Vivo en la Florida, donde la temporada de huracán dura desde el primero de junio hasta noviembre 30. Para sobrevivir estos seis meses todo hogar debe tener un plan de contingencia: ¿Qué vamos a hacer en caso de un huracán? ¿Dónde vamos a ir si la tormenta es categoría 4 o 5? ¿Cuáles son los materiales necesarios para quedarse en casa (agua, velas, medicina, baterías, botellas de agua, agua para los baños, generadores, etc.) ¿Cuándo se van a poner las contraventanas? Si es necesario evacuar, ¿qué necesita cada miembro de la familia llevar consigo? ¿Qué vamos a hacer con nuestra mascota? etc. Es necesario planear cómo mantener a la familia segura y cómo minimizar daño a la casa, a las posesiones, etc.

Imagínate la relación entre adolescentes y sus padres como una temporada de tormenta y para esta temporada los adultos deben estar bien preparados con un plan claro de contingencia, a mano, ya que puede que entren en una etapa de inseguridad que va a remover hasta los mismos cimientos de su relación. Peleas y conflictos surgen que nunca habían ocurrido antes, falta de comunicación y desvíos en la forma en la que con tanto trabajo crió al que ahora es su adolescente.

Existen varios factores que determinan la intensidad de la tormenta que se aproxima entre padres e hijos adolescentes (especialmente, entre madres e hijas como vimos en la actuación entre Mari y Shakira).  Entre ellas está el temperamento de los dos: si los dos son volátiles está claro que las peleas serán más intensas que si uno de los dos o los dos son personas mas calmadas. Segundo, ¿cuáles son las situaciones externas que causan estrés? (piensa en la estabilidad de la relación entre los padres del adolescente; la situación financiera del hogar y el estrés que este pueda estar causando en la familia; las calificaciones del hijo o hija o alguna enfermedad en la familia, etc.). Tercero, existen límites firmes entre padres e hijos (¿sabe cada uno cuál es su lugar y se respetan el uno al otro?). Cuarto, ¿existe algo en la familia de origen de los padres que esté sirviendo de detonante?, como la pérdida de un padre o una experiencia traumática en la vida del adulto.

Debido a que muchos factores vienen a colación durante este periodo de incertidumbre, es mejor que cuando estemos en un estado de alta sensibilidad emocional sigamos protocolos, como esos que seguimos en caso de tormenta. Los policías, bomberos y pilotos también siguen protocolo en caso de emergencia en vez de dejarse llevar por sus emociones.  Por lo que, cuando tus hijos exhiben un nivel alto emocional en vez de seguir la emoción, es más apto seguir el protocolo que tienes preparado para cuando ciertas cosas ocurren. Si no tienes uno y eres padre de adolescentes, es hora de que lo hagas. Vale la pena pasar unas horas con tu pareja haciendo un plan para cuando tus hijos hagan cosas inexplicables que luego actuar alarmados cuando la emergencia ocurra.

Nuestros hijos responden con mucha más positividad a nuestros pedidos cuando no estamos siendo reactivos. Peleando sobre el estilo de pelo es contraproducente. Cuando tus hijos estén fuera de sí, hazte las siguientes preguntas: ¿Es malo para su salud? ¿Va a afectar sus calificaciones? ¿Va a destruir o afectar su futuro? Si tu respuesta es no a estas tres preguntas, lo mejor es dejar de pelear o argumentar sobre el asunto y seguir calmadamente el protocolo que de antemano ya haz planeado.

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