Cuando yo tenía 7 años, mis hermanas y mi prima decidieron escaparse en una aventura que las llevaría al otro lado de la ciudad sin la aprobación de ningún adulto. Mi mamá pensaba que las chicas se habían quedado en casa de mis tíos, y mis tíos pensaban que ellas estaban en mi casa. Esa noche cuando los adultos se juntaron en la iglesia, se dieron cuenta de que las chicas no estaban ni en su casa ni en la nuestra. Inmediatamente notificaron a la policía y se organizó un grupo de búsqueda. Los que tenían autos fueron a todos los lugares donde pensaban que podían estar. Los demás, hicieron llamadas telefónicas a todos los conocidos y amigos. Justo cuando estaban a punto de llamar a la guardia nacional, las chicas aparecieron en el lugar más inesperado. Esas horas nocturnas de búsqueda fueron horas espantosas para mi madre y mi tía. Gracias a Dios, esta aventura insensata terminó bien para mis hermanas y mi prima, pero este no siempre es el caso para miles de chicas que desaparecen diariamente sin dejar rastros.

Es espeluznante para los padres ver noticias sobre la desaparición de un menor.  De los desaparecidos, existe la posibilidad de que hayan sido secuestrados. La mayoría de los niños secuestrados han sido tomados por un familiar o una persona asociada con ese niño. Solo un 25% de los secuestros son perpetrados por extraños. La mayoría de esos secuestros son perpetrados por hombres y la mayoría de sus víctimas son chicas adolescentes. Desafortunadamente, la mayoría de esas niñas terminan como víctimas del tráfico humano.

El problema es grave. Solo en el Bronx de New York, más de una docena de chicas han sido reportadas desaparecidas en los últimos dos años y se sospecha que muchas hayan terminado en el cartel de la prostitución.

Como padres existen varias pautas que podemos seguir para procurar la seguridad de nuestros hijos.

  1. Haz prioridad las medidas de seguridad “en línea” que tu adolescente o niño usa. Esto incluye el uso de la computadora, el teléfono celular, el acceso a los video juegos que son en vivo, las redes sociales etc.
  2. Limita los lugares que tus hijos pueden visitar sin supervisión. Provee supervisión en lugares públicos como el mall, cines, parques, baños públicos, y las actividades como vender algún producto de puerta a puerta.
  3. Investiga los antecedentes de niñeras o vecinos que van a cuidar a tus hijos.
  4. Como los niños tienden a confiar en las personas que conocen sus nombres, no pongas sus nombres en su ropa, mochila, o loncheras.
  5. Enseña a tus hijos a defenderse o inscríbelos en una clase de defensa personal. Las clases de defensa personal enseñan a los chicos, y tambien a los adultos, a defenderse y cuidarse en una variedad de situaciones.

Siempre hay peligro al acecho, pero esta realidad no debe abrumarnos; busca ser prudente y enseña a tus hijos a serlo también y no te olvides de ponerlos en las manos de Dios para que su gracia y protección los acompañen todos los días de su vida.

QGMG_Reflections_Season8_Ep01

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