Es importante buscar ayuda en personas en las que confiamos cuando nos sentimos cargados de emociones fuertes.  Pero aun más importante es buscar la ayuda de Dios.  El Salmo 46 dice: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.  Por tanto, no temeremos aunque la tierra sea removida

En las ciudades antiguas los castillos eran lugares de refugio.  Cuando el enemigo se aproximaba, todos corrían para estar dentro de sus puertas.  Estos castillos se convertían en fortalezas casi impenetrables.  Pues eran construidas en rocas inaccesibles, aseguradas con puertas de hierro y rodeadas de un foso de agua profundo y ancho. Pero la Biblia dice que Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza.  Podemos confiar en que él nos protegerá con mucha más certeza que una de esas fortalezas.

Muchas tribulaciones o problemas te van a sobrevenir, pero ninguna será mayor que la fuerza de Dios.  El viene como poderoso gigante a tu ayuda y te fortalece para sobrevivir cualquier ataque. No significa que todo será fácil, pero sí que El estará contigo en las situaciones más difíciles.

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