Aprende a establecer metas.

“Algunas relaciones amorosas de la juventud permanecen. Mientras su personalidad madura y tienen más experiencias en la vida, lo que es más importante para usted se clarifica. Toma decisiones basadas en tus metas y no resbales por la pasión pasajera.”

Aprende a establecer metas. Las metas ponen tu mirada en el futuro y te mantienen caminando hacia adelante. Cuando una persona no tiene metas comienza a sentirse atascada. Sentirse atascada es como empujar peñascos que no pueden ser movidos y esto trae frustración. Las metas te ayudan a aceptar las cosas que no puedes cambiar y a maniobrar cuando te sientes como un tronco atorado en el rio. Las metas te ayudarán a ganar tu enfoque mientras las aguas caudalosas del río vienen como avalancha en contra tuya. Las metas no son para competir con amigos o actuar de forma pedante; son solo para mantenerte enfocada. Son como tu canoa privada en el río. Algunas veces, para alcanzar tus metas vas a querer remar rápido en tu canoa, pero otras veces querrás ir despacio y otras veces, simplemente, dejarás que las corrientes te lleven río abajo. Habrá ocasiones en las que tendrás que desviarte para seguir el camino de un arroyo que te lleva a un manantial. Descansa ahí. Pero cuando estés lista para emprender el camino regrésate al río para seguir tus metas.

Cuando la Palabra de Dios habla de metas, usualmente, está haciendo referencia a la meta más importante de todas, “ser como Cristo.” Mientras perseguimos nuestras metas, es importante que busquemos, constantemente, ser transformados mediante la renovación de nuestra mente, para comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Romanos 12:1). No es la intención de Dios que una persona se mantenga estancada. Él desea que olvidemos lo que queda atrás y nos extendamos a lo que está adelante prosiguiendo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:12-15).

(Si deseas leer más la importancia de establecer metas ordena el panfleto diseminado por Lazos de Familia: Entre Nosotras).

Es importante actuar honradamente.

 

“Porque yo digo y punto no es la respuesta ideal cuando usted desea que sus hijos se aparten de relaciones que podrían ser problemáticas. Tomar tiempo y explicar las razones para que no se involucren, es algo que ellos aprecian.”

Una vez mencioné a una amiga cuánto admiraba a sus hijos y la forma en la que se trataban el uno al otro en su familia. Ella me confesó que la clave era enseñar honor a los hijos desde muy pequeños. Mi amiga inculco en la mente de sus hijos que las familias están compuestas de personas imperfectas y que casi todos tienen la tendencia de tomar decisiones egoístas. Pero antes de tomar esa postura egoísta pensarán en dar honor al otro.  El honor piensa en lo que agrada a la otra persona y da más de lo que se espera. Es poner la necesidad del otro sobre la tuya. Ella aun así me advertía que la disciplina es importante y toma esfuerzo y trabajo, pero cuando nos enfocamos en desarrollar honor las peleas se hacen menos estresantes.

Cuando un hijo quiere tomar su propio camino, en vez de gritar “porque yo digo y punto,” sería más conveniente hablar sobre la mejor forma de rendirse honor a sí mismo, a los padres y a la otra persona que pueda verse envuelta en esta situación.  Debemos tener cuidado de que en el calor del momento no tomemos decisiones que nos traigan deshonra a nosotros mismos y a los demás. Este tipo de decisión hiere nuestra dignidad bajando nuestra estima. La razón es, usualmente, porque esta deshonra propia va acompañada con una deshonra a los padres y a los demás y somos una unidad. Un individuo no es una isla en sí mismo. En una familia somos interdependientes el uno del otro y lo que hacemos tiene consecuencias para nuestra comunidad familiar. Por eso el apóstol escribió: “amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, refiriéndonos los unos a los otros” (Romanos 12:10).

Escoge Bien.

Aproveche los problemas como una oportunidad para enseñar y hablarle a los hijos sobre cómo reducir los riegos de tomar malas decisiones románticas y de la estrategia inteligente del amor.”

Durante los dos años que trabajé como maestra de un prescolar, me acostumbré a decir una y otra vez, “¡Escoge bien!”. Siempre daba opciones a los niños para que escogieran entre merienda, juegos, actividades, amigos y hasta comportamiento. Ellos sabían que una vez escogían una merienda o un amigo para hacer un proyecto no había forma de volverse para atrás y cambiar de parecer. Se lo decía también cuando se peleaban entre sí, porque si yo los tenía que separar porque uno empujó al otro, etc., entonces iban a tener que hacer sus proyectos solos (una tortura para un niño de 3 o 4 años).  Por eso siempre les decía: “¡Escoge bien!”

Estas mismas palabras se las repito a mis tres hijos que hace tiempo dejaron atrás su etapa prescolar. Porque durante toda la vida tenemos que tomar decisiones comenzando con lo que vamos a comer, si nos vamos a ejercitar, si vamos o no a seguir las sugerencias de amigos insensatos, si vamos a gastar nuestro dinero en ‘chucherías’ o lo vamos a ahorrar para algo especial, si vamos a hacer la tarea con ahínco para sacar buenas calificaciones o vamos a actuar con negligencia y la lista continúa…

En la vida tenemos que tomar muchas decisiones y mientras más decisiones inteligentes tomamos más felices somos. Si estamos acostumbrados a tomar decisiones inteligentes cuando tengamos que escoger entre una encrucijada romántica estaremos más aptos a formular una estrategia inteligente. Esto no es una garantía, pero sí es una buena guía para seguir.

Jesús nos advirtió en el Sermón del Monte cuán difícil escoger bien puede ser para un cristiano cuando dijo: “entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). El camino estrecho no es muy popular, pero al final lleva a la vida. Enseñemos a nuestros hijos a escoger bien para que cuando sean adultos no se empeñen en entrar por la puerta ancha.

Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.

“El costo de correr el chisme es difamar la integridad de otros, algo que puede ocasionar mucho daño. Por lo tanto, ¡cuide su lengua!”

La lengua tiene el poder de iniciar un terremoto devastador con tan solo decir unas pocas palabras agudas y sarcásticas. Repetir un chisme es como enviar 800 voltajes por cables de 100. La destrucción que esto causa lleva ramificaciones y termina siendo triplicada a lo largo de una vida.

Casi nunca nos proponemos a correr chismes para causar daño. Usualmente, es la cualidad de entretenimiento lo que tanto nos atrae al chisme. Pero también es porque pensamos que somos mejores que los demás pues el chisme es una forma sutil de exhibir nuestro orgullo porque “no somos como ellos” o “no hacemos lo que ellos hacen”. La tercera razón puede ser admiración y la cuarta envidia.

Qué puedes hacer para combatir el chisme:

  1. Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.
  2. Si tus hijos comienzan a hablar mal de sus maestros, amigos, etc.; en vez de continuar el chisme, enfatiza que es triste lo que a su amigo, maestro, etc. le está pasando y que puede ocurrirle a cualquiera.
  3. No compres revistas de chismes o mires programas de televisión que propaguen el chisme de los famosos (especialmente en frente de tus hijos).
  4. No condenes a los que chismean; simplemente no te unas a la conversación.
  5. No comiences chismes con tu pareja; mejor hablen de cómo pueden mejorar la relación entre ustedes dos.
  6. Si vas a repetir algo, nunca lo hagas con un espíritu vengativo.

Proponte en tu corazón mantener tu integridad rehusándote a ser parte del grupo que busca difamar la integridad del otro.

Adán y Eva disfrutaban de la creación de Dios y el paraíso donde Él los había puesto. Sus vidas estaban llenas de amor y tenían intimidad con Dios. No les faltaba nada. Estaban completos. Dios les había dicho que todo era para ellos. Que podían disfrutar y regocijarse en tanta belleza, pero del árbol del bien y del mal no debía comer.

Escuchar a Dios y obedecerle no necesita ser seguido por una discusión. Pero Satanás hizo, exactamente, eso: estableció una discusión con la mujer: ¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? y ella en vez de huir, le siguió la corriente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer más del fruto del árbol que está en medio del huerto Dios dijo no deben comer, ni lo debemos tocar pues si lo hacemos moriremos. Como Eva no huyó de la serpiente, sino que se puso a conversar con ella, la serpiente, que era la más astuta de entre todos los animales del huerto, la convenció de que si comían del árbol no morirían, sino que ella y su esposo serían iguales a Dios. Ella comió y el mal entró al mundo. Claro que no murieron, instantáneamente, pero hubo una muerte espiritual entre el hombre y Dios donde ya no podían tener más intimidad. Su desobediencia causó todo el dolor que la raza humana ha vivido. Nosotros sus descendientes hemos heredado su naturaleza pecaminosa. ¡Gracias le damos a Dios por enviar a su hijo para comprar nuestra salvación! ¡De otra manera, hubiésemos estado perdidos para siempre!

Pocas conversaciones tienen tanta consecuencia como la conversación entre la serpiente y Eva. La serpiente buscó el momento más apropiado y estableció una mala conversación con la primera mujer. Ella en vez de cortar la comunicación, decidió continuarla y se dejó engañar de la serpiente. Ahora, recuerda este versículo, cuando entablamos malas conversaciones erramos y se corrompe nuestra fe. Mejor huye a Dios y pídele que te ayude a mantener tu boca intacta, libre de conversaciones dañinas.

¡Cuán importante es actuar con buen juicio!

“¡Cuán importante es actuar con buen juicio! Un consejo oportuno puede evitar heridas o situaciones lamentables.”

Solo tiene que sentarse a escuchar las noticias por dos minutos para darse cuenta que el mundo está lleno de personas que actúan con falta de juicio. La raíz de tanta calamidad, usualmente, es el ego que no se controla. Un ego sin control fomenta un tipo de orgullo que destruye carreras y vidas. Por lo que debemos ir en busca de humildad. La humildad nos hace ver que no lo sabemos todo.

La arrogancia nos hace ciegos a nuestras propias faltas e imposibles de enseñar. Esta crece y se convierte en una barrera defensiva que nos hace sordos a la verdad. Este orgullo nos convence de que estamos en lo correcto cuando muchas veces no es así.  El exceso de orgullo se convierte en una arrogancia que ignora los consejos oportunos; hace a un lado la verdad y acepta la mentira que genera la importancia propia. Así que la próxima vez que su cónyuge o ser querido le esté diciendo algo, proponga escuchar con humildad para así poder examinar la situación y lograr tomar una decisión juiciosa que en el futuro podrá evitarle heridas o situaciones lamentables.

Es muy triste cuando una persona se pierde por no revestirse de la humildad requerida para aceptar consejos. La Biblia compara al que atiende corrección a uno que encuentra la vida misma: “El que atiende la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde” (Proverbios 10:17). Así que si desea vivir una vida abundante revístase de humildad y escuche los consejos oportunos. Dios nos ha dado la experiencia y el conocimiento de otros como una bendición disfrazada para ayudarnos a trazar una ruta buena para esta jornada. Los que la rechazan se pierden de la gracia y el amor de Dios manifestado en palabras de personas escogidas de Dios, santas y amadas.

Fortalecer Nuestras Vecindades

Tenemos una gran responsabilidad como miembros de nuestra comunidad de fortalecer nuestras vecindades y hacer lo correcto, no solo para beneficiarnos a nosotros mismos y a los nuestros, sino también para el bien de nuestros vecinos (aunque estos no sean nuestros amigos). Este tema está entrelazado en toda la historia antigua y la moderna. La ley judía nos exhorta a hacer lo recto y bueno ante los ojos de Dios, para que nos vaya bien.  El proverbio de Salomón nos recuerda a no negar hacer el bien si en nuestra mano está otorgarlo;  el evangelio dice que comete mal el que sabe hacer el bien y no lo hace. Martin Luther King dijo “El tiempo es siempre correcto para hacer lo correcto”.

Debemos esforzarnos para ser útiles y vivir con propósito haciendo el bien de forma muy activa. Para mostrar que somos pacíficos debemos buscar la paz y seguirla cuando tenemos en frente nuestro la oportunidad de escoger lo contrario. Este es un acto muy activo, especialmente, en esta época de agitación civil como hemos visto en los disturbios recientes causados por las relaciones entre civiles y policías en diferentes ciudades de Latinoamérica y Estados Unidos.

Entonces, ¿qué está usted esperando? Que no se diga de nosotros que por temor pudiendo hacer el bien para evitar un crimen en el futuro, no lo hicimos.

Eventos de la Comunidad

Eventos de la comunidad como lo son las carreras, los festivales y las ferias de salud, etc. son importantes para el desarrollo de sus individuos. Es allí donde nuestros hijos primero comienzan a convertirse en contribuidores positivos de su comunidad. Primero, como participantes que disfrutan las actividades y la camaradería con sus vecinos y amigos; y luego como voluntarios que dan de su tiempo y sus talentos pare mejorar su comunidad.

Además de promover liderazgo en nuestros hijos, los eventos comunitarios también promueven la educación. Cuando una comunidad se une, junta sus recursos. Esto produce escuelas fuertes, estudiantes exitosos y familias saludables. Es interesante notar que estudios han demostrado que cuando la comunidad y las escuelas juntan sus recursos los hijos:

  • Mejoran su comportamiento en la escuela
  • Son impactados positivamente en el ambiente académico
  • Reducen las suspensiones académicas

En adición, estos eventos comunitarios son una buena plataforma para promover la salud. Estas educan a la comunidad sobre la importancia de la actividad física, los daños del tabaco y el abuso de substancia, la nutrición, la obesidad, etc.

La familia completa puede formar parte de una carrera de 5K y disfrutar tiempo juntos afuera para tomarse un tiempo fuera de sus hogares y de sus aparatos electrónicos promoviendo así unidad familiar. Los beneficios son muchos. Así que únete a tu comunidad y proponte ser parte, junto con tus hijos, de su bienestar y desarrollo. El cual también promueve tu propio bienestar y desarrollo.