Diferentes Personalidades, pero Unidos en Propósito

“Las parejas exitosas tienen algunas cosas en común, pero también algunas diferencias de personalidad, trasfondo y estilo de vida. Busque en su pareja idónea una persona cuyas diferencias pueden ayudarle a ser mejor persona, quien comparta sus valores y metas de vida, y que sea compatible.”

Los conflictos causados por la diferencia entre una pareja pueden estimular el desarrollo de la unidad o llevar al aislamiento. La clave es admitir que no existe competencia entre los dos, sino que se buscan complementar para completar. Buscar armonía en la diferencia requiere un espíritu enseñable.

El Dr. Van Epp en una de sus conferencias explica como la meta de una pareja es unirse para juntos ser más de lo que se puede ser separado. Él dice que la razón por la cual existen diferencias entre los dos en la pareja es para que se beneficien el uno del otro, no para competir o trabajar en contra del otro ya que las áreas fuertes de nuestra pareja sirven para complementar nuestras debilidades.

No importa cuán grandes sean las diferencias entre usted y su pareja en el área de la personalidad, el trasfondo y estilo de vida, lo más importante es estar unidos en propósito. El propósito de un matrimonio cristiano debe estar centrado en La Gran Comisión. Esta unión no debe, únicamente, ir en busca de placeres egoístas, sino en el engrandecimiento del evangelio de Cristo. Si al final de la carrera, nuestro matrimonio sirvió para glorificar a Dios habremos de recibir la recompensa.

Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas.

“Cuando un joven se encapricha, las químicas soltadas por el cerebro producen energía, euforia y felicidad. Adviértales a sus hijos del peligro de las emociones y hormonas, las cuales pueden confundir y anímelos a amar no solo con el corazón, pero con su mente también.” La parte del cerebro de una persona que mide las consecuencias de su comportamiento no está completamente desarrollada hasta después de haber cumplido los 25 años.

Por eso un joven debe abstenerse de relaciones sexuales, especialmente, temprano en la relación ya que estas producen una hormona que lo unen a la persona con la que está envuelto emocionalmente.  Esta hormona, junto a la falta del desarrollo completo del cerebro, forman una combinación peligrosa. Este químico crea un comportamiento adictivo. Es el tipo de químico que mantiene a una persona adicta a la heroína o la cocaína por lo que los dos adolescentes envueltos dejan de considerar el riesgo que corren de adquirir enfermedades transmitidas sexualmente, embarazos no deseados o el peligro de una relación abusiva.

Cuando enseñamos a nuestros hijos a amar con la mente, no solo con el corazón los estamos ayudando en este periodo en el cual su cerebro necesita ser guiado.  La Biblia dice que, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso ¿Quién lo conocerá?” Jeremías 17:9. Dios no desea que nuestras emociones lleven las riendas de nuestras vidas por una razón en particular: Nuestro corazón es engañoso. Todos tenemos un corazón engañoso que juega trucos con nuestros pensamientos. Por eso Dios nos ha dado su palabra para que midamos nuestros deseos con sus mandamientos. Si nuestros deseos van en contra de los mandamientos de Dios, entonces, la decisión se hace difícil. Nuestro deseo es ir por un camino, pero el de Dios es que vayamos por otro.  El Espíritu Santo nos ayuda a obedecer a Dios y morir al yo.

El Espíritu Santo actúa en nosotros de la forma opuesta a nuestro corazón. Mientras que el corazón es engañoso, el Espíritu Santo es verdadero (Juan 14:17). Él es nuestro consejero, consolador, el maestro que nos enseña todas las cosas y nos recuerda lo que Dios ha dicho en su palabra.

No tenemos que depender de nuestra condición natural de humanos. Pues mejor es dejarse guiar por el Espíritu Santo. La Biblia dice que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la Promesa. Esto quiere decir que él está a nuestro lado a todo tiempo para guiar nuestros pasos y traernos la convicción que necesitamos.  El Espíritu Santo nos guía hacia toda verdad y agiliza en nosotros su Palabra. Pero también nos ayuda en nuestras debilidades (Romanos 8). Así que no dejes que tu corazón lleve las riendas de tu vida. Mejor dáselas a quien puede guiarte sin engaño.

El matrimonio es algo hermoso.

“¿Tiene como misión encontrar su media naranja? Enfóquese en crecer como persona y encamine sus pasos hacia la ruta que le llevara a alcanzar sus metas vocacionales primero. Así cuando llegue al matrimonio se sentirá más realizado y más tranquilo consigo mismo.”

Decir que el matrimonio es lo que nos completa, es decir que nosotros como individuos no estamos operando a un 100% porque nos falta un pedazo, que somos deficientes y nos falta algo que solo otra persona puede llenar. Esto me parece sospechoso.

Un compañero te complementa y que contribuye a tu persona. Esas áreas en tu vida en la que eres débil, esa otra persona es fuerte y abundante. Son tus voceros, tu roca, – te ayudan a ser una mejor persona. Pero para contribuir a una relación es mejor primero buscar crecer personalmente y alcanzar nuestras metas vocacionales y educativas. El matrimonio es algo hermoso. Pero no tienes que estar casado para ser feliz o sentirte completo. Puedes sentirte seguro de quién eres. No te metas en una relación para llenar un vacío, complacer a tus parientes o llenar una expectativa, porque esto solo te llevará a sentirte descontento.

Aunque el matrimonio sí hace completa a una familia, este no es el caso con un individuo. Lo que completa a un individuo es Cristo. Hay que llevar una relación íntima con su Dios para sentirse completo.  Como dice el himno: “Cristo es mi pasión, él es mi recompensa; no hay nadie como él; nada satisfice más; Él es mi porción, el gozo de mi alma; mi esperanza está en él. Así que antes de buscar una relación amorosa, busca desarrollar tu relación con quien debe ser tu todo en todo.

Muchas chicas piensan que un hijo puede salvar una relación.

“Los bebes nos llenan de alegría y gozo. ¿Será por ello el mito de que en ellos encontraremos la salvación para alcanzar una reconciliación entre pareja o llenar un vacío personal? La verdad es que los niños son más felices al nacer en hogares establecidos.”

Muchas chicas piensan que un hijo puede salvar una relación que va decayendo o que puede llenar un vacío personal. Esto es un mito, pues las estadísticas muestran que la mayoría de estos padres se desaparecen de sus vidas y estos niños terminan creciendo sin padre. Cada año un millón más de niños nacen en familias sin padres. Estadísticamente, los hombres jóvenes tienden a estar menos envueltos con sus hijos. Es importante tener en cuenta que el apoyo de la pareja cuando se está criando a un hijo es un elemento esencial para la felicidad.
Además de no tener padre, los hijos nacidos en estas circunstancias también terminarán siendo víctimas de un elenco rotativo de cuidadores de niños. Desafortunadamente, los efectos colaterales emocionales, sociales y financieros asociados con la inestabilidad de la familia y los padres solteros, son profundos.

Como padres debemos hablar con nuestros hijos y destruir estos conceptos místicos que están llenando sus cabezas contrarrestando esos pensamientos con la verdad que nos muestran las ciencias sociales de que el mejor contexto para un hijo es nacer en una familia donde existe el compromiso del matrimonio.
La Biblia dice que, “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). En el contexto de la familia, los dos son necesarios si vamos a hacer nuestro hogar un centro de discipulado. Es el conjunto de la madre y el padre lo que muestra a los hijos la naturaleza completa de Dios. Donde uno falla, el otro se levanta y viceversa. Entre los dos se complementan y no permiten que en el hogar falte la ternura, la protección, las carcajadas, la firmeza y la lista continúa. Un género tiene características que al otro le falta y Dios lo quiso así para que hubiese interdependencia mutua entre padre y madre. Cuando las cosas las hacemos como Dios las diseñó, existe mucha más posibilidad de éxito, aunque la realidad presente nos engaña. No confíes en tus circunstancias o trates de manipular a alguien, esta no es la voluntad soberana de Dios para tus hijos futuros.

Todo abandono sabe a traición.

“Desarrolle una relación positiva con sus hijos. Hable, juegue, ría y llore con ellos. En momentos difíciles, tendrán la confianza de hablar honestamente con usted, en vez de ocultar la verdad o mentirle.”

La presencia emocional de los padres en la vida de sus hijos crea cimientos fuertes para su desarrollo social. Estudios han demostrado que cuando un padre desarrolla una conexión emocional con sus hijos y les muestra amor incondicional le está haciendo bien a sus hijos, pero también se está haciendo bien a sí mismo. De manera que todos ganamos cuando caminamos con nuestros hijos guiándolos para facilitar sus ansiedades y responder a sus preguntas.

Durante el tiempo que pasamos juntos con nuestros hijos podemos infundirlos con propósito, ayudarlos a identificar las áreas fuertes de su personalidad y darles esa interacción positiva que han estado buscando durante todo el día. Ellos necesitan saber que los amemos y que nos importan. Muchos padres no hablan con sus hijos porque no saben qué decirles o cuando tratan de darles consejos, ellos responden de forma negativa. Pero esto es un error, todo lo que un padre o una madre necesitan hacer es escuchar tranquilamente. Su presencia es suficiente. A pesar de todo el consejo que podemos dar, nuestra presencia hace que nuestros hijos se sientan conectados. Si no estás físicamente presente se van a sentir abandonados. Todo abandono sabe a traición. Nuestros hijos pueden lidiar con su estrés cuando no se sienten abandonados.

Los padres pueden crear una coraza alrededor de sus hijos cuando les dejan saber que están allí para ellos.  Nuestro Padre Celestial siempre está con nosotros: “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Salmo 118:6). Su presencia es nuestro consuelo, no importa cuán desalentadoras sean las circunstancias. Existen cristianos alrededor de todo el mundo que aunque estén atrapados en una prisión o un calabozo nunca dejan de glorificar a Dios y esto es simplemente porque la presencia de Dios es suficiente.

 

Vivimos en un mundo imperfecto e injusto.

“Sea compresivo, tenga compasión, sea bondadoso, sea humilde. Reconozca sus errores y hágase responsables por la consecuencia de estos.”

Cuando yo era niña, mi familia estaba lista para sentarse a la mesa a comer una sopa caliente, nutritiva y deliciosa que mi madre había preparado un día lluvioso. Una de mis hermanas se sirvió la sopa y decidió que era una buena idea usar la silla de mesa. Ella puso su plato sobre la silla y estaba escondida debajo de la mesa comiendo su sopa. Mientras ella y yo nos reíamos de la situación, mi hermana mayor no viendo a una persona en la silla se sentó en ella sin darse cuenta que aunque nadie estaba sentado en esa silla, allí había un plato de sopa caliente. Como podrás imaginar, inmediatamente después de sentarse se levantó gritando pues se quemó al sentarse y la sopa en la silla terminó esparcida por todo el piso. La conmoción perturbó a mi padre quien, inmediatamente, sin entender lo ocurrido envió a mi hermana mayor (la que se había quemado con la sopa) a su cuarto. La pobrecita, sintió la fuerza de la injusticia de la vida caer fuerte sobre sus hombros en ese momento. No fue su culpa que ella se haya sentado en una silla donde había una sopa caliente. Después de que las cosas se calmaron y mi padre pudo re-examinar lo sucedido se sintió tan mal de haber castigado a la persona inocente. El reconoció su error y fue al cuarto de mi hermana mayor inmediatamente. Con lágrimas en sus ojos le pidió perdón y le ofreció el cuidado necesario.

Vivimos en un mundo imperfecto e injusto. Lo importante no es arreglar el mundo para que sea justo, sino ajustar nuestras actitudes para cuando actuamos injustamente podamos reconocer nuestros errores y actuar con humildad para corregirlos.  

Jesús sabía que en este mundo nunca iríamos a alcanzar justicia perfecta por lo que nos advierte: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Ten cuidado de que tú no seas el que esté imponiendo aflicción en los demás. Busquemos discernimiento para saber la diferencia.

No sea cómplice con su hijo o hija.

“No sea cómplice con su hijo o hija. Más bien, busque la verdad y sea un ejemplo de honestidad para ellos.”

Una cosa es pretender que nuestros hijos son perfectos y no querer aceptar sus faltas y otra muy diferente es saber que han cometido una falta y en vez de corregirlos convertirnos en sus cómplices. Cuando nos hacemos sus cómplices estamos lanzando a nuestros hijos a un patrón sutil de engaño habitual. Esto quiere decir que les estamos enseñando a desarrollar un carácter deshonesto a propósito. Es mejor corregir al hijo, en vez de convertirse en su cómplice. Una vida de integridad es la base más efectiva para desarrollar carácter en la vida de otra persona. El trabajo de un padre no consiste en entretener a sus hijos y hacerlos felices, sino en desarrollar carácter en la vida de sus hijos, una tarea muy difícil en un mundo donde mientras más una persona miente, más parece prosperar.

Tengamos estas dos cosas en mente: 1. Es la naturaleza de cada persona desde que nace ser encubridora, ocultar sus errores y culpar al otro por sus fallas. Para contrarrestar este aspecto de la naturaleza humana 2. Debemos ser ejemplos de integridad para nuestros hijos.  

Dios no encubre, el expone. Expone nuestras faltas a la luz de su santidad. Su luz es tan fuerte que no podemos escondernos.  I Juan 1:7 dice: “Si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Y en I Tesalonicenses 5:5: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.” Si nuestro padre celestial nos llama a ser hijos de luz; nosotros como padres terrenales, debemos dejar de encubrir las faltas de nuestros hijos para que ellos también se conviertan en hijos de luz.  

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.

“Procure conocer a la persona por lo menos 3 meses antes de comprometerte a un noviazgo más duradero. Conózcale en todos los contextos: la iglesia, la familia, el trabajo y la comunidad. Entre en una relación con los ojos bien abiertos”.

Cuando primero conocemos a alguien es imposible saber quién es en realidad por lo que, naturalmente, basamos nuestra primera impresión en su apariencia física.  Esta primera impresión con el tiempo y la variedad de contextos en las que nos encontramos va madurando gracias a la revelación personal que ocurre entre los dos. Una relación que se desarrolla naturalmente, resulta ser mucho más fuerte que las que se desarrollan bajo la presión sexual con sus percepciones irrealistas manejadas por hormonas o por necesidades personales.

Es por esta razón que debemos establecer límites claros y mantener los ojos bien abiertos cuando conocemos a alguien y deseamos comenzar una relación romántica con él/ella. Es difícil separar el corazón de la cabeza cuando nos enamoramos, pero el verdadero amor piensa.

Proverbios 4:23 dice “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida.” Del corazón emana la vida por lo que debemos guardarlo como un soldado guarda el tesoro que le ha sido encomendado. Como guardas de este tesoro, procedemos con cautela y si este está bajo ataque, lo cubrimos pues tenemos que rendir cuentas al que nos lo ha encomendado.

Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.

“El costo de correr el chisme es difamar la integridad de otros, algo que puede ocasionar mucho daño. Por lo tanto, ¡cuide su lengua!”

La lengua tiene el poder de iniciar un terremoto devastador con tan solo decir unas pocas palabras agudas y sarcásticas. Repetir un chisme es como enviar 800 voltajes por cables de 100. La destrucción que esto causa lleva ramificaciones y termina siendo triplicada a lo largo de una vida.

Casi nunca nos proponemos a correr chismes para causar daño. Usualmente, es la cualidad de entretenimiento lo que tanto nos atrae al chisme. Pero también es porque pensamos que somos mejores que los demás pues el chisme es una forma sutil de exhibir nuestro orgullo porque “no somos como ellos” o “no hacemos lo que ellos hacen”. La tercera razón puede ser admiración y la cuarta envidia.

Qué puedes hacer para combatir el chisme:

  1. Nunca hables de los demás en frente de tus hijos.
  2. Si tus hijos comienzan a hablar mal de sus maestros, amigos, etc.; en vez de continuar el chisme, enfatiza que es triste lo que a su amigo, maestro, etc. le está pasando y que puede ocurrirle a cualquiera.
  3. No compres revistas de chismes o mires programas de televisión que propaguen el chisme de los famosos (especialmente en frente de tus hijos).
  4. No condenes a los que chismean; simplemente no te unas a la conversación.
  5. No comiences chismes con tu pareja; mejor hablen de cómo pueden mejorar la relación entre ustedes dos.
  6. Si vas a repetir algo, nunca lo hagas con un espíritu vengativo.

Proponte en tu corazón mantener tu integridad rehusándote a ser parte del grupo que busca difamar la integridad del otro.

Adán y Eva disfrutaban de la creación de Dios y el paraíso donde Él los había puesto. Sus vidas estaban llenas de amor y tenían intimidad con Dios. No les faltaba nada. Estaban completos. Dios les había dicho que todo era para ellos. Que podían disfrutar y regocijarse en tanta belleza, pero del árbol del bien y del mal no debía comer.

Escuchar a Dios y obedecerle no necesita ser seguido por una discusión. Pero Satanás hizo, exactamente, eso: estableció una discusión con la mujer: ¿Con que Dios les ha dicho que no coman de todo árbol del huerto? y ella en vez de huir, le siguió la corriente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer más del fruto del árbol que está en medio del huerto Dios dijo no deben comer, ni lo debemos tocar pues si lo hacemos moriremos. Como Eva no huyó de la serpiente, sino que se puso a conversar con ella, la serpiente, que era la más astuta de entre todos los animales del huerto, la convenció de que si comían del árbol no morirían, sino que ella y su esposo serían iguales a Dios. Ella comió y el mal entró al mundo. Claro que no murieron, instantáneamente, pero hubo una muerte espiritual entre el hombre y Dios donde ya no podían tener más intimidad. Su desobediencia causó todo el dolor que la raza humana ha vivido. Nosotros sus descendientes hemos heredado su naturaleza pecaminosa. ¡Gracias le damos a Dios por enviar a su hijo para comprar nuestra salvación! ¡De otra manera, hubiésemos estado perdidos para siempre!

Pocas conversaciones tienen tanta consecuencia como la conversación entre la serpiente y Eva. La serpiente buscó el momento más apropiado y estableció una mala conversación con la primera mujer. Ella en vez de cortar la comunicación, decidió continuarla y se dejó engañar de la serpiente. Ahora, recuerda este versículo, cuando entablamos malas conversaciones erramos y se corrompe nuestra fe. Mejor huye a Dios y pídele que te ayude a mantener tu boca intacta, libre de conversaciones dañinas.

¡Cuán importante es actuar con buen juicio!

“¡Cuán importante es actuar con buen juicio! Un consejo oportuno puede evitar heridas o situaciones lamentables.”

Solo tiene que sentarse a escuchar las noticias por dos minutos para darse cuenta que el mundo está lleno de personas que actúan con falta de juicio. La raíz de tanta calamidad, usualmente, es el ego que no se controla. Un ego sin control fomenta un tipo de orgullo que destruye carreras y vidas. Por lo que debemos ir en busca de humildad. La humildad nos hace ver que no lo sabemos todo.

La arrogancia nos hace ciegos a nuestras propias faltas e imposibles de enseñar. Esta crece y se convierte en una barrera defensiva que nos hace sordos a la verdad. Este orgullo nos convence de que estamos en lo correcto cuando muchas veces no es así.  El exceso de orgullo se convierte en una arrogancia que ignora los consejos oportunos; hace a un lado la verdad y acepta la mentira que genera la importancia propia. Así que la próxima vez que su cónyuge o ser querido le esté diciendo algo, proponga escuchar con humildad para así poder examinar la situación y lograr tomar una decisión juiciosa que en el futuro podrá evitarle heridas o situaciones lamentables.

Es muy triste cuando una persona se pierde por no revestirse de la humildad requerida para aceptar consejos. La Biblia compara al que atiende corrección a uno que encuentra la vida misma: “El que atiende la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde” (Proverbios 10:17). Así que si desea vivir una vida abundante revístase de humildad y escuche los consejos oportunos. Dios nos ha dado la experiencia y el conocimiento de otros como una bendición disfrazada para ayudarnos a trazar una ruta buena para esta jornada. Los que la rechazan se pierden de la gracia y el amor de Dios manifestado en palabras de personas escogidas de Dios, santas y amadas.

El chisme entretiene, pero hace daño

“El chisme entretiene, pero hace daño a los involucrados. No importa cómo usted llegue a saber algo de otra persona, no se lo cuente a los demás. Sea un ejemplo de integridad para sus hijos”.
Esta mañana tuve la oportunidad de ir a la biblioteca de la escuela de mis dos hijos porque uno de ellos iba a recibir un reconocimiento por su carácter de cooperación y buena ciudadanía. Entre los padres que estaban presentes había un padre con una actitud negativa que se quejaba de la bibliotecaria. Cuando quiso entablar su conversación conmigo yo le dije, muy calmadamente, que a mí me pareció muy simpática y no observé que se haya portado groseramente como él dice. Después de esto, el señor del cual les hablo, se quedó muy tranquilo y no volvió a dirigirme la palabra. Seguramente porque él quería entablar una conversación hablando mal de la bibliotecaria y yo no le seguí la corriente.
El chisme es una fuente de inseguridad para nuestros hijos. Cuando los chismes llegan a ser parte de su vida diaria no pueden crecer con integridad. La integridad es hacer lo correcto, por las razones correctas, del modo correcto. Una persona íntegra es congruente y en sus acciones no existen divisiones. Esto es lo opuesto al chisme que requiere que una persona sea de una forma en una situación y luego critique y se torne negativa en otro contexto. Este tipo de comportamiento confunde al hijo, lo convierte en una persona insegura. En nuestro mundo de inseguridades es importante que criemos mujeres y hombres de carácter. Refrenarnos del chisme es una de las formas más efectivas para construir ese carácter en ellos.
Hemos recibido amonestación de que ninguna palabra corrompida debe salir de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4:20). Es nuestro deber promover conversación sana como creyentes para dar gracia a los oyentes ya sea por medio de información, consejo, o amonestación. Busquemos no ofender con nuestros labios, no provocar disensión entre el cuerpo de Cristo y no condenar a nuestros hermanos con el chisme porque este nunca edifica.

Tapar el sol con un dedo

“Para muchos padres, es difícil aceptar los errores de los hijos. Investigue bien las acusaciones antes de negarlas, para así evitar el ciclo dañino.”

Un familiar cercano una vez me hizo una advertencia sobre un mal comportamiento que él vio en mi hijo. Mi primera reacción fue la de enojarme con él porque, según mi criterio, él estaba inventando y reflejando en mi hijo lo que él era o había vivido en su niñez. Después de que mi ira inicial pasó, me puse a pensar en cómo el futuro podría terminar si yo, por lo menos, no consideraba la advertencia que me estaba dando. Así que me revestí de humildad y entablé una serie de conversaciones y acciones preventivas con mi hijo. Mi familiar y yo nunca nos pusimos de acuerdo en los detalles de lo ocurrido, pero sí sé que gracias a su advertencia, mi hijo ha recibido más entrenamiento y enseñanza en un área de su desarrollo que yo había descuidado.

Es difícil y hasta casi imposible para un padre aceptar acusaciones de los demás hacia sus hijos sin primero estallar. Pero es importante de no “tapar el sol con un dedo”. Trate de ponerse neutral e investigar bien lo ocurrido, no para que se vuelva vindicativo hacia su hijo, sino para ayudarlo a corregir su camino con amonestación sabia.

¡Cuántas veces me he sentido deficiente ante la tarea de corregir y disciplinar a mis hijos! Problemas y situaciones enigmáticas se presentan y no sé cómo confrontarlas.  Pero he descubierto estos últimos 19 años que la clave está en la oración. Si en vez de alborotarme y perder mis estribos, me pongo de rodillas y busco dirección de mi Padre Celestial termino recibiendo una sabiduría para encarar la situación que de otra forma nunca hubiera encontrado. Los padres tenemos un llamado y un privilegio muy grande de parte de nuestro Señor para criar a nuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). Pero también somos humanos y tenemos recursos muy limitados. Esta falta de recursos es parte de la voluntad de Dios, pues debido a estas limitaciones nos vemos obligados a depender de El para todo.

Al que le gusta ser independiente y liberado no le va a gustar ser un padre o una madre cristiana ya que para criar a hijos en la disciplina y amonestación del Señor necesitamos ser absolutamente dependientes del que en contraste con nosotros, tiene recursos ilimitados. Así que la próxima vez que te sientas deficiente, incapaz, torpe, confundido ante las acciones de tus hijos, da gracias a Dios que te tiene, exactamente, donde te quiere: dependiendo de él en una actitud de fe.

¿Cómo enfrenta usted los conflictos?

“¿Cómo enfrenta usted los conflictos? ¿Los evita o se paraliza por estos? Sus emociones a veces pueden intensificarse y hacer que usted se comporte de manera irracional. Procure calmarse antes de actuar”.

Los conflictos que no se enfrentan correctamente terminan creando amargura. Algunas personas huyen del conflicto, rehusándose a enfrentarlo. Otros permiten que sus emociones se intensifiquen y se comportan de manera irracional. Las dos formas son incorrectas. Los problemas deben ser enfrentados racionalmente.  La Doctora Alicia La Hoz, en su libro Romance Perpetuo, nos da cinco recomendaciones como reglas de la comunicación que nos pueden ayudar a enfrentar los conflictos y resolverlos con éxito. Primero, ella dice que debemos perseverar y enfocarnos a exponer solo una queja. Cuando se está tratando un problema es sabio no traer otros asuntos a la conversación. Comenzar a nombrar todas las quejas que uno tiene sobre una persona quita el enfoque del problema presente y “ensucia las aguas”. Esto quiere decir que el problema ya no es el enfoque, sino la persona y al final no se resolverá nada.

Segundo, ella nos sugiere que hable por usted en el presente. Nunca se debe asumir lo que la otra persona está pensando o se debe hablar por el otro no importa cuánto crea que usted conozca a esa otra persona. Tercero, considere lo que la otra persona le está diciendo. Hay que tener cuidado de que no estamos tratando de forma obstinada de probar que tenemos la razón. Cuarto, regale el compromiso. Cuando uno gana la batalla el 100%, ha dejado a su paso a la persona que “perdió” maltratada y avergonzada. Esto no deja un buen resultado. Una persona nunca debe ser desvalorada de esa manera. Quinto, “para poder ganar, hay que perder.” La relación es más importante que el conflicto y uno debe tratar de enfrentar el conflicto sin destruir la relación.     

El Apóstol Pablo tiene una alta opinión sobre nuestra vocación y nos exhorta a que vivamos de una manera digna de la vocación con la que hemos sido llamados. Tenemos que andar de una forma digna aun cuando estamos en medio de un conflicto amargo. Resulta difícil no darse a los deseos de la carne cuando estamos siendo inundados por emociones intensas. Sabiendo esto, el apóstol nos dio las siguientes pautas: “con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por perseverar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3)”. Memoricemos estos versículos y repitámoslos una y otra vez en nuestras mentes para que agrademos a Dios aun en medio de nuestras peleas o desacuerdos más intensos.

Si desea aprender más sobre cómo enfrentar los conflictos y las discusiones lea el tercer capítulo de Romance Perpetuo por la Doctora Alicia La Hoz.

Lo hecho, hecho está

“Cuando los hijos defraudan a los padres, la situación pueda dar un giro destructivo. Una conversación abierta le permitirá obtener los detalles necesarios para resolverla.”

La culpabilidad que sienten los padres modernos se hace muy evidente cuando los hijos defraudan a los padres. Los padres, de inmediato, asumen que fallaron en su crianza. Comienzan a cuestionar si han sido demasiado estrictos o demasiado permisivos. Este sentimiento de culpabilidad no es fructífero. Si no aprendemos a usarlo a nuestra ventaja, termina siendo un sentimiento destructivo para nosotros y para nuestros hijos.

Algunas veces tenemos que admitir: “Lo hecho, hecho está.” No estamos sugiriendo que los padres desarrollen una actitud indiferente hacia las acciones de sus hijos, pero sí sugerimos que tomen el sentimiento ingrato de culpabilidad y lo usen como un arma para reactivar la relación con los hijos. Podemos permitir que estos sentimientos de culpa actúen como la guía que nos ayuda a pedir perdón y ser sincero con nuestros hijos. La culpabilidad nos puede convertir en seres más sensibles y la sensibilidad abre la puerta a una relación que había sido cerrada anteriormente. Es esta sensibilidad lo que ahora puede ayudarnos a obtener los detalles de lo ocurrido en una atmósfera más liviana para resolverla.

Lo que estamos sugiriendo es contraproducente a lo que la mayoría de nosotros aprendimos de niños. Pues es muy posible que nuestros padres nos hayan cerrado la puerta cuando nosotros una vez los defraudamos. Pero cerrar la puerta solo confirma el sentimiento de culpabilidad que sentimos y no resuelve nada. Este es el momento crucial de dejar de hablar para comenzar a escuchar. Pero debemos convertirnos en personas que escuchan con humildad. Esta humildad que emana de la sensibilidad que hemos adquirido debido al enfoque correcto de nuestro sentido de culpabilidad, cautiva el corazón de nuestros hijos y conduce a una verdadera reconciliación.  

Todos somos culpables de hacer mal o de fallar una que otra vez, aunque nos esforzamos por hacer el bien. Pero la Biblia dice: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). Este verso es impactante porque sugiere que no importa cuáles sean nuestras imperfecciones, Dios no nos cierra la puerta o nos condena por ser imperfectos, él usa nuestra culpabilidad e imperfección para que haya reconciliación entre nosotros y Dios. Caminemos entonces en el Espíritu y busquemos ser la clase de padres que no cierran la puerta a sus hijos, sino que emulan la bondad del Padre Celestial extiendo justicia y misericordia sin importa cuáles sean sus infracciones.

Eviten echarse la culpa

“Eviten echarse la culpa. Apóyense el uno al otro. Trabajen como equipo al enfrentar las crisis que los hijos les puedan ocasionar.”

Las parejas de hoy en día tienden a ser hijos-centrados. Ponen mucho énfasis en las acciones y reacciones de sus hijos. Entonces, cuando el hijo comete un error se echan la culpa el uno al otro y se sienten agraviados directamente. Lo correcto es poner retaguardias en la relación de pareja para cuando la crisis llegue puedan sobre pasarla juntos. Estudios sociales han confirmado que un vínculo fuerte entre los padres es la base de una familia feliz. Esto es porque una relación fuerte de pareja provee seguridad para los hijos. Así que en vez de sucumbir al tipo de crianza que busca la felicidad del hijo más que la de la pareja, disminuya el estrés que está poniendo sobre sus hijos y busque trabajar como equipo con su pareja, especialmente, ante las crisis que se presentan.

Otros estudios también muestran que existe una correlación directa entre la relación de una pareja y el bienestar de los hijos. Si los hijos no ven la conexión entre sus padres, estos tienden a mostrar depresión y ansiedad.  Los hijos de padres que saben trabajar en equipo y tienen una relación fuerte, también tienden a ser menos manipulativos y egoístas. Cuando los padres trabajan en equipo, los hijos aprenden a respetar a otros y a respetarse a sí mismo.

Como si todo esto fuera poco, otros estudios han comprobado que padres que pelean, excesivamente, en frente de sus hijos crean a hijos con traumas que son difíciles de sobrepasar una vez estos se convierten en adultos. Así que trabajen en equipo; pónganse de acuerdo detrás de puertas cerradas y cuando se enfrenten a sus hijos salgan con un frente unido.

La historia más famosa de padres divididos la encontramos en Génesis 25 con la familia del segundo patriarca, Isaac y su esposa Rebecca.   La división entre los padres abre lugar a un conflicto entre los hijos gemelos, inigualado, en toda la Biblia. Hubo un punto en el cual Rebeca se vio forzada a separar a sus dos hijos de forma drástica para que uno no le quitara la vida al otro, ayudando al menor a escapar de la ira de su hermano enviándolo en un largo viaje. El significado de este conflicto es demasiado profundo para ser explicado en un párrafo, pero sí me pregunto: Cuál hubiera sido el resultado si Isaac y Rebeca hubiesen tenido el versículo de I Pedro 3:8 exhortándolos: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables.” O la exhortación de Pablo en Filipenses 2:2 “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.” Estos versículos deben ser memorizados y practicados por parejas de casados para que juntos enfrenten sus tareas de padre y madre dando así a sus hijos una gran ventaja sobre otros y bendiciones que alcanzarán hasta la generación mil.