Si te pregunto, ¿Cuál fue la última vez que hiciste un cambio en tu vida? ¿Qué me dirías? ¿Cuál sería tu respuesta? Hay personas que están luchando hoy día con los mismos padecimientos que tenían hace 30 años, tienen las mismas enemistades, las mismas fobias, los mismos percances financieros. Mi prima es una fotógrafa estelar pero no puede dedicarse a la fotografía a tiempo completo debido a su falta de disciplina con el tiempo y el dinero. Esta era su excusa hace 30 años y todos estos años después todavía no ha podido superar su falta de disciplina. A ella se le hace muy difícil cambiar sus malos hábitos o escuchar los consejos de otros, mayormente porque no es una persona introspectiva. Mi prima no es la única. ¡Yo estoy tratando de perder 20 libras desde que mi último hijo nació hace nuevo años!

La mayoría de los problemas que tenemos no se corrigen porque nos falta introspección.  Raramente existe cambio en nosotros porque le tenemos miedo al dolor, al sacrificio que ese cambio requiere o a las fuerzas que nos empujan a cambiar.  Seguramente estás de acuerdo que la persuasión, el fastidio, los ruegos y la insistencia no animan a la persona a cambiar como regla general. Pero lo que hay que recordar es que el dolor sí.  Por lo que si una persona no desea cambiar no lo hará hasta que su comportamiento lo haga tocar fondo. Parte el alma ser testigo de un ser querido que se hunde en un mar de problemas. Si resisten el salva vida que le hemos lanzado, debemos darle tiempo pues llegara la hora que en su desesperación anhelaran el consejo y entonces la ayuda será bienvenida.

El mundo natural y espiritual del cual nosotros formamos parte es dinámico y está continuamente siendo transformado y dándonos a nosotros la oportunidad de transformarnos también (para bien o para mal). Por lo que no hay excusa cuando no superamos nuestros problemas. Nosotros podemos ser flexibles y permitir que los “cacasos” que nos da la vida sirvan para cambiarnos y mejorarnos o podemos ser tercos y persistir en nuestro camino errado, ignorando los gritos de los que desean vernos superar.   Deja de resistir las fuerzas que te rodean, conviértete en una persona introspectiva, y en unos años podrás decir, “¡Wow! ¡Estoy sorprendida de que tan lejos he llegado en solo unos pocos años! o ¡Antes era esto o aquello y ahora quien me conoce! Anímate conmigo y hagamos esos cambios juntos.

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s