Si has vivido abandono, traición o engaño sabes muy bien que las heridas causadas no son fáciles de curar. Se quedan tatuadas en el alma para servirnos de recordatorio de que los seres humanos no son siempre confiables. No es extraño escuchar a alguien hablar sobre el abandono que sufrió de pequeño cuando uno de sus padres se desapareció de su vida; o el dolor que vivió una persona a causa de una traición amorosa o de una mentira que creyó ingenuamente. Un abandono rompe los vínculos emocionales esenciales para la sobrevivencia y esto pasa más a menudo en nuestra sociedad de lo que estamos dispuestos a admitir.

Dependiendo de la situación, la confianza se puede reestablecer, pero el proceso es largo. Es importante entender que ningún ser humano en este mundo puede alcanzar perfección. ¡Esto simplemente no va a ocurrir! Por lo que para el beneficio de nuestra salud emocional tenemos que estar dispuestos a perdonar y a aprender a confiar de nuevo. En las palabras del autor Gary Thomas, los demás van a “pecar” en contra nuestra y nos van a herir. Cuando esto suceda tenemos una decisión que tomar: podemos entregarnos a nuestro dolor, resentimiento y amargura, o podemos crecer y aprender una lección más en el arte de perdonar y ser perdonado.

Para reparar una relación se necesita no solo que haya perdón, sino también que la confianza perdida sea restaurada. La confianza es la pega que mantiene una relación funcionado. La confianza primero se regala en una relación como parte de un código social tácito, pero a medida que conocemos a esa persona esta confianza se afianza o se debilita. Si la persona te ha herido tanto que no puedes confiar en ella, entonces, busca perdonar al ser querido setenta veces siete y pon tu confianza en Dios quien es el único que puede mostrarte cuál camino tomar.

Cuando la persona perdida en tu vida viene en busca de reconciliación es difícil darle la oportunidad de redimir sus acciones pasadas, por lo que al principio debes mantenerlos al margen para ver cuán tan real es su sinceridad. Pero aun cuando te cuesta darles tu confianza, sí puedes perdonar. Recuerda lo que dice Jesús en Mateo 6:14, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros.”

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