Miles de niños son abusados cada año innecesariamente porque los adultos en su vida rehusaron creerle cuando primero ellos dieron la alarma o porque simplemente se sintieron impotentes ante esta realidad y no supieron o pudieron dar la cara.

Existen varias razones por la cual estos adultos no salen a la defensa de niños inocentes que están experimentando abuso. Estas razones no son de ninguna manera una excusa valida que defienden su cobardía, especialmente ante los ojos de las víctimas que dependían de ellos para su bienestar. Pero sí vale la pena entenderlas en caso de que seamos nosotros un día que estemos en la situación ante la que millones de adultos han estado y fallado miserablemente.

La primera razón son los sentimientos que los inundan y abruman. Si el adulto ha experimentado abuso en su niñez (1 de cada 3 niñas y 1 de cada 6 niños ha recibido algún tipo de abuso). El adulto que ha estado teniendo su lucha propia personal por muchos años y hasta a aprendido a negar su propia realidad muchas veces no puede lidiar con los sentimientos que lo inundan una vez se entera que esto le está sucediendo a alguien que ellos deberían estar protegiendo.

La segunda razón es usualmente la tendencia que tenemos como humanos de categorizar a las personas y ponerlos bajo ciertos estereotípicos. Decimos que esa persona es una buena persona debido a que ayuda a los pobres, es responsable, o va a la iglesia y no nos damos cuenta que aún una persona que consideramos “buena” es capaz de hacer lo inconcebible. Estos estereotípicos no nos permiten reconocer riesgos reales. Pero es necesario recordar que es muy raro que el abusador sea la persona repulsiva que todos sospechamos.

La tercera razón tiene que ver con el costo de hablar vs. el costo del silencio. Una señora muy amable, amiga de mi madre descubrió que su esposo estaba abusando sexualmente a una menor, ella con dolor en su corazón reporto el abuso. Su esposo, a quien ella amaba y de quien dependía, fue enviado a la cárcel. Yo me imagino que esto ha sido una fuente de mucho dolor para ella. Pero ella está entre la minoría de personas con capacidad de ver las cosas en blanco y negro. La mayoría de las personas no tienen la capacidad de ver las cosas claramente y terminan lamentablemente escogiendo el silencio porque temen pagar el alto precio que requiere el hablar.

Existen muchas otras razones por la cual permanecemos callados. Aprendamos cuales son estas razones para cuando nos toque a nosotros hacer la diferencia no seamos cobardes como la mayoría. Hay que determinar en el corazón de ante mano ser valiente, de otra forma revertiremos a nuestra naturaleza cobarde.

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