana gemela del amor; es la guarda de la relación. Si se utiliza de forma saludable debe ser la chispa que nos motiva a reaccionar cuando vemos que nuestra relación está en peligro. Esta emoción tiene su lugar en nuestras  vidas pero es importante que como a las demás emociones le pongamos freno y no le demos rienda suelta. La persona emocionalmente inmadura no sabe manejar este componente del amor permitiendo que se convierta en el monstruo verde que destruye la felicidad entre dos personas.

El celo puede convertirse en ira cuando pensamos que vamos a perder algo que consideramos esencial para nuestro bienestar. La ironía de los deseos oscuros como son la envidia y el celo es que en vez de proteger en realidad terminan destruyendo lo que tanto deseamos.

El celoso siente miedo de ser re-emplazado. Para el abusador o el psicópata el celo es muchas veces imaginado. Esta persona entonces trata de controlar lo que imagina y hace lo posible para limitar el contacto social, los lugares que frecuenta, y el estado emocional de la otra persona.  En su núcleo entonces el celo irracional es un intento de controlar al otro. Por lo cual cuando existe violencia en una relación la razón no es el celo en si sino el deseo de control. Esta dinámica fuerte de control desestabiliza la relación.

Es importante que una mujer entienda que este tipo de control no es una forma legítima de expresar este sentimiento. Desde el principio aprende el papel del celo y no permitas que el otro tome control de tu vida. Aprende a establecer límites y a separar lo racional de lo irracional. Busca ayuda profesional si te encuentras en una situación precaria.

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