¿Cómo puede usted responder con amor cuando sus hijos lo decepcionan? No los proteja. Amarlos es dejarlos ser responsables.”
No es lo mismo responder que reaccionar. Muchas veces reaccionamos en vez de responder pues asumimos que nuestros hijos son perfectos y nunca van a ir en contra de nuestra voluntad o instrucción. Otras veces hacemos lo opuesto y cuando el hijo se rebela o termina haciendo algo que va en contra de nuestros principios después de reaccionar con enojo nos convertimos en apoyadores. Reaccionar conira, gritos o enojo es una decisión emocional que no va acompañada de lógica pero apoyar la falta sin corregir, o permitir que el hijo se atenga a las consecuencias de sus acciones es también un acto ilógico.
Es mejor responder; dar una respuesta o una solución con cordura, amor y firmeza para que haya una resolución. Cuando los hijos hacen cosas que nos decepcionan nos sentimos obligados a reaccionar con gritos, amenazas e insultos. Todas estas reacciones emocionales terminan siendo absurdas al final pues solo conducen a una rotura más grande de la relación entre padre e hijos. Si la situación es muy explosiva puedes decir lo siguiente: Lo que me estás diciendo es impactante; ahora mismo no sé
qué decir o cómo reaccionar. Permite que piense las cosas por unas horas para que hablemos más adelante calmadamente. ¿Te parece? Usa las próximas horas para desintoxicarte de tu ira y regresar al lugar de cordura en el cual tu hijo necesita encontrarte. Responder con amor, gracia y firmeza es la tarea más difícil que tendrás como padre pero al final el resultado será más fructífero. Puedes por ejemplo decir, he
pensado bien las cosas y primero quiero que sepas cuanto te quiero y cuanto desearía que hayas tomado una decisión diferente. Pero lo hecho, hecho esta. Ahora vamos a salir adelante y vamos a enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones. Yo voy a estar aquí para darte apoyo mientras tu enfrentas esta situación precaria con toda la valentía que yo sé que tienes.
Muchas veces olvidamos reaccionar medidamente delante de nuestros hijos. Pero la iglesia está compuesta de familias y usted es el jefe de su familia por lo que es el pastor de las ovejitas que viven en su hogar. Su reacción entonces no debe ir acompañada de enojo o de apatía. Si no sabe cómo responder a sus hijos con firmeza y amor a la misma vez pida a Dios que le de sabiduría y él se la dará abundantemente y sin reproche (Santiago 1:5). Aun si sus hijos no asisten a la iglesia con usted os se han desviado del camino debe recordar que el amor es benigno (I Corintios. 13:4).

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