El deseo de tener un buen estatus social nos motiva al tipo de carrera que escogemos, la marca de carro que manejamos, la casa que compramos, etc. Al igual que los romanos de la antigüedad, nosotros también buscamos gloria y reputación. Este deseo de gloria va alimentado por el poder de la cultura. ¡Cuánto nos gusta mantener las apariencias como cultura! Fácilmente nos convertimos en personas pretenciosas y condescendientes.

Yo, por ejemplo, no duermo en una tienda de campaña, al aire libre sin electricidad o plomería. Y se me hace muy fácil menospreciar a los miles de campistas que salen con sus mochilas en busca de aventuras. Yo se que este tipo de arrogancia es irracional, por eso traté con todas mis fuerzas de no fruncir el ceño cuando mi sobrina se fue por cuatro días de campista en California.

Si tienes la inclinación de decir “tengo un gusto impecable” o “soy muy particular”, entonces esta es una señal de que te estás convirtiendo en una persona pretenciosa. Los jactanciosos hablan del chocolate gourmet, el té herbal, la cerveza artesanal, el vinagre balsámico, la fruta orgánica, entre otras cosas. Tú y yo necesitamos intervención cuando se nos comienzan a subir los sumos.  No te ofendas si tu amigo te dice, “bájate de esa nube”. Seguro lo dice por tu bien. Busquemos aceptar, amar y compenetrarnos con los demás sin hacer tantas muecas y comentarios que indican menosprecio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s