Entre Todos los Asuntos, la Comunicación es el más Maravilloso

La comunicación ha existido desde que el ser humano hizo su marca en la historia y aun antes de que el primer cuneiforme fuera registrado. Sin embargo, el alboroto que el tema de la comunicación ha causado no comenzó hasta el siglo 20 cuando los científicos sociales comenzaron a estudiar su proceso y metodología. John Dewey el famoso filósofo, psicólogo y educador americano declaró en su libro El Público y sus Problemas publicado en el 1927, “la comunicación puede crear una gran comunidad” y “de entre todos los asuntos, la comunicación es el más maravilloso.” El consideraba la comunicación el más alto de las artes de la vida porque, es por medio de la comunicación, que hacemos de nuestras experiencias compartidas algo especial y significativo. Muchos han tomado las teorías abstractas de Dewey y se han dado a la tarea de desarrollar pasos concretos que puedan ayudar a la sociedad y a los individuos a mejorar su relación por medio de la comunicación.

Todos sabemos que las relaciones no existen en un vacío. Una relación se forja entre dos seres humanos cuyas emociones los unen, pero cada uno trae su historia, experiencias y valores. La empatía y la previsión de las que hablaba Dewey, verdaderamente, sostienen a estas dos personas diferentes y las unen de forma saludable.  Sin ella una montaña puede crecer del más pequeño grano.

Aunque no esté de acuerdo con todas las teorías de Dewey, sí te invito a que tomes esta perspectiva positiva de la comunicación y te des a la tarea de mejorar tu diálogo personal y profesional. No importa cuán especial sea nuestra relación, la comunicación es algo que nunca podemos tomar de concedido. Siempre hay espacio para crecer y mejorar la forma de comunicarnos.  Recuerda las palabras del sabio, “manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.” Muestra empatía y previsión hacia tu pareja y desarrollarás una relación fuerte y saludable.

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Estableciendo Metas

“Felipe tiene un plan fijo para su vida el cual le ayuda a seguir un orden de prioridades. Si los jóvenes fijan un plan al igual que Felipe tendrán mayor salud, bienestar familiar y estabilidad financiera. Apoyemos a nuestros hijos a buscar un rumbo y propósito para su vida.”

Lo que un padre no desea es que sus hijos, a pesar de tener gran potencial de éxito, se queden “atascados” en el limbo de la adolescencia cuando se gradúen de la escuela superior. Por eso, desde pequeños es bueno enseñarles cómo las metas les pueden ayudar a moverse hacia adelante.   Podemos enseñar a nuestros hijos a establecer metas que los ayuden a enfocarse en su futuro siendo nosotros mismos ejemplos de personas que tienen y siguen sus metas. Motivar a tu hijo no significa que vas a fastidiar, persuadir, empujar, rogar, gritar o pelear para que haga lo correcto. Esto solo causa resistencia. Enséñale mejor a motivarse a sí mismo siendo tú una persona inspiradora.

Desde pequeña yo sabía que quería ir a la Universidad, graduarme con honores, enseñar por varios años, comenzar a escribir e implementar currículo y entrenar a otros a invertir sus vidas en el futuro.  Mi madre siempre ha sido mi más grande alentadora y seguidora. Ella me enseñó que las metas nos dan límites mentales y la motivación necesaria para continuar el camino trazado, aunque el camino se ponga cuesta arriba. Esta perseverancia es lo que da paso al éxito. Así que tú también apoya a tus hijos a buscar rumbo y propósito para su vida ayudándolos a delinear lo que ellos desean hacer con su futuro y animándolos a moverse en la dirección correcta, dándoles siempre un buen ejemplo.

Las palabras de Dios a Judá por medio del profeta Jeremías son especialmente aptas para esta ocasión: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes- afirma el Señor- planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). Este versículo no es una fórmula de prosperidad personal para que alcancemos nuestras metas egoístas. Es una declaración de parte del Dios Todopoderoso de que fuimos creados para Su gloria y que él dirigirá nuestros pasos para que Su voluntad sea hecha en nuestras vidas. Diga estas palabras a sus hijos y recuérdeles desde pequeños que él tiene una esperanza y un futuro para ellos.

 

Es importante actuar honradamente.

 

“Porque yo digo y punto no es la respuesta ideal cuando usted desea que sus hijos se aparten de relaciones que podrían ser problemáticas. Tomar tiempo y explicar las razones para que no se involucren, es algo que ellos aprecian.”

Una vez mencioné a una amiga cuánto admiraba a sus hijos y la forma en la que se trataban el uno al otro en su familia. Ella me confesó que la clave era enseñar honor a los hijos desde muy pequeños. Mi amiga inculco en la mente de sus hijos que las familias están compuestas de personas imperfectas y que casi todos tienen la tendencia de tomar decisiones egoístas. Pero antes de tomar esa postura egoísta pensarán en dar honor al otro.  El honor piensa en lo que agrada a la otra persona y da más de lo que se espera. Es poner la necesidad del otro sobre la tuya. Ella aun así me advertía que la disciplina es importante y toma esfuerzo y trabajo, pero cuando nos enfocamos en desarrollar honor las peleas se hacen menos estresantes.

Cuando un hijo quiere tomar su propio camino, en vez de gritar “porque yo digo y punto,” sería más conveniente hablar sobre la mejor forma de rendirse honor a sí mismo, a los padres y a la otra persona que pueda verse envuelta en esta situación.  Debemos tener cuidado de que en el calor del momento no tomemos decisiones que nos traigan deshonra a nosotros mismos y a los demás. Este tipo de decisión hiere nuestra dignidad bajando nuestra estima. La razón es, usualmente, porque esta deshonra propia va acompañada con una deshonra a los padres y a los demás y somos una unidad. Un individuo no es una isla en sí mismo. En una familia somos interdependientes el uno del otro y lo que hacemos tiene consecuencias para nuestra comunidad familiar. Por eso el apóstol escribió: “amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, refiriéndonos los unos a los otros” (Romanos 12:10).

Escoge Bien.

Aproveche los problemas como una oportunidad para enseñar y hablarle a los hijos sobre cómo reducir los riegos de tomar malas decisiones románticas y de la estrategia inteligente del amor.”

Durante los dos años que trabajé como maestra de un prescolar, me acostumbré a decir una y otra vez, “¡Escoge bien!”. Siempre daba opciones a los niños para que escogieran entre merienda, juegos, actividades, amigos y hasta comportamiento. Ellos sabían que una vez escogían una merienda o un amigo para hacer un proyecto no había forma de volverse para atrás y cambiar de parecer. Se lo decía también cuando se peleaban entre sí, porque si yo los tenía que separar porque uno empujó al otro, etc., entonces iban a tener que hacer sus proyectos solos (una tortura para un niño de 3 o 4 años).  Por eso siempre les decía: “¡Escoge bien!”

Estas mismas palabras se las repito a mis tres hijos que hace tiempo dejaron atrás su etapa prescolar. Porque durante toda la vida tenemos que tomar decisiones comenzando con lo que vamos a comer, si nos vamos a ejercitar, si vamos o no a seguir las sugerencias de amigos insensatos, si vamos a gastar nuestro dinero en ‘chucherías’ o lo vamos a ahorrar para algo especial, si vamos a hacer la tarea con ahínco para sacar buenas calificaciones o vamos a actuar con negligencia y la lista continúa…

En la vida tenemos que tomar muchas decisiones y mientras más decisiones inteligentes tomamos más felices somos. Si estamos acostumbrados a tomar decisiones inteligentes cuando tengamos que escoger entre una encrucijada romántica estaremos más aptos a formular una estrategia inteligente. Esto no es una garantía, pero sí es una buena guía para seguir.

Jesús nos advirtió en el Sermón del Monte cuán difícil escoger bien puede ser para un cristiano cuando dijo: “entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). El camino estrecho no es muy popular, pero al final lleva a la vida. Enseñemos a nuestros hijos a escoger bien para que cuando sean adultos no se empeñen en entrar por la puerta ancha.

La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos.

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo. Más en la multitud de consejeros se afirman” (Proverbios 11:14). Busquen un consejo cuando se sientan abrumados por los desafíos que se le presentan.”

La sabiduría puede encontrarse en la abundancia de los consejos. Pero es importante que busques consejo solo de personas sabias, pues es claro que existen personas insensatas cuyas opiniones resultan ser más dañinas que beneficiosas. Escucha a personas que has visto tener éxito en el área que deseas lograr éxito. Este es el caso cuando buscamos amistad, consejo y ánimo en nuestros entrenadores, mentores, amigos profesionales y personas templadas.

Muchas personas temen buscar consejo porque no desean parecer incompetentes. Pero este temor no tiene base segura. Se ha demostrado que las personas que buscan consejo y escuchan con discernimiento son más competentes que las personas que toman decisiones sin recibir asesoramiento o escuchar las experiencias de otros. Así que pongamos nuestro orgullo a un lado y busquemos hacer lo mejor para nuestros hijos. Si no conoces a alguien con este tipo de cualificaciones, compra libros de expertos y saca provecho de sus experiencias. Entendiendo, claro está, que cada hijo es diferente y la misma fórmula no siempre funciona en cada situación.

Los hijos vienen con el conocimiento innato de cómo manipular a sus padres.

“¿Le han engañado sus hijos? Ellos conocen muy bien cuál es su debilidad y saben apelar a esto cuando gustan conseguir un capricho personal. Procure cultivar su sueño solo cuando usted este seguro de su motivación.”

Los hijos vienen con el conocimiento innato de cómo manipular a sus padres. Puede estar seguro que de que su hijo sabe lo tiene que hacer para que lo deje en paz o para obtener lo que quiere.

Cierto encanto de parte de sus hijos para salirse con la suya es inofensivo. Pero otras veces no es apropiado. Como cuando su hijo ha demostrado debilidad de carácter en el pasado y ahora quiere hacer algo que le ha prohibido hacer debido a su actitud en una situación similar pasada. O cuando su hijo o hija trata de crear disensión entre tu esposo/a y tú para salirse con la suya.

Un padre debe estar alerta a estos comportamientos porque estos encantos se convierten en manipulación y esta manipulación se convierte en un juego de control. En esencia, su hijo está diciendo que si no haces lo que él dice vas a tener que enfrentarte a su mal comportamiento.

En esta situación el hijo tratará de gritar o intimidar a su padre o madre cuando responde. El padre en vez de gritar y convertir la situación en una pelea sobre quién puede gritar más debe nombrar el problema directamente y con voz calmada decir simplemente: “Me estás tratando de intimidar con ese tono de voz. Este asunto no lo podemos discutir hasta que te calmes.” No diga nada más. Más adelante vuelva a expresar sus deseos sin dar a su hijo la impresión de que está buscando su opinión.

Cuando mis hijos eran pequeñitos y buscaban manipular o buscaban salirse con la suya a toda costa, yo los sentaba en mi falda y les decía que un día no muy lejano cuando cumplieran sus 21 años de edad iban a tener toda una vida para hacer lo que ellos quisieran y que ya yo no podía intervenir. Terminaba esta conversación diciéndoles, “¿No te parece que el día que cumplas 21 años va a ser un día muy divertido?” Por algún motivo inexplicable, esta conversación siempre disminuía el espíritu de rebelión que al momento tenían.

Dios, al hijo que ama disciplina. La razón es que las correcciones de la disciplina son camino de vida y Dios desea que tengamos una buena vida (“y en abundancia”). Por este mismo motivo debemos nosotros también disciplinar a nuestros hijos. El proverbio dice: “Porque el mandamiento es lámpara y la enseñanza es luz y el camino de vida las reprensiones que te instruyen” (Proverbio 6:23). Así que no te desanimes pues estás haciendo un bien a tus hijos cuando te concentras en una disciplina sabia (no airada) que busca hacer de tus hijos discípulos de Cristo. No te olvides que tu hogar debe ser un centro de discipulado.

Diferentes Personalidades, pero Unidos en Propósito

“Las parejas exitosas tienen algunas cosas en común, pero también algunas diferencias de personalidad, trasfondo y estilo de vida. Busque en su pareja idónea una persona cuyas diferencias pueden ayudarle a ser mejor persona, quien comparta sus valores y metas de vida, y que sea compatible.”

Los conflictos causados por la diferencia entre una pareja pueden estimular el desarrollo de la unidad o llevar al aislamiento. La clave es admitir que no existe competencia entre los dos, sino que se buscan complementar para completar. Buscar armonía en la diferencia requiere un espíritu enseñable.

El Dr. Van Epp en una de sus conferencias explica como la meta de una pareja es unirse para juntos ser más de lo que se puede ser separado. Él dice que la razón por la cual existen diferencias entre los dos en la pareja es para que se beneficien el uno del otro, no para competir o trabajar en contra del otro ya que las áreas fuertes de nuestra pareja sirven para complementar nuestras debilidades.

No importa cuán grandes sean las diferencias entre usted y su pareja en el área de la personalidad, el trasfondo y estilo de vida, lo más importante es estar unidos en propósito. El propósito de un matrimonio cristiano debe estar centrado en La Gran Comisión. Esta unión no debe, únicamente, ir en busca de placeres egoístas, sino en el engrandecimiento del evangelio de Cristo. Si al final de la carrera, nuestro matrimonio sirvió para glorificar a Dios habremos de recibir la recompensa.

Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.

“El costo de correr el chisme es difamar la integridad de otros, algo que puede ocasionar mucho daño. Por lo tanto, ¡cuide su lengua!”

La lengua tiene el poder de iniciar un terremoto devastador con tan solo decir unas pocas palabras agudas y sarcásticas. Repetir un chisme es como enviar 800 voltajes por cables de 100. La destrucción que esto causa lleva ramificaciones y termina siendo triplicada a lo largo de una vida.

Casi nunca nos proponemos a correr chismes para causar daño. Usualmente, es la cualidad de entretenimiento lo que tanto nos atrae al chisme. Pero también es porque pensamos que somos mejores que los demás pues el chisme es una forma sutil de exhibir nuestro orgullo porque “no somos como ellos” o “no hacemos lo que ellos hacen”. La tercera razón puede ser admiración y la cuarta envidia.

Qué puedes hacer para combatir el chisme:

  1. Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.
  2. Si tus hijos comienzan a hablar mal de sus maestros, amigos, etc.; en vez de continuar el chisme, enfatiza que es triste lo que a su amigo, maestro, etc. le está pasando y que puede ocurrirle a cualquiera.
  3. No compres revistas de chismes o mires programas de televisión que propaguen el chisme de los famosos (especialmente en frente de tus hijos).
  4. No condenes a los que chismean; simplemente no te unas a la conversación.
  5. No comiences chismes con tu pareja; mejor hablen de cómo pueden mejorar la relación entre ustedes dos.
  6. Si vas a repetir algo, nunca lo hagas con un espíritu vengativo.

Proponte en tu corazón mantener tu integridad rehusándote a ser parte del grupo que busca difamar la integridad del otro.

Adán y Eva disfrutaban de la creación de Dios y el paraíso donde Él los había puesto. Sus vidas estaban llenas de amor y tenían intimidad con Dios. No les faltaba nada. Estaban completos. Dios les había dicho que todo era para ellos. Que podían disfrutar y regocijarse en tanta belleza, pero del árbol del bien y del mal no debía comer.

Escuchar a Dios y obedecerle no necesita ser seguido por una discusión. Pero Satanás hizo, exactamente, eso: estableció una discusión con la mujer: ¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? y ella en vez de huir, le siguió la corriente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer más del fruto del árbol que está en medio del huerto Dios dijo no deben comer, ni lo debemos tocar pues si lo hacemos moriremos. Como Eva no huyó de la serpiente, sino que se puso a conversar con ella, la serpiente, que era la más astuta de entre todos los animales del huerto, la convenció de que si comían del árbol no morirían, sino que ella y su esposo serían iguales a Dios. Ella comió y el mal entró al mundo. Claro que no murieron, instantáneamente, pero hubo una muerte espiritual entre el hombre y Dios donde ya no podían tener más intimidad. Su desobediencia causó todo el dolor que la raza humana ha vivido. Nosotros sus descendientes hemos heredado su naturaleza pecaminosa. ¡Gracias le damos a Dios por enviar a su hijo para comprar nuestra salvación! ¡De otra manera, hubiésemos estado perdidos para siempre!

Pocas conversaciones tienen tanta consecuencia como la conversación entre la serpiente y Eva. La serpiente buscó el momento más apropiado y estableció una mala conversación con la primera mujer. Ella en vez de cortar la comunicación, decidió continuarla y se dejó engañar de la serpiente. Ahora, recuerda este versículo, cuando entablamos malas conversaciones erramos y se corrompe nuestra fe. Mejor huye a Dios y pídele que te ayude a mantener tu boca intacta, libre de conversaciones dañinas.

¡Cuán importante es actuar con buen juicio!

“¡Cuán importante es actuar con buen juicio! Un consejo oportuno puede evitar heridas o situaciones lamentables.”

Solo tiene que sentarse a escuchar las noticias por dos minutos para darse cuenta que el mundo está lleno de personas que actúan con falta de juicio. La raíz de tanta calamidad, usualmente, es el ego que no se controla. Un ego sin control fomenta un tipo de orgullo que destruye carreras y vidas. Por lo que debemos ir en busca de humildad. La humildad nos hace ver que no lo sabemos todo.

La arrogancia nos hace ciegos a nuestras propias faltas e imposibles de enseñar. Esta crece y se convierte en una barrera defensiva que nos hace sordos a la verdad. Este orgullo nos convence de que estamos en lo correcto cuando muchas veces no es así.  El exceso de orgullo se convierte en una arrogancia que ignora los consejos oportunos; hace a un lado la verdad y acepta la mentira que genera la importancia propia. Así que la próxima vez que su cónyuge o ser querido le esté diciendo algo, proponga escuchar con humildad para así poder examinar la situación y lograr tomar una decisión juiciosa que en el futuro podrá evitarle heridas o situaciones lamentables.

Es muy triste cuando una persona se pierde por no revestirse de la humildad requerida para aceptar consejos. La Biblia compara al que atiende corrección a uno que encuentra la vida misma: “El que atiende la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde” (Proverbios 10:17). Así que si desea vivir una vida abundante revístase de humildad y escuche los consejos oportunos. Dios nos ha dado la experiencia y el conocimiento de otros como una bendición disfrazada para ayudarnos a trazar una ruta buena para esta jornada. Los que la rechazan se pierden de la gracia y el amor de Dios manifestado en palabras de personas escogidas de Dios, santas y amadas.

El chisme entretiene, pero hace daño

“El chisme entretiene, pero hace daño a los involucrados. No importa cómo usted llegue a saber algo de otra persona, no se lo cuente a los demás. Sea un ejemplo de integridad para sus hijos”.
Esta mañana tuve la oportunidad de ir a la biblioteca de la escuela de mis dos hijos porque uno de ellos iba a recibir un reconocimiento por su carácter de cooperación y buena ciudadanía. Entre los padres que estaban presentes había un padre con una actitud negativa que se quejaba de la bibliotecaria. Cuando quiso entablar su conversación conmigo yo le dije, muy calmadamente, que a mí me pareció muy simpática y no observé que se haya portado groseramente como él dice. Después de esto, el señor del cual les hablo, se quedó muy tranquilo y no volvió a dirigirme la palabra. Seguramente porque él quería entablar una conversación hablando mal de la bibliotecaria y yo no le seguí la corriente.
El chisme es una fuente de inseguridad para nuestros hijos. Cuando los chismes llegan a ser parte de su vida diaria no pueden crecer con integridad. La integridad es hacer lo correcto, por las razones correctas, del modo correcto. Una persona íntegra es congruente y en sus acciones no existen divisiones. Esto es lo opuesto al chisme que requiere que una persona sea de una forma en una situación y luego critique y se torne negativa en otro contexto. Este tipo de comportamiento confunde al hijo, lo convierte en una persona insegura. En nuestro mundo de inseguridades es importante que criemos mujeres y hombres de carácter. Refrenarnos del chisme es una de las formas más efectivas para construir ese carácter en ellos.
Hemos recibido amonestación de que ninguna palabra corrompida debe salir de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4:20). Es nuestro deber promover conversación sana como creyentes para dar gracia a los oyentes ya sea por medio de información, consejo, o amonestación. Busquemos no ofender con nuestros labios, no provocar disensión entre el cuerpo de Cristo y no condenar a nuestros hermanos con el chisme porque este nunca edifica.

Tapar el sol con un dedo

“Para muchos padres, es difícil aceptar los errores de los hijos. Investigue bien las acusaciones antes de negarlas, para así evitar el ciclo dañino.”

Un familiar cercano una vez me hizo una advertencia sobre un mal comportamiento que él vio en mi hijo. Mi primera reacción fue la de enojarme con él porque, según mi criterio, él estaba inventando y reflejando en mi hijo lo que él era o había vivido en su niñez. Después de que mi ira inicial pasó, me puse a pensar en cómo el futuro podría terminar si yo, por lo menos, no consideraba la advertencia que me estaba dando. Así que me revestí de humildad y entablé una serie de conversaciones y acciones preventivas con mi hijo. Mi familiar y yo nunca nos pusimos de acuerdo en los detalles de lo ocurrido, pero sí sé que gracias a su advertencia, mi hijo ha recibido más entrenamiento y enseñanza en un área de su desarrollo que yo había descuidado.

Es difícil y hasta casi imposible para un padre aceptar acusaciones de los demás hacia sus hijos sin primero estallar. Pero es importante de no “tapar el sol con un dedo”. Trate de ponerse neutral e investigar bien lo ocurrido, no para que se vuelva vindicativo hacia su hijo, sino para ayudarlo a corregir su camino con amonestación sabia.

¡Cuántas veces me he sentido deficiente ante la tarea de corregir y disciplinar a mis hijos! Problemas y situaciones enigmáticas se presentan y no sé cómo confrontarlas.  Pero he descubierto estos últimos 19 años que la clave está en la oración. Si en vez de alborotarme y perder mis estribos, me pongo de rodillas y busco dirección de mi Padre Celestial termino recibiendo una sabiduría para encarar la situación que de otra forma nunca hubiera encontrado. Los padres tenemos un llamado y un privilegio muy grande de parte de nuestro Señor para criar a nuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). Pero también somos humanos y tenemos recursos muy limitados. Esta falta de recursos es parte de la voluntad de Dios, pues debido a estas limitaciones nos vemos obligados a depender de El para todo.

Al que le gusta ser independiente y liberado no le va a gustar ser un padre o una madre cristiana ya que para criar a hijos en la disciplina y amonestación del Señor necesitamos ser absolutamente dependientes del que en contraste con nosotros, tiene recursos ilimitados. Así que la próxima vez que te sientas deficiente, incapaz, torpe, confundido ante las acciones de tus hijos, da gracias a Dios que te tiene, exactamente, donde te quiere: dependiendo de él en una actitud de fe.

¿Cómo enfrenta usted los conflictos?

“¿Cómo enfrenta usted los conflictos? ¿Los evita o se paraliza por estos? Sus emociones a veces pueden intensificarse y hacer que usted se comporte de manera irracional. Procure calmarse antes de actuar”.

Los conflictos que no se enfrentan correctamente terminan creando amargura. Algunas personas huyen del conflicto, rehusándose a enfrentarlo. Otros permiten que sus emociones se intensifiquen y se comportan de manera irracional. Las dos formas son incorrectas. Los problemas deben ser enfrentados racionalmente.  La Doctora Alicia La Hoz, en su libro Romance Perpetuo, nos da cinco recomendaciones como reglas de la comunicación que nos pueden ayudar a enfrentar los conflictos y resolverlos con éxito. Primero, ella dice que debemos perseverar y enfocarnos a exponer solo una queja. Cuando se está tratando un problema es sabio no traer otros asuntos a la conversación. Comenzar a nombrar todas las quejas que uno tiene sobre una persona quita el enfoque del problema presente y “ensucia las aguas”. Esto quiere decir que el problema ya no es el enfoque, sino la persona y al final no se resolverá nada.

Segundo, ella nos sugiere que hable por usted en el presente. Nunca se debe asumir lo que la otra persona está pensando o se debe hablar por el otro no importa cuánto crea que usted conozca a esa otra persona. Tercero, considere lo que la otra persona le está diciendo. Hay que tener cuidado de que no estamos tratando de forma obstinada de probar que tenemos la razón. Cuarto, regale el compromiso. Cuando uno gana la batalla el 100%, ha dejado a su paso a la persona que “perdió” maltratada y avergonzada. Esto no deja un buen resultado. Una persona nunca debe ser desvalorada de esa manera. Quinto, “para poder ganar, hay que perder.” La relación es más importante que el conflicto y uno debe tratar de enfrentar el conflicto sin destruir la relación.     

El Apóstol Pablo tiene una alta opinión sobre nuestra vocación y nos exhorta a que vivamos de una manera digna de la vocación con la que hemos sido llamados. Tenemos que andar de una forma digna aun cuando estamos en medio de un conflicto amargo. Resulta difícil no darse a los deseos de la carne cuando estamos siendo inundados por emociones intensas. Sabiendo esto, el apóstol nos dio las siguientes pautas: “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por perseverar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3)”. Memoricemos estos versículos y repitámoslos una y otra vez en nuestras mentes para que agrademos a Dios aun en medio de nuestras peleas o desacuerdos más intensos.

Si desea aprender más sobre cómo enfrentar los conflictos y las discusiones lea el tercer capítulo de Romance Perpetuo por la Doctora Alicia La Hoz.

El niño que más necesita amor es el más indeseable

“Imponga consecuencias firmes y razonables si sus hijos ocasionan un daño. Si la intención fue maliciosa o desafiante, procure explorar la raíz del desafío.”
Seguramente, ha escuchado el dicho de que “el niño que más necesita amor es el más indeseable.” Mientras más desafiante se pone un hijo; más amor, comprensión y firmeza necesita. La firmeza está relaciona a las consecuencias que usted imponga a sus hijos por los daños que haya ocasionado.
Desafortunadamente, un padre puede empeorar las cosas en una de dos maneras. Primeramente. con el estilo de su personalidad y segundo, con la estrategia que escoge cuando disciplina. Un padre, por ejemplo, con una personalidad controladora, le quita las opciones a sus hijos cuando comienza a ser demandas constantes de su tiempo y a “ladrar” órdenes quitándole así su independencia. Este tipo de crianza tan estricta hace que su hijo ejerza su deseo de independencia de forma negativa y comience a exhibir señales de rebelión. Por el otro lado, un padre permisivo puede darse, fácilmente, por vencido cuando su hijo se queja o resiste corrección. En este caso el hijo comienza a convertirse en un manipulador por excelencia. La buena noticia es que si el padre reconoce que su personalidad exhibe características de que es, excesivamente, estricto o, excesivamente, permisivo puede superarse si se esfuerza por el bien de los hijos.
La segunda forma de empeorar las cosas es cuando el padre escoge un tipo de disciplina que no es igual a la infracción que ha sido cometida. Por ejemplo, quitar a su hijo el privilegio de su teléfono por el fin de semana puede ser un castigo demasiado extremo si la infracción fue que se le olvidó colgar la toalla después del baño. Así que imponga consecuencias razonables cuando sus hijos ocasionan daño o exhiben comportamientos no deseables. Cuidándose de que lo que está haciendo lo está haciendo con amor, compresión y firmeza.
La raíz de la palabra disciplina es discipulado. La razón por la cual disciplinamos a nuestros hijos es porque deseamos que se conviertan en discípulos de Cristo: “El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida” (Proverbios 6:23). El que no disciplina con amor, comprensión y firmeza, no está haciendo discípulos. El que disciplina con ira y manipulación está contribuyendo así a la muerte espiritual de sus hijos. Así que discipline a sus hijos como nuestro Padre celestial nos disciplina a nosotros.

Relación entre Padres e Hijos

“Cuando los hijos cometen graves errores y se avergüenzan de sus malas decisiones, es importante que hablen con sus padres. Fomente una relación de confianza para que lo busquen en momentos decisivos.”
Desarrollar una relación de confianza con los hijos comienza desde la cuna cuando los vínculos de apego comienzan a formarse. Es aquí que el niño primero aprende que puede depender de sus padres cuando está angustiado. A medida que van creciendo, la disciplina apropiada y los límites que se establecen continúan fortaleciendo esos vínculos, pues el jovencito se da cuenta que la disciplina y los límites han sido establecidos para su protección.
El niño, que ahora se ha convertido en adolescente, debe siempre sentir la presencia de sus padres. Saber que están ahí para amarlo, aceptarlo y guiarlo aun cuando las cosas no van bien, disminuye la depresión y la inseguridad. Mientras más tiempo un adulto pasa con su hijo más apto está el hijo a tomar riesgos. Es importante que tus hijos sepan que estás siempre disponible por si te necesita.
Cuando un hijo está en un aprieto, lo que más necesita es el apoyo de sus padres. Si se ha sentido apoyado en situaciones menos emergentes, entonces, tendrá la valentía de buscarlos en sus momentos decisivos. Nunca es tarde para comenzar a ser un padre más efectivo. Una vez los años de entrenamiento hayan pasado, los padres deben esforzarse en amar y escuchar más que disciplinar y advertir para que la relación entre ellos no se estanque, sino que pueda seguir creciendo.
Cuando estamos en aprietos, Dios quiere que corramos hacia él, pues él es nuestro padre celestial. Él es el padre perfecto y solo él puede rescatarnos. Si queremos ser buenos padres terrenales debemos estar en contacto directo con nuestro padre celestial, de otra forma el trabajo se nos hace agobiante e iremos de fracaso en fracaso. En Malaquías 3:17 Dios nos dice, “Y serán para mí especial Tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actué; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.” Procura ser el tipo de padre terrenal que recuerde a sus hijos el amor y la misericordia del padre celestial.

Escucha a tus hijos, te necesitan

Nuestros hijos adolescentes y jóvenes adultos necesitan que estemos presentes en sus vidas no importa cuanto lo denuncien. Pero el rol que debemos tomar no es uno de sermoneo. Nuestros hijos desean que estemos alertas y conscientes mientras los escuchamos. Si tu hijo te provee poca información escucha lo poquito que te ofrece con tus ojos, tus oídos, y tu corazón y trata de ponerte en su lugar. Escuchar involucradamente es escuchar al nivel más alto. Esta manera de escuchar tiene el potencial de inspirarlos a seguir hablando y le da la oportunidad de descubrir sus propias resoluciones permitiendo que sus ideas se desarrollen.

Cuando tratamos de interrogar a nuestros hijos como si fueran delincuentes en vez de tomar un tono más tierno como, “Mi hija, me preocupa…” cerramos las puertas de la comunicación. Entendemos que es difícil tomar un tono más civil cuando nuestros hijos nos han decepcionado pero si realmente deseamos llegar al fondo del asunto debemos tomar una actitud diferente.

Recomendamos que cuando hables con tu adolescente NO repitas las siguientes frases para no frustrar el proceso:

  • “Entiendo exactamente lo que estás diciendo o sintiendo.” (No compares dos experiencias).
  • “Oh sí, eso es algo que pasa todo el tiempo…” (No generalices.)
  • “No entendí ni una palabra de lo que dijiste.” (No ignores o descartes lo que se ha comunicado.)
  • “¿Estás seguro?” (No dudes la palabra del que habla.)
  • “No es gran cosa.” (No trivialices el asunto.)
  • “No juzgues.” (No analices lo dicho pasándolo como si fuera juzgar.)
  • “Descansa; mañana veras las cosas diferentes.” (No minimices la forma en la que la otra persona se siente.)
  • “¿Cómo puedes pensar eso?” (No te pongas a la defensiva.)

Hablar con nuestros jóvenes, especialmente cuando están perturbados, es una tarea difícil pero vale la pena aprender a hacerlo porque en su desesperación es lo que más necesitan.

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